Bocas del Toro es un archipiélago que aparece de la nada en medio del mar Caribe y ofrece todo lo que pueda desear el turista estresado: playas divinas, alojamiento relajado, bares de tragos y actividades deportivas bajo el sol o bajo el agua.

 

La avioneta salió del aeropuerto de Panamá anticipadamente. 

 

Es algo inédito, un viajero está preparado para las largas esperas, no las anticipaciones, pero la explicación era simple: ya estaban acomodados todos los pasajeros que habían comprado su ticket. Minutos después aterrizó en una húmeda y precaria pista, en un sitio que ya se adivina exuberante, diferente y maravilloso. Es el “aeropuerto” de Colón, la mayor de las islas que componen el archipiélago de Bocas del Toro. 

 

 

 

Las islas Bocas del Toro –se ha dicho– son un archipiélago. Lo componen islas diversas en cuanto a población, servicios, tamaño y encanto. Las más charming están deshabitadas: son las dos islas gemelas que por su forma desde el aire se han dado en llamar Cayo Zapatillas.

 

Es un programa magnífico tomar un bote hasta allí, arreglar el horario de regreso con el timonel y quedarse horas disfrutando de kilómetros de arena y mar casi solitarios, de una belleza imposible. La Playa de las Estrellas, llamada así por la abundancia de estrellas marinas (se pueden observar nada más con dar una mirada), es una experiencia única. 

 

 

La cesta de picnic y el protector solar son casi lo único necesario. La naturaleza imponente del lugar se encarga del resto.

 

OTRAS ISLAS Y ALOJAMIENTOS

Las islas principales de este conjunto son la citada Colón, la Carenero y la Bastimentos. Todas ellas cuentan con alojamientos acomodados al lugar. Aquí no hay torres ni resorts. Hay armoniosas posadas, bed and breakfasts (de lujo y no tanto) y casas para alquilar frente a las playas.

 

El hotel Punta Caracol, una serie de cabañas de lujo construidas sobre el Caribe, provistas de terraza y restaurante propios y con una embarcación a disposición de los huéspedes, es una de las opciones  más sofisticadas. 

 

Por otra parte, es muy divertido esperar las lanchas taxi en los muelles de los hoteles: hay que pararlas del mismo modo que se para un taxi en Nueva York o en Londres y transportan gente de una isla a otra durante todo el día y buena parte de la noche. 

 

 

ACTIVIDADES DE SOBRA

Bocas del Toro es un destino para aventureros, amantes del mar y viajeros relajados. Aquí podrás elegir entre volar por la selva en el zipline de la playa Red Frog, montar a caballo en las arenas de la isla Colón, bucear en el sitio que se te ocurra, practicar glamping y también zambullirte desde el deck de tu casa para hacer snorkel en el jardín delantero.

 

Bohemias, salvajes, sofisticadas, no aptas para shopaholics. Así son estas islas inolvidables.