Fabricada en la planta de Campana, exhibe un diseño exterior moderno y excelentes materiales interiores. Trae un motor naftero de 1.8 litro y 140 CV.

 

 

La nueva HR-V combina el confort de marcha de un sedán con el estilo de un todoterreno. Basado en el concepto Dynamic Cross Solid, el diseño exterior transmite fuerza y dinamismo a partir de una parte trasera elevada que le permite obtener una apariencia más ancha y robusta.

 

 

El Planeta Urbano realizó un contacto con la versión EXL, tope de gama, de esta Honda HR-V, que se diferencia de la versión de entrada de gama por contar con llantas de aleación de 17 pulgadas, faros antiniebla, espejos externos con luz de giro incorporada, barras de techo y manijas de puertas delanteras cromadas.

 

 

La principal característica es que es una verdadera crossover. Hecha esta aclaración, podemos observar un frente dinámico, con una amplia parrilla y luces delanteras en forma elípticas, un capot lanzado, una amplia zona de cabina y una parte posterior con aire deportivo y aerodinámico.

 

 

Es grande: mide 4.295 mm de largo, 1.770 mm de ancho y 1.605 mm de alto, con una distancia entre ejes de 2.610 mm, convirtiéndose en una de las crossover compactas más modernas del mercado. 

 

  

La Honda HR-V se fabrica localmente con una sola opción de motorización, un motor naftero de 16 válvulas, 1.8 litro con distribución variable, inyección electrónica multipunto, que ofrece una potencia máxima de 140 CV a 6.500 rpm y un torque máximo 172 Nm a 4.300 rpm acoplado a una transmisión CVT con modo secuencial de siete marchas preprogramadas y levas al volante con comandos que hacen que conducir este vehículo sea divertido y placentero. Por el momento sólo se comercializa en tracción 4×2.

 

 En el tránsito urbano su comportamiento es el ideal, la suspensión brinda confort de marcha con una buena respuesta de la caja y una excelente posición de manejo. Lo bueno llega cuando se pasan las 2.000 rpm: al acelerar, la respuesta es inmediata y el andar es armonioso y sin tironeos.

 

 

  

Al llevarla a la ruta, se nota su genética crossover: brinda un andar seguro y en las curvas rápidas no posee vicios de subvirancia. A los 120 km/h, la caja ya se ubica en la séptima marcha, ofreciendo un andar apenas por encima de las 3.000 rpm, sin sobreexigir el motor y con el consiguiente ahorro de combustible.

 

La dirección es firme y no se sienten filtraciones de ningún tipo en el habitáculo. Y si se pone la caja de modo Sport se puede realizar un sobrepaso sin inconveniente alguno.

 

En materia de consumo, por otra parte, esta HR-V nos sorprendió para bien. En ciudad, el gasto promedio es de once litros cada cien kilómetros, pero en la ruta baja considerablemente y consume apenas unos siete litros. 

 

Al tener un tanque de combustible enorme, la autonomía resulta poco limitada. Los datos de su performance fueron más que satisfactorios: la velocidad máxima alcanza los 196 km/h y su aceleración (de 0 a 100 km/h) está en el orden de los diez segundos.

 

Posee un importante nivel de equipamiento interior y podemos destacar las butacas en cuero, el sistema multimedia con pantalla de siete pulgadas (controla las funciones del audio, el GPS y la cámara de retroceso, además de info sobre consumo de combustible y performances del vehículo), control de estabilidad, frenos a disco en las cuatro ruedas; sistema de arranque en pendiente, anclajes Isofix, freno de estacionamiento eléctrico y función Hold, que retiene el vehículo unos segundos en lugares con pendiente sin necesidad de poner el pie en el freno. Durante el último Salón del Automóvil de Buenos Aires fue el vehículo que generó más expectativas y consultas: muchos quieren ser los primeros en subirse a esta suerte de mini CR-V que, afortunadamente, ya se fabrica en nuestro país.