Los relojes inteligentes están evolucionando. En la Argentina ya hay varios modelos y sus sistemas operativos ofrecen cada vez más funcionalidades para las muñecas de la dama y del caballero.

 

La historia del reloj pulsera parecía haberse quedado en el tiempo hasta que llegaron los “wearables”. Estos dispositivos, que comenzaron a evolucionar del reloj de bolsillo y que se perfeccionaron gracias a la aviación y a consecuencia de las guerras, no habían tenido nuevos usos hasta entrados los ochenta. No hace ni cien años de la creación del primer reloj automático de bolsillo, que data de 1923. Y si bien el dispositivo y el mecanismo nunca dejaron de perfeccionarse y evolucionar, recién en 1967, en Suiza, se presentó el primer reloj de pulsera electrónico gracias a una diminuta pieza de cuarzo como elemento regulador. De los años 70 también es el primer reloj digital con visor led. Lo más fascinante de este modelo, el Pulsar, de la Hamilton Watch Company, es que fue desarrollado nada más y nada menos que para 2001: Odisea del espacio. 

 

 

La historia es larga y fascinante. En 1974 se pone a la venta el Casiotron, el primer reloj digital vendido masivamente. En 1981 surgen los relojes calculadora; en 1983, el primero resistente a golpes, agua y polvo; en 1989, el pionero con barómetro y medidor de altura y profundidad, y en 1991, el de pantalla táctil que permitía consultar la guía telefónica, la agenda, notas o la calculadora de ocho dígitos. Así hasta hoy, con relojes por un lado y sistemas operativos por el otro, con más de 90 empresas vendiendo relojes inteligentes en todo el mundo. El año pasado se vendieron casi siete millones de dispositivos a un promedio de 190 dólares por unidad.

 

 

Mucha competencia y poco mercado, pero un mundo nuevo por capturar. Las grandes marcas ya van por su segunda o tercera versión. Para poder seguir compitiendo, algunos modelos bajan de precio. Otros, como Apple Watch, acaparan el 75 por ciento de las ventas. En un lejano segundo lugar (con un siete por ciento) queda Samsung y, en tercero, todos los demás. A diferencia de los primeros relojes inteligentes, todos los modelos 2015 funcionan bastante bien y permiten visualizar mensajes, correos y notificaciones en comunicación (vía bluetooth) con el celular. Algunos, como el LG Watch Urbane LTE, tienen espacio para un chip independiente del celular. Otros, como el Apple Watch, permiten atender una llamada telefónica directamente desde la muñeca. El sistema operativo ganador, sin embargo, es el Android Wear, de Google, con un rendimiento que en la mayoría de los celulares dura un día. Se carga por inducción (apoyado en su propia base) y sale entre tres mil y cinco mil pesos, lo mismo que un reloj común, por ejemplo un Citizen. 

 

 


 

EL NUEVO NOTE

 

Samsung presentó la versión 5 de su Galaxy Note y sigue los parámetros de la grandilocuencia por donde lo miremos: tiene pantalla de 5,7 pulgadas, cámara de 16 megapíxeles y una interesante resolución Quad HD de 2.560 por 1.440 píxeles. También es grande su procesador de ocho núcleos Exynos 7 Octa 7420, sus 4 GB de RAM y los 32 o 64 GB de almacenamiento propuestos (porque esta vez no tienen posibilidad de expandirlo mediante microSD). Lo mejor: la carga rápida por inducción que implica apoyarlos para tenerlo listo nuevamente en sólo dos horas. ¿Cuánto? 720 dólares libre, en el exterior.