Cada vez más, el fitness mundial incorpora tecnologías que, además de motivar y captar la atención de multitudes, generan importantes cambios en la salud. Lejos de las modas pasajeras, estos nuevos comportamientos vinieron para quedarse.

Cuando hablamos de tendencias no podemos dejar de mencionar la importancia que las nuevas tecnologías tienen en nuestras vidas hoy: hay infinidad de aplicaciones para medir los recorridos de una salida aeróbica, con programas de entrenamiento en varios niveles. Es el nuevo “hágalo usted mismo”, con pulseras que miden el entrenamiento así como también el movimiento diario de la vida cotidiana; relojes con GPS; medidores de ritmos cardíacos, velocidad y recuento de gasto calórico, y remeras inteligentes que determinan los niveles de transpiración y tienen sensores para prevenir ataques cardíacos.

Algunos gimnasios cuentan con maquinaria que registra tus entrenamientos a través de llaves de acceso o, incluso, del smartphone.

TECNOLOGÍA Y DISPOSITIVOS MÓVILES

– Medidores de actividad. Los smartwatchs, como el de Apple, las pulseras y relojes medidoras de actividad y otros dispositivos con GPS.

– Entrenamiento con peso libre. Esta técnica conocida volvió a cobrar relevancia en los últimos tres años con menos equipamiento y ejercicios de alto rendimiento y de la familia del powerlifting. Son movimientos similares al de un levantador de pesas (como cargadas de potencia y arrancada de fuerza, entre otros).

– High Intensity Interval Training (HIIT). Entrenamientos con intervalos de alta intensidad.

PROFESIONALES CUALIFICADOS Y EXPERIMENTADOS

–  Entrenamiento personal. Sigue apareciendo entre los primeros puestos del ranking, pero ahora la tendencia nos lleva a un entrenamiento menos “one on one” y más en forma de team, con desafíos pero sin perder el carácter personalizado.

–  Entrenamiento funcional. Es la tendencia top en los últimos años, se basa en realizar actividades integradas que tengan transferencia directa a nuestras actividades cotidianas. Son todos aquellos ejercicios que hacen a la función de pararse, agacharse o saltar, volviendo de esta manera a los movimientos que tanto usamos en la infancia y que están en nuestra memoria motora.

– Programas de fitness para la población mayor-adulta. En los últimos años, personas de más de 55 años se han incorporado a la actividad física.

– Ejercicio y pérdida de peso. Lo que yo llamo “puesta a punto”, con una gran adhesión de la gente a instruirse sobre nutrición y comidas saludables.

– Yoga y meditación. Cada vez más hombres y mujeres se suman a esta práctica, que también incluyen los deportistas de elite en sus planificaciones.