El verano llega con algunas novedades en el balneario más top de la costa uruguaya, que se suman a las tradicionales fiestas de diferentes marcas, los paradores de siempre y algunos rincones exclusivos. Todo, en esta guía imperdible. 

 

 Hace mucho que cruzar el puente de La Barra dejó de ser sólo una aventura para los niños que aman el “efecto montaña rusa” de pasar en auto por sus curvaturas. Hoy ese puente ondulante es la puerta hacia la Punta del Este del glamour y las fiestas. Mientras la península mantiene su aura conservadora, de familia y vacaciones a puro relax, La Barra es el comienzo del ruido, las fiestas y los eventos que ubican a Punta del Este junto con destinos de lujo como Ibiza y Saint-Tropez. Y cuanto más al Este, más exclusivo y provocador. 

 

 

De día, la Playa Montoya y el parador del hotel Mantra concentran el grueso de veraneantes. El parador La Susana, por su parte, concentra celebs de las más top en un ambiente tranquilo y con la mejor playa. Al atardecer, los bares y negocios de la Ruta 10 se llenan de visitantes y se asiste a un verdadero desfile de looks after beach, mezclados con los que ya pasaron por sus casas a cambiarse para la noche. Porque la movida nocturna en estas latitudes es muy intensa. Tequila es sin duda el más convocante: todos los que quieran “ser parte” de la movida cool de Punta del Este deberán pasar, al menos una noche, en el reducto de Osvaldo Brucco. 

 

 

También los negocios de lujo eligieron moverse hacia el Este. Mientras la tradicional calle 20 concentra a las firmas más destacadas del mundo (Valentino, Fendi), el verano pasado La Barra inauguró su shopping, Oh! La Barra, que contiene nuevas sucursales de las mismas firmas para los que no quieran manejar hasta la península. 

 

 

Manantiales y José Ignacio se erigieron como los polos de la movida: reúnen los mejores restaurantes de Uruguay, los paradores más VIP y los complejos de mansiones y edificios más costosos. Es por eso que cuando se inaugura la temporada de verano, concentrada con mayor intensidad entre Navidad y Reyes, las firmas más importantes desembarcan con suntuosos eventos para posicionar sus marcas en un entorno de alto poder adquisitivo y, sobre todo, mucha repercusión en los medios. La agenda suele ser intensa y este año ya tiene algunos de sus clásicos confirmados: Lacoste abrirá el verano con su tradicional fiesta, aunque esta vez la lista de invitados será más exclusiva. Uno de los mejores restaurantes de José Ignacio, Santas Negras, será anfitrión de un evento de Volkswagen antes de que arranque 2016. Año Nuevo siempre significa una buena oferta de eventos: el Conrad hará su tradicional fiesta con un espectacular despliegue de fuegos artificiales, pero los que quieran bailar hasta el amanecer tendrán una buena muestra de lo que significa una fiesta esteña con la Unlock Party en Narbona, una bodega ubicada en medio del campo, camino a San Carlos, con un predio listo para albergar a varios miles de personas y un exclusivo VIP by Stella Artois en el casco de la estancia. Chandon adelanta su White Party, que suele cerrar el calendario de fiestas, para el 7 de enero, y se ubica así en el mapa de eventos de la “temporada alta”. Otro imperdible: el exclusivo restaurante Bagatelle, de Saint-Tropez, desembarca en el Mantra para los paladares más exigentes. 

 

Pero la tendencia desde hace dos veranos que marcará este año el calendario de eventos es el sunset, la fiesta al atardecer: habrá al menos dos megafiestas en las playas del Este para instalar esta idea de que no hay que esperar hasta la noche para divertirse.

 

Uruguay, bendecido con playas kilométricas, de arenas blancas y mar azul intenso en casi toda su costa, permite ir aún más al Este. A 14 kilómetros de José Ignacio se ubica la Laguna Garzón. Hasta ahora sólo se podía cruzar esta laguna por balsa, por lo que todo lo que hay del otro lado quedaba aislado y se había vuelto aún más exótico y atractivo para muchos turistas e inversores. Con la inauguración de un puente impulsado por el empresario Eduardo Costantini, y diseñado por el arquitecto uruguayo Rafael Viñoly, el cruce motivará nuevos horizontes para todos los amantes de lo exclusivo. Más playas, más bosques y menos concentración de gente significan más posibilidades de sentirse en un paraíso de campo y mar.