Es un raro espécimen que se mueve con naturalidad tanto en los espectáculos de culto como en las tiras más populares de la tele. También es músico y humorista. No tiene idea de cómo funciona el Twitter, pero allí descargó una frase memorable sobre su amor a los pulpos.

 

Si hubiera que definirlo con una palabra, esta sería “multifacético”. Es músico, actor, conductor, humorista. Formó parte de algunos de los programa de culto más importantes de la televisión y también de tiras hipermasivas. Termina el año volviendo a su primer amor, la música. “Estoy muy contento, digo que es mi primer disco porque, de verdad, es un lujo cómo salió. Participan músicos amigos divinos”, asegura.

 

 

–Amigos y grossos.

–Sí. Yo tengo amigos, y si no son grossos, no son amigos, es un principio (risas). Soy muy amigo de todos los que participaron, Celeste Cid, Ciro, Gustavo Cordera y Adriana Varela.

 

–Tu origen artístico estuvo ahí, en la música.

–Yo soy músico, y todas las cosas que hago, las hago desde la música. Actuar, conducir, esto que estamos charlando tiene música; además pienso en música constantemente, me imagino música y empiezo a hacer ritmos y cosas. Cuando estoy en un estado estupefacto, me voy con la música. 

 

–¿Cuánto te molesta que te sigan pidiendo que te definas como músico, actor o humorista?

–Parece un formulario que tenés que llenar. Yo en esos casos siempre pongo “músico-actor”, porque me acuerdo que había hecho las facturas para la DGI que decían eso. Queda feo decir de uno mismo que se tiene una inquietud artística por las cosas, siempre en distintas disciplinas. Soy irreverente, me meto. Nunca estudié nada, siempre fui autodidacta, y en nuestra cultura siempre hay que ser algo determinado. Cuando me preguntan eso, para no dar muchas explicaciones, digo que soy músico y que también me gusta actuar. Me gusta llevar a cabo algo, eso es lo que más me gusta.

 

 

–Lograste no encasillarte, hiciste de todo, desde algunos de los programas de culto más memorables de la televisión hasta tiras donde nadie imaginaba verte.

–Yo lo veo como dos partes en mi vida. Siempre estuve generando cosas, siempre fui de gestionar, de llevar adelante una idea y hacerla realidad. Desde hace unos años he dejado de gestionar, de sacar todo adelante, buscar a la gente, organizar un equipo, y estoy como intérprete.

 

–Hermoso.

–Hermoso. Empezar a delegar más, empezar a disfrutar más, empezar a cosechar más, empezar a hacer un personaje como Tuca. Te dan una letra y pensar en ese universo.

 

–Y no de dónde sale la plata, el vestuario, la gente.

–No, no me interesa, lo hice toda la vida. A mí me daban veinte mil pesos para hacer el For Fai en el año 95. Era para hacer todo, pagar a los cámaras de exteriores, los sueldos. No era nada y hacíamos malabares para que eso existiera.

 

–Volviendo un poquito a la música, ¿cómo es el proceso creativo? ¿Uno cumple un horario y se sienta a escribir, o algo despierta la inspiración?

–Es difícil decir que de ocho a doce es cuando llegan las musas y entonces uno se pone más creativo. Si yo tengo algo que cumplir, eso me incentiva a concentrarme. Me dice “el 22 de febrero tenés que presentar tal cosa” y entonces laburo pensando en eso.

 

–¿Qué le dio la música a tu vida?

–Una gran felicidad. No se precisan religiones, no se precisan libros de autoayuda, no se precisa nada, es un bastón impresionante para mí. El arte es navegar, es lo más lindo. El tener la cabeza en lo artístico, estar constantemente generando cosas y pensando en eso te produce un presente del carajo. Lo más desesperante de la vida es esa gente que vive del pasado o del futuro. Ahora es disfrutar mucho del presente. Eso me produce lo artístico, el presente.

 

–El tema que cantás con Celeste Cid tiene que ver con los besos, ¿cuáles son los mejores? 

