Entre las redes sociales, la televisión y su rol de empresaria, no para nunca. Tiene más de un millón de seguidores en Twitter, el hashtag solidario más importante del país y va por más: ya piensa en su segundo libro y confiesa que le gustaría hacer un programa de TV con historias de gente que hace cosas de manera distinta. Como ella.

Connie está en la tele, también en las redes sociales; Connie es una empresaria muy emprendedora; Connie es solidaria. ¿Connie para en algún momento? Frontal, espontánea, hiperactiva y multifacética, antes de convertirse en una de las influencers de habla hispana más importantes de América (tiene 1,15 millón de seguidores en Twitter) hizo de todo. Estudió publicidad, fue productora de televisión e hizo carrera en distintos programas como notera, panelista y conductora. También escribió un libro, #ConnieDixit, y va por otro, mientras reparte su tiempo entre su agencia Nuclear Branding y su rol como panelista en Este es el show. ¿Está satisfecha? No, nunca para.

–¿Cuándo explotó lo de las redes sociales en tu vida? ¿Cómo explicás tener más de un millón de seguidores en Twitter?

–La gente siempre tiene la percepción de que las cosas suceden de un día para el otro. Esa es la falacia más grande del “mundo mundial”, como me gusta decir. Hay mucho laburo previo a lo que se considera un boom. Una persona exitosa que tiene miles de seguidores es porque estuvo sentada durante horas diseñando algo que podía gustarle a la gente.

–¿Y qué encuentra la gente en vos?

–Que hablo de igual a igual y de cosas que nos interesan a todos. También hay una diversidad en lo que ofrezco: un día hago un concurso, otro día ayudo a encontrar pareja y tengo el hashtag solidario más grande del país.

–¿Planificás todo ese trabajo?

–No, surge espontáneamente. Nada está planificado en mi vida, todo está perfectamente poco calculado.

–Sos frontal, ¿siempre fuiste así?

–Toda la vida. El medio no lo hace a uno, sino que uno hace al medio. Las redes son una extensión de la personalidad. Yo fui transparente siempre.

–¿Cómo surgió la idea de tu agencia Nuclear Branding?

–Se dio por default, un montón de gente me lo pedía. Hace tiempo que empecé a dar capacitaciones sobre comunicación digital, asesorando marcas para posicionarlas. Tuve que organizarme con más seriedad, armé equipos. Yo soy muy de los proyectos independientes. He armado y desarmado un montón de cosas a lo largo de mi vida.

–Sos emprendedora.

–Sí, muy emprendedora. Las primeras ferias de diseño de ropa en Palermo las organizamos junto a una amiga. Antes de que Palermo fuera un boom, en 1999, hacíamos las ferias In Town. Un montón de marcas se conocieron ahí. Me gusta mucho generar ideas y llevarlas a cabo.

–¿La agencia te permite agrupar varias cosas que te gustan?

–Totalmente. A los 18 años estudié publicidad y trabajé siempre en esto. En la agencia está mi espíritu emprendedor, la comunicación y la escritura, que es lo que más me gusta de todo. Escribo todo el tiempo.

–¿Qué es ser influencer?

–Hay una carencia muy grande de líderes positivos. La gente está a la expectativa y busca líderes honestos en los que puedan confiar y que no sean personas lejanas. Yo creo que cumplo un poco, desde un lugar sencillo, esos requisitos. No soy el presidente que, por default, es influyente. Yo estoy en los medios, pero a la vez soy cercana. Y lo que le digo a la gente impacta de manera positiva. También digo las cosas de manera contundente. Cuando me enojo y me equivoco, no me da miedo. No tengo pruritos.

–¿Aprendés de esas equivocaciones?

–Por supuesto, a la larga se agradece. Por eso digo que hay una carencia de líderes. No es casual que el Papa sea abrazado por todas las religiones. En ese sentido, las redes sociales nos igualaron. ¿Cómo hacía yo antes para transmitir un mensaje a una masa, todo el tiempo sin parar? Hoy hasta se puede contestar, uno a uno. Con la estructura piramidal de comunicación, televisión o radio, no pasa. Yo siempre dije de mí que soy una revolucionaria.

–Tu mundo está dividido en dos: la televisión y las redes sociales. ¿Cómo interactuás con esos mundos? 

–Me llevo bien con ambos. Me gustaría tener algo propio en la tele.

