Buenos Aires ofrece un interesante mapa de restaurantes para disfrutar de la gastronomía del sudeste asiático. Pioneros del boom gourmet, las primeras propuestas siguen vigentes y se suman nuevas aperturas. Bocados intensos para explotar de placer.

Haga zoom-in en el mapa del sudeste asiático. Descubrirá la caprichosa geografía de países como Tailandia, Vietnam, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos y Malasia, entre otros. Acerque el lente, haga foco en los mercados, frutas y verduras exóticas; pescados y mariscos, cerdo, arroz, pimientos, maní y un largo etcétera. Cada cultura tiene sus platos emblemáticos, pero todas estas cocinas se unifican en una búsqueda común: el equilibrio justo entre ácido, dulce, amargo, salado y picante. Tras cocciones breves a fuego vivo, la mesa se llena de platitos, hay sopas, curries, masas gelatinosas, salsas especiadas, texturas crunch. Todo acompañado con arroz, el pan suyo de cada día. Nunca falta el toque de hierbas frescas que coronan el plato para limpiar el paladar. El picante es cosa seria; en todo caso, siempre debe ser justo.

Hace poco menos de veinte años, cuando abrieron los primeros restaurantes de cocina del sudeste asiático en Buenos Aires, el boom gourmet apenas comenzaba y los paladares porteños eran reacios a los sabores exóticos. Hoy siguen vigentes, y ofrecen sus delicias mientras se suman nuevas aperturas.

Aquí, una selección.

SUDESTADA (NICARAGUA 5602)

Leo Azulay propone una carta breve y sabrosa. Atento a sus toques maestros: samozas crocantes de garbanzos con ensalada de fermentado de chile, láminas crudas de remolachas y maní. Los nem de langostinos envueltos en masa suave son un clásico. El hit: su excelente menú de mediodía ($130). De noche, la propuesta es más íntima.

SUNAE ASIAN CANTINA (HUMBOLDT 1626)

Durante varios años, Christina Sunae cocinó a puertas cerradas los platos de sus orígenes coreanos y filipinos. Ahora, con local a la calle, tiene una carta que permite el banquete de platitos o el menú tradicional. Pruebe su choripao o su sopa fría de sandía, para empezar.

Siga con curry amarillo en leche de coco con pollo pastoril, fideos al huevo con pickles de hoja de mostaza, echalotes y fideos crocantes.

BLANCH (ÁNGEL CARRANZA 2181)

En su casona palermitana, Tatu Rizzi sirve “small plates” para que cada uno arme el menú que más le guste. Las albondiguitas de cerdo con salsa de maní y las crab cakes de langostinos con mayonesa de wasabi son imperdibles. Hay más: curry rojo de langostinos con leche de coco y arroz crocante o wanton de morcilla y chutney de ciruelas. Para ir con amigos.

CAPTAIN COOK (AVENIDA DEL LIBERTADOR 13652 – MARTÍNEZ)

La chef Marta Ramírez transmite su pasión por la cocina panasiática en cada plato. Pruebe la ensalada de Laos con gravlax de salmón, arroz yamaní, daditos de tofu, maní molido, mango y vegetales con vinagreta de miso dulce. De principal, el curry rojo de cordero, papas, zanahorias, cebolla de verdeo y maní, con arroz al vapor. El comensal elige su límite para el picante.

GREEN BAMBOO (COSTA RICA 5802)

Pionero en la cocina vietnamita, la ambientación del local obliga a bajar la frecuencia. Le traerán toallitas para limpiarse las manos y sugerirán platos según su curiosidad. La sopa de pollo pho o los nem saigon, infaltables. Pruebe sus curries, como el cari ga (curry picante de pollo con batatas y maní). Se pueden armar menús combinados, más accesibles.

EL QUINTO (AVENIDA DEL LIBERTADOR 6248)

Gonzalo Sacot y Quique Yafuso acaban de abrir este local que rinde homenaje al umami (el quinto sabor). Linda ambientación, los yakitoris a la brasa prometen ser la marca de identidad (brochettes). Hay dumplings, pork bans, won ton, pad thai y más. Tragos diseñados por Pablo Piñata y recreados por Meli Manhattan (Verne Club).