–Con Celeste pegamos mucha onda en Viudas, la quiero mucho. ¿Cuáles son los mejores besos? Los tibios. Qué asco, ¿no? En general son todos lindos, mientras sean sentidos. Todos los besos y sus formas son lindos. Es un lugar de expresión el orificio bucal, con sus labios. El beso es lo más. Qué suerte que se besa ahora la gente, cuando yo era chico se daban la mano nomás.

 

–¿Vos sos cariñoso?

–Sí, soy cariñoso.

 

–¿Cómo surgió el corte “Te quiero esta noche conmigo”?

–Es muy simpática la historia de ese tema. Cuando estaba haciendo Los exitosos Pells nos hicimos muy amigos con Mike Amigorena. Nos íbamos a comer a un restaurante y la dueña nos empezó a gustar a los dos; entonces, dijimos ¿quién la conquista primero? Una de las cosas que yo hice para conquistar a la chica, por supuesto, fue ese tema. 

 

–¿Se lo cantaste?

–Sí, en la vereda. Cuando la letra dice: “Camina, ilumina veredas, que su cintura zig-zagea”, es ella llevando platos. Una vez vino a mi casa, a conversar, y le mandé una foto a Mike diciendo “Perdiste”. A los dos días fue la novia de Mike.

 

–Maravillosa anécdota, vos te quedaste el tema y él se quedó la chica. ¿Cuánto le duró? 

–Muy poco. Yo me sentía tan mal que ya quería ser amigo de ella. Ella después se casó, tiene hijos. Quería pasar a darle el disco, pero ya no tiene más el restaurante, lo vendió y andá a saber. Algún día me la encontraré y se lo daré. 

 

–Capaz que se casó con un millonario y está viajando por el mundo.

–Seguramente la debe de estar pasando muy bien, sí. Con nosotros era imposible, ninguno de los dos candidatos éramos serios.

 

–Hablaste de Los exitosos Pells. ¿Cómo te llevás con la masividad que vino a partir de las tiras?

–Es raro. Uno siempre pelea por eso desde el momento en el que quiere expresarse públicamente, quiere que cada vez lo vea más gente, pero es raro, porque vos vas por la calle y ves gente que te sonríe y vos no la conocés. En un lugar es como injusto, porque yo no sé nada de esa persona. Entonces, me resulta siempre raro y me avergüenza. Es estúpido porque uno pelea por eso y después se avergüenza. 

 

–Tenés una frase en tu biografía de Twitter que me mata: “Me gusta el pulpo a la gallega, me gusta no sólo comerlo, también fantaseo con abrazarlo”.

–Sí. El diario La Nación me pidió que escribiera cosas sobre una entrega de los Oscar cuando empezó el Twitter y vinieron a mi casa porque yo no sé hacer nada de esas cosas, me cuesta muchísimo. Me dijeron: “Ahí tenés que poner una frase”, y quedó siempre eso. Me encanta el pulpo a la gallega, hago pulpo a la gallega…

 

–Decime que no lo abrazás antes de cocinarlo.

–No, pero es una fantasía importante. Es como un abrazo orgiástico. Como una orgía donde ves doscientos mil brazos y miembros (risas).

 

–Si querés te pregunto por las orgías, no sé.

–No, no estoy haciendo.

 

–Hace poco Axel dijo que estuvo con 25 personas. No sé si es un tema en el que quisieras que nos metamos.

–No sé. Igual no le creo a Axel que haya estado con 25. No tiene el look del rockero reventado. 

 

–¿Qué trae más el rock: plata, mujeres o quilombo?

 

–No, quilombos no, yo odio el quilombo, no estoy en esos lugares y nunca lo estaré porque no me gusta que se metan en mi vida privada. Me gusta hacer algo artístico, que se conozca, lo vayan a ver y nada más. Lo que pasa es que todo cambió terriblemente. Todo pasa por el morbo de los que se quieren informar de qué vive o qué le sucede al tipo, por no ver la vida misma de ellos. Disfrutan más de eso, si Zaira está embarazada. Es algo triste, pero es la forma de que la gente pueda vivir distraída, pensando en otra cosa y metiéndose en la vida del otro.