–¿Sobre qué temática sería?

–Sobre algo relacionado con lo que yo hago. Me gustaría que se llamara “Revolucionarios” y mostrar historias de gente que hace las cosas de manera diferente. Ese sería para cable. Para TV abierta haría un talk show, donde la gente tenga participación.

–¿A qué gente te referís?

–¡Gente común! Me aburren los famosos. No quiero hacer un programa de famosos, no me interesa. Igual estoy re-cómoda en Este es el show.

–¿En cuál de esos mundos, el de la tele o las redes, te sentís más cómoda?

–En los dos. Me re-divierto en la tele. Marcelo Tinelli es lo más. Trabajo con él desde hace muchísimo tiempo. Aparte de ser el número uno, es un amor de persona y un tipo muy generoso. También me encanta trabajar con Daniel Hadad, un visionario. Es un flor de jefe. Son dos tipos que saben mucho, de avanzada.

–¿Sos exigente?

–Muy exigente. No tolero la idiotez. Sin exigencia no hay calidad. La gente inteligente no se queja de la exigencia.

–¿Vas a escribir otro libro después de #ConnieDixit?

–Tengo muchas ganas, la patria me lo demanda (risas). También voy a empezar con las charlas para empresas y público en general, por el interior del país. Voy a dar una capacitación para 300 voluntarios de la Fundación Sí, que promueve la inclusión de los sectores vulnerables, para orientarlos en comunicación digital.

–¿Cómo es la relación con tu hijo Vincent? ¿Qué tipo de mamá sos?

–(Piensa) Soy una mamá distinta, porque muchas de las cosas de las que me habla las entiendo, algo que por ahí a otras madres se les pasa de largo. Entonces hay muchas cosas que no lo dejo hacer: “Ese youtuber no, ese tampoco” (risas). Es un niño muy curioso y dulce. También soy permisiva, pero le estoy bastante encima porque por ahora es hijo único.

–¿Te gustaría tener otro?

–Sí, me gustaría.

–¿Él te lo pide?

–No, no quiere saber nada porque es muy celoso. Yo le digo que vamos a ver. Estamos muchísimo tiempo juntos, me acompaña al trabajo, viajamos. Somos compinches. –¿Es creativo? –¡Tiene una imaginación!

–¿Le robás ideas?

–Bueno, yo le dije: “Vincent, tirame un nombre para la agencia”, y él me dijo uno que era buenísimo: “Metralleta de Ideas”. ¡Me parecía re-yo! Pero estaba registrado. –¿Con qué te conectás cuando escribís poesía? –No lo sé, me pongo y salen. No escribo pensando, es espontáneo. De todo lo que hago, lo que más me gusta es escribir. Creo que me sale bien.

–¿Cómo surgió el hashtag #UnidosAr?

–Es mi proyecto personal más lindo y gratificante. Desde el principio supe que las redes eran una plataforma para hacer algo por los demás en forma masiva. Es un cambio de era. Empecé con acciones concretas y tuve una repercusión inmediata. Al principio no tenía la imposición de no hacer cosas con dinero, pero después del caso “Un milagro por Agustín”, que el papá se desbordó y se mandó una cagada con lo recaudado, decidí que nunca más haya dinero de por medio porque ensucia todo. Ahora juntamos cosas y brindamos un servicio de información. Que hayamos tocado la vida de tantas personas y que a su vez se haya instalado como marca solidaria fue una conjunción celestial.

–En todo ese cúmulo de cosas que hacés sin parar, ¿qué es el éxito para vos?

–Es muy difícil. El éxito es algo que uno siente y no un lugar al que uno llega. Éxito es estar contento, y yo, en general, estoy contenta. Me siento una persona exitosa, por lo que logro en tiempo presente. Siempre, todos los días. Saramago escribió que siempre llegamos a donde nos esperan.


Producción: Ash Mateu

Maquilló: Vero Fioravanti

Peinó: Juan Manuel Cativa, para Mala Peluquería, con productos Pantene

Asistente de producción: Sofía Busacca

Agradecimientos: Sette, 47 Street, María Gorof, Amores Trash Couture, Verónica de la Canal, Valdez, Las Pepas, Allô Martínez, Gabriela Capucci, Tramando, Breeders, Sol Pardo y Kosiuko

Locación: Black Room, Costa Rica 4786, Palermo, CABA