Krysten Ritter y David Tennant son la heroína y el villano de Jessica Jones, la serie original de Netflix que muestra que, en el mundo de los superhéroes, no todo es blanco y negro.

Su nombre es Krysten Ritter. Tal vez la recuerden como la novia de Jesse en Breaking Bad o como la protagonista de Don’t Trust the B—- in Apartment 23, una sitcom que merecía mucho más que sus escasos 26 episodios.

Gracias a su corto pero ilustre currículum, Ritter fue elegida para dar vida a la primera heroína en encabezar su propia saga dentro del universo que Marvel Studios está construyendo desde hace casi una década, tanto en el cine como en la televisión, con Netflix como base principal.

Ya conocimos a Daredevil, el abogado ciego que regresa en marzo con su segunda temporada, y en noviembre fue el turno de Jessica Jones, una chica con un pasado oscuro que la dejó con graves secuelas.

La perturbadora relación de Jessica con su némesis Kilgrave, un metahumano capaz de hacer que cualquier individuo obedezca a su voluntad, está lejos de la moral binaria que suelen presentar los relatos superheróicos más tradicionales.

Este experimento funciona gracias a la química entre Ritter y el actor británico David Tennant, famoso por ser una de las encarnaciones de Doctor Who. Tennant y Ritter estuvieron presentes en el megapanel que Netflix ofreció en San Pablo, en el marco de la CCXP, la convención de cómics y cultura pop más grande de Sudamérica. En un encuentro a solas con El Planeta Urbano, nos revelaron qué representa para ellos ser parte de una de las series más singulares y recomendables del año que se fue.

–¿Se esperaban esta reacción de la gente a la serie?

Ritter: –Estábamos en la convención de cómics de Nueva York para mostrar el primer episodio por primera vez… justo antes de salir, ponen el nuevo trailer de Daredevil y la multitud se vuelve loca. ¡Y nuestra serie no se parece en nada! Es una historia más chica, más íntima… así que me preocupó un poco que a la gente no le gustara. Pero la reacción fue increíble y positiva. Fue todo lo que esperábamos y más.

–¿Cómo se hace para crear personajes tan complejos y con tantas capas, que son oscuros pero a la vez generan simpatía?

R.: –(A Tennant) Voy a responder esto por vos. (Risas) No cualquiera puede hacer que ese personaje sea agradable, todo eso es mérito de David. Kilgrave está muy bien escrito pero él tiene una simpatía inherente, mucho encanto y carisma. Fuimos muy afortunados en contar con eso.

T.: –(A Ritter) Ahora yo respondo por vos (Risas) También hicieron una gran selección de elenco. Fue un trabajo enorme desde el comienzo hasta la definición y es una obra maestra del casting. No me podría imaginar haciendo esto con otro elenco. Y Kilgrave es realmente degenerado pero a la vez es alguien a quién querés apoyar.

–¿Conocieron fans con historias similares a las tramas de abuso que muestra la serie?

R.: –Mucha gente se sintió identificada con las relaciones que mostramos. Algunas cosas con las que tiene que lidiar Jessica son muy personales y los conflictos que atraviesa generan algo de identificación. Los fans conectaron mucho con eso.

–¿Y ustedes cómo vieron la serie cuando salió? ¿Hicieron maratón?

R.: –Yo la vi en un fin de semana apenas salió, aunque ya había visto los primeros cuatro. Me sorprendió lo intensa que se pone sobre el final. Tuvo un efecto emocional sobre mí que me sacó del personaje e hizo que me involucrara como espectadora. Realmente me preocupé por lo que le pasaba a Jessica.

T.: –De verdad se siente como una gran historia, como si fuera una película de 13 horas. Tranquilamente podrías sacarle los títulos y verla de un tirón.

–Eso suena como algo que haría Kilgrave, obligarte a ver una maratón.

T.: –Sí, pero en loop, para siempre. Sin parar.