Es el trago que nunca falta en una buena barra. Incluso sumó diversas variantes para el bebedor de este eterno clásico que busca frescura, madurez y simple sofisticación.

Si hubo un protagonista en las barras este verano, este fue, sin dudas, el gin tonic. Y como últimamente nuestros bartenders nos tienen bien acostumbrados, elevando el nivel de todo lo que hacen, nos han presentado versiones muy originales y alternativas de este clásico que han ampliado la gama de sabores, acercándolo así a diferentes paladares.

Comenzando por lo más importante: a base debe ser un gin de alta calidad, como por ejemplo el exquisito gin Bombay Sapphire. Según su reservada receta de 1761, posee diez ingredientes botánicos exóticos que convergen en un sabor suave y complejo, con notas cítricas y de enebro frescos, que se combinan con un elegante especiado final. En el caso del gin tonic, las hierbas lirio y angélica presentes en Bombay Sapphire suavizan el amargor de la quinina del agua tónica y resaltan los sabores del gin.

 

CÓMO DARLE UN UPGRADE

La variedad de frutas, hierbas y especias elegidas por los bartenders  para diseñar estos cócteles se complementan a la perfección con los botánicos de Bombay Sapphire, potenciando su sabor y agregando profundidad al trago.

Algunos bares van más allá e incluso ofrecen variedad de tónicas y hasta preparan su propio almíbar de quinina, sustancia vegetal que a mediados de 1800 era utilizada para tratar la malaria.

Algunas creaciones de alto vuelo:

 

Cipres Tonic, por Inés de los Santos: gin Bombay Sapphire, almíbar de pino limón, agua tónica, rama de pino limón y gajo de limón.

Gin T-Berry, por Inés de los Santos: gin Bombay Sapphire, almíbar de frambuesa, agua tónica, arándanos y menta fresca.

Espumante en Singapur, por Mauro Sleive, jefe de barra de Singapur Bar: gin Bombay Sapphire, agua tónica, espuma de lima y canela y fores.