Era cuestión de tiempo: The Walking Dead ya tiene una serie hermana que promete mostrar cómo nos convertimos en una sociedad de muertos vivos.

 

Hace algunos meses, en este mismo espacio, tratamos el tema de los spin-offs: para resumirlo rápidamente, cuando una serie es muy exitosa, la cadena que la emite quiere clonar a la gallina de los huevos de oro y produce un desprendimiento, una nueva serie vinculada de alguna manera con la original.

 

En el mejor de los casos, replica el suceso, como ocurrió con Better Call Saul, protagonizada por el abogado estafador de Breaking Bad, y en el peor, cae en la ignominia, como The Lone Gunmen, un fallido experimento con Los expedientes secretos X. Era sólo cuestión de tiempo para que The Walking Dead, la serie más vista de la televisión por cable estadounidense engendrara su propio spin-off.

 

Fear the Walking Dead tiene varias particularidades, más allá de su título poco inspirado. La primera es que es el primer estreno de alto calibre de la versión latina de AMC, el canal que la emite en los Estados Unidos. La segunda, que se suma a la sana costumbre de transmitir los episodios de manera simultánea en todo el planeta. Y la tercera es su habilidad para responder a la pregunta que suele aquejar a los spinoffs: ¿realmente hay más historias que valga la pena contar dentro de este universo ficcional? 

 

El gran atractivo de Fear… es que se trata de una precuela que nos muestra, a lo largo de los seis episodios que componen su primera temporada, cómo empezó el apocalipsis zombi. ¿Cuál fue el foco? ¿Quiénes fueron los primeros infectados? ¿Cómo empezó a desmoronarse la civilización? Vivimos el comienzo del fin a través de los ojos de una familia disfuncional en Los Ángeles: Madison, la madre soltera; Travis, el divorciado; Nick, el hijo yonqui, y Alicia, la única que tiene dos dedos de frente.

 

Acá hay tanto drama familiar como suspenso, pero se siente la ausencia del terror más gore de The Walking Dead. Compensan Kim Dickens, con el gusto que da ver a un personaje femenino fuerte al frente, la promesa de responder preguntas sobre la mitología de la serie, el morbo por ver si todos lograrán sobrevivir (lo más razonable es asumir que no) y la ansiedad por comprobar si los personajes de ambas producciones alguna vez se cruzarán en pantalla. Todo esto con el colapso del mundo como lo conocemos como telón de fondo.

 

En principio, la apuesta de AMC garpó y el primer episodio de Fear the Walking Dead rompió récords de audiencia: sus más de 10 millones de televidentes sólo en los Estados Unidos la posicionaron como el estreno más visto en la historia de la televisión por cable. Ante el suceso, ¿es muy descabellado pensar que se vienen Fear the Mad Men y Fear the Game of Thrones?