La criolipólisis es la técnica ideal para perder kilos en verano porque trabaja con frío. Las aplicaciones duran una hora como máximo y los resultados son duraderos y rápidos.

  

La criolipólisis es un revolucionario tratamiento que se origina en Boston, Estados Unidos, y está diseñado para eliminar la grasa utilizando el frío. Su nombre proviene de dos palabras: “crio” (significa frío) y “lipólisis” (destrucción de la grasa).

 

 

Dicho de manera fácil, se trata de la aplicación de un frío intenso (se utilizan temperaturas de entre cinco y diez grados bajo cero) en las zonas donde poseemos mayor acumulación de grasa. 

 

 

Es un método no invasivo y se realiza de forma ambulatoria. El paciente marca las zonas donde se ve con más grasa localizada y el profesional le coloca una membrana anticongelante para que el frío se transmita a los adipocitos (células grasas) y la dermis quede protegida de cualquier daño que pudiera sufrir por la exposición a temperaturas tan bajas. Luego se aplica una crema sobre la zona a tratar y se prepara el aparato (Zeltic, creado por el doctor Zelicson) que aplica el frío durante un lapso que va de treinta minutos a una hora, según el caso.

 

 

Se calcula un cambio a los dos o tres meses de iniciado el tratamiento. Los resultados son variados, dependen mucho de la persona a tratar, de su índice de grasa corporal y de sus hábitos diarios, tanto de entrenamiento como de alimentación.

 

Por décadas se supo que una manera de perder grasa consistía en someter al cuerpo a baños de quince minutos con agua fría: de esta manera el organismo comienza a despedir calor de manera involuntaria, un mecanismo conocido como termogénesis inducida por el frío. Pero a diferencia de este nuevo método, se exponía el cuerpo en su totalidad y el efecto obtenido era generalizado, no localizado. No obstante, una encuesta de valoración le otorgó ocho puntos sobre una escala de diez. 

  

 

Mi opinión es que las nuevas tendencias creadas tanto para mejorar la salud como para conseguir cambio estéticos ayudan a sumar, siempre y cuando llevemos una vida de buenos hábitos alimenticios, entrenamiento periódico, bajo estrés y un desarrollo espiritual que implique el contacto de cada uno con su interior.