El diseñador que logró convertirse en un ícono absoluto de la moda argentina exhibirá DESDE EL 25 DE FEBRERO en el Espacio de Arte de Fundación OSDE de Buenos Aires la muestra MAGIA NEGRA. Ejercicios de estilo, colaboraciones y diálogos entre Ramírez y los fotógrafos LUCIANA VAL Y FRANCO MUSSO forman parte de esta propuesta imprescindible para las almas ávidas de ELEGANCIA Y BUEN GUSTO.

El principio de todo está en los dibujos, ellos reflejan mi abordaje al cuerpo, la búsqueda de una nueva silueta y el constante rescate de la elegancia”, pronuncia Pablo Ramírez a modo de mantra y en relación a la construcción de sus siluetas monocromáticas. Pero la afición por el dibujo, los figurines, remite a su infancia en 1970y la siesta en unpueblo bonaerense: cuando niño, Pablo trazaba exóticos sombreros, taconesde vértigo yelegantes vestidos en el reverso de los talonarios de facturas del taller mecánico paterno.

Figura fundamental de la nómina de diseñadores que emergieron de la Universidad de Buenos Aires a mediados de 1990 y devinieron pioneros del movimiento de moda de autor, Pablo Ramírez es además artífice por excelencia de trajes de alta costura y de vestuarios para teatro.

Un patchwork retrospectivo y arbitrario de sus colecciones, un sinfín de bocetos y realizaciones de alta costura, admite a Casta (2000), un homenaje a las monjas del colegio religioso al cual asistió, y continúa con citas al estilo argentino que alcanzaron el clímax en Tango (2001), su colección de camisas de plumetí con cuellos maximalistas y pantalones chupines estilizados con chambergos y velos emulando tangueros rara avis. Tal partido de diseño acompañó a su participación en la primera edición del Fashion Buenos Aires y provocó que la mítica editora inglesa Isabella Blow lo ovacionara de pie tal como años antes lo había hecho con el inglés Alexander McQueen.

Tener o no tener “un Ramírez” se impuso en el manual de estilo de quienes veneran al vestidito negro y adhieren a la moda que resiste a los dictámenes de las tendencias. Atento a los movimientos sociales y el clima de la época, sus colecciones recientes admiten reversiones democráticas de sus clásicos y una línea de denim.

La expresión Magia negra, que la curadora María Laura Carrascal escogió para titular la muestra que desde el 25 e febrero exhibirá el Espacio de Arte de Fundación OSDE de Buenos Aires, reúne ejercicios de estilos, colaboraciones y diálogos entre Ramírez y los fotógrafos Luciana Val y Franco Musso, suma 45 trajes representativos de la vasta obra de moda de Pablo Ramírez y su devoción por las siluetaspintadas denegroy 78 fotografías –entre ellas asoman murales e ilustraciones–.

Desde tomas surrealistas y fetichistas (porque las modelos posan cual efigies, en claro homenaje a la devoción de los artistas por los retratos y las fotografías experimentales de Cecil Beaton Man Ray y Horst. P Horst), los fotógrafos se erigen en cómplices estéticos. Un abrigo de cuero negro con apariencia de traje monacal de la colección Casta señala el inicio del recorrido. El hábito leather ilustra además los comienzos de las puestas cual musicales de Ramírez para las pasarelas de locales y el debut en el ciclo Grandes Colecciones en 2000. Acto seguido irrumpen dos maniquíes vestidos con dos trajes icónicos: uno porta el vestido blanco “Marianne” en cloqué de seda de largo colosal provisto de un tocado; otro, el abrigo “Sanmartiniano”, un tapado de jean abrochado con infinitos botonescuya construcción emuló modos de uniformes de los próceres y los políticos del siglo XIX según las viñetas de la revista Billiken.

Ambos llevan tocados de fieltro y cintas de gross con forma de cresta, punk y escarapelas plagadas de cristal Swarovski. En la pasarela BafWeek 2002 fueron modelados por Mariana Schurink y por Franco Musso cuando el fotógrafo y modelo aún transitaba las pasarelas; el músico Gustavo Ceratiestuvo como espectador del desfile y de ese atuendo surgió la inspiración para el vestuario que encargó a Ramírez para sus Episodios Sinfónicos.

Así como un mural en blanco y negro fotografiado en 2015 recrea la puesta y la campaña de “Pueblo” (verano 2002-2003), una colección que desde el l Hotel de los Inmigrantes exaltó los uniformes de los trabajadores, un tema omnipresente en su discurso de diseño.

~Los infinitos trajes de inspiración en bailaoras, toreros y fiestas populares de la colección Carmen, que supieron desfilar por el Teatro Colón en 2012, emergen cual piezas rara avis desde maniquíes y las fotografías en blanco y negro.

Otro ejercicio complementario y lúdico consiste en una galería de retratos realizados durante varios meses en el bello estudio Val-Musso y con la asistencia de un elenco de actrices, modelos y musas. Carolina Peleritti, Marilú Marini, Cecilia Roth, Alejandra Radano, Dolores Fonzi, Érica Rivas, María Onetto, Griselda Siciliani, Mercedes Morán, la madre y la hermana del diseñador, Luciana Val y la periodista Felisa Pinto fueron caracterizadas con ropajes Ramírez para emular las categorías estéticas “Mujeres Lorca”, “Mujeres Puig” y “Mujeres Ocampo”.

A modo de epílogo, un documental del director Ignacio Masllorens proyecta un registro de las sesiones en tono sepia.

En el BafWeek 2002, los diseños de Ramirez fueron modelados por Mariana Schurink y Franco Musso cuando el fotografo y modelo aun transitaba las pasarelas. El musico Gustavo Cerati estuvo como espectador del desfile y de ese atuendo surgio la inspiracion para el vestuario de sus Episodios Sinfonicos.

Quienes asistan a la muestra en Suipacha 658 (la antigua locación de la mueblería Maple&Co) se encontrarán con una vidriera que emula los site specific que algunos artistas argentinos idearon para Harrods en 1940. La elección no es arbitraria: el cine, la arquitectura y el arte de esa década son venerados por Val, Musso y el diseñador. Los fieles de su tienda de San Telmo se sorprenden con la vidriera que oficia cual laboratorio histórico y arty para arropar insólitas muñecas de tela con vestidos negros.