Carolina Ardohain, la modelo y conductora que nos conquistó con su eterna sonrisa y frescura, vuelve a sus orígenes de chica sexy con una producción súper hot y se confiesa: “Nunca me permitiría estar mal”.

Todavía no estoy del todo bien físicamente porque tengo un bebé de nueve meses”, dice Pampita cuando comenzamos la charla hablando de su impecable estado físico. “¿Qué? ¿Cómo? ¿Que no estás bien?”, le digo casi gritando, y ella se ríe, se ríe mucho, con una carcajada superfemenina que le brota cada dos frases.

Su sonrisa única, esa que no pierde a pesar de haber atravesado los umbrales más fuertes del dolor, ilumina la cara perfecta –sexy, siempre juvenil– que conquistó a dos países enteros: la Argentina, el lugar que la vio nacer, y Chile, su hogar por elección. Carolina Ardohain, nacida hace 37 años en La Pampa, madre de cuatro hijos, mujer de uno de los galanes más importantes de Latinoamérica, modelo y diosa eterna de nuestras revistas, jura que no tiene ni una sola cirugía estética y que toda la belleza que se refleja en estas fotos es pura casualidad del destino… Stop. No, Pampi, lo tuyo no es ninguna coincidencia. Es cierto que tenés buena genética, eso no lo podemos negar, pero me veo obligado a revelar, a riesgo de derribar un mito, que según me contaste antes de comenzar esta entrevista vas al gimnasio todas las mañanas sin excepción.

También debo decir, para que nadie crea que tu vida es fácil, que mientras todos los que participamos en esta nota –y cuando digo “todos” me refiero a maquilladores, peinadores, vestuaristas, camarógrafos, asistentes, fotógrafos, periodistas y editores– desayunábamos medialunas, sándwiches de miga, café con leche y gaseosas llenas de azúcar, vos me pediste un té de hierbas y sacaste de tu cartera un paquete de galletas de arroz, esas que parecen de telgopor y que a nadie le gustan, y sólo te limitaste a probar ese aburrimiento de desayuno en toda la mañana.

Vamos a las fuentes.

–¿Lo tuyo es genético? 

–No, hago mucho ejercicio, yoga, nado, indoor cycling.

–Y dieta.

–Lo normal.

–¿En qué momento de tu vida estás?

–Disfrutando un montón de Benicio, mi cuarto hijo.

–Y trabajando mucho.

–No tanto, trabajo uno o dos días al mes y el resto me quedo con él, que es chiquitito. Además, tengo que llevar la casa, que eso también es un gran trabajo.

–¿Esto de ser Pampita, el ícono nacional, se dio naturalmente o es algo que siempre buscaste?

–No, se dio. Yo quería hacer tele de chica, siempre me gustó ese mundo. Hice ballet desde siempre, así que estuve toda mi vida en el escenario y siempre me fascinó, a pesar de que era re-tímida. Nunca me imaginé que iba a ser modelo, porque no tengo la altura, lo veía superdifícil, competitivo.

–Ahí derribaste un estereotipo.

–Sí, pero fue una casualidad. No hay modelos bajas, no existen. No es que marqué una tendencia y a partir de ahí fueron todas bajas, fue una excepción que a mí se me permitió.

–¿Te pusieron muchas barreras al principio?

–Llegué a Buenos Aires con una fuerza tal que no me paraba nadie. Cuando sos joven querés conquistar el mundo, y era eso lo que veía la gente en mí, actitud.

–¿Cuál fue tu primer trabajo en el medio?

–Empecé en Para Ti haciendo notas de ofertas, por ejemplo, ofertas de cinturones, y no se me veía la cara, se veían solo los cinturones, lo mismo con carteras y zapatos. Iba a la revista, tocaba el timbre y preguntaba: “¿Qué necesitan?”. Era muy perseverante, siempre estaba dando vueltas en la editorial hasta que me dieron mis primeras tapas como modelo, siendo todavía desconocida.

–¿Te preocupa el paso del tiempo?

–No, para nada. Tengo arrugas y me encantan, y no me las pienso sacar.

–No te veo las arrugas, Pampita.

–(Se ríe) Te juro que tengo, pero no me las pienso sacar. No me quiero ver toda estirada, no me imagino así. Me gustan las arrugas, lo natural.

–Entonces, vas a dejar que el tiempo haga su trabajo. 

–Sí, pero bien. Soy re-sana, no tomo alcohol, no fumo, y eso a la piel le hace bien.

–¿Sos vegetariana? 

–No, ni loca.

–¿Nunca te gustó el alcohol?

–Para nada.

–¿Jamás probaste?

–Nunca.

–¿No sabés lo que se siente estar borracho?

–Y, no (se ríe).

–¿Nunca vas a probar?

–Bueno, no lo descarto. Tal vez algún día.

–Deberías. Entonces, no te operarías la cara nunca.

–Por ahora, no. En general, no me gusta cómo queda. Si en el futuro logran hacerlo de una manera que parezca natural, podría considerarlo. Pero lo que veo me parece un horror.

–Desde que te conocemos en los medios nunca estuviste soltera, ¿cierto?

–Es verdad, siempre estuve de novia, no sé cómo es estar soltera. Siempre se me cruzaron los novios, y ahí están.

–¿Nunca fantaseaste con estar soltera?

–No sé, como no lo viví, no sabría decirte. Yo ya me vine de La Pampa con novio, así que no sé.

–¿Qué importancia le das al amor en tu vida?

–Mucha. Yo siempre estoy enamorada. No concibo la vida sin la pasión y el amor, no me lo imagino.

–Mi teoría es que las chicas muy lindas nunca están solteras. Les llueven los novios y pueden elegir. Es eso.

–(Se ríe) ¡No! Tal vez es una cuestión de suerte.

–Nada de suerte, Pampita. Es cuestión de belleza. Una chica como vos se separa y al toque tiene diez candidatos nuevos. Es así. 

–No sé, no te sabría decir.

–No me digas nada, es sólo una teoría.

–Pero no te creas, nunca tuve candidatos revoloteando.

–Mentira.

–Te lo juro.

–Okey, te creo. ¿Se trabaja el amor?

–No, para mí tiene que darse naturalmente, tiene que salir solo.

–¿Nunca te cuesta esfuerzo?

–No, yo estoy re-enamorada, y no me cuesta ningún esfuerzo.

–¿Te gusta la convivencia?

–Después de tanto tiempo, la convivencia es lo más fácil del mundo, solo el primer año es difícil.

–¿Por qué?

–Porque tu novio es alguien a quien no conocés completamente, entonces tenés que lograr que todo vaya engranando de a poco. Conocerte, ceder, negociar. Pero después de un tiempo ya está todo establecido.

–Es muy encantador tu marido.

–Sí, muy (se ríe).

–Muy encantador y muy amoroso.

–Yo lo veo espléndido, y tiene una personalidad superlinda.

–¿Cómo es estar en pareja con alguien tan galán?

–Nada, vivís enamorada.

 –Todas viven enamoradas de Benjamín.

–Bueno, sí. Yo si lo viera de afuera también estaría loca por él.

–Sus fanáticas son muy intensas, ¿eso te copa?

–Y, todo bien, yo trato de ser amiga de sus fans. Tengo con ellas una relación muy educada, aunque entiendo que son sus fanáticas, no las mías.

–Esas fans se volvieron locas con Farsantes. ¿Te parece que les calentaba aún más que el personaje fuera gay?

–No sé, ¡parece! Cuando llegó el guión lo leí y traté de convencerlo de que hiciera ese personaje. Benja quería hacer el de Facundo Arana, y yo le decía: “No, tenés que hacer a Guillermo, porque con Chávez van a hacer re-buena pareja”. Sabía que para él, como actor, iba a ser genial tener un registro distinto con un personaje gay.

–¿Qué sentís cuando todo el mundo habla de vos y Benjamín?

–Bueno, yo me la busqué. Si me hubiera casado con un NN sería más fácil, pero cuando te enamorás, no elegís.

–¿Perdonarías una infidelidad?

–No.

–¿Sos celosa? (Es una pregunta muy tonta esta, ¿no?)

–Sí, es un bajón de pregunta y siempre me la hacen (risas). Soy celosa normal, pero imaginate que Benja no podría trabajar si yo fuera celosa mal. Se la pasa todos los días de su vida con actrices hermosas, con fans en la puerta y seguidoras a la salida del teatro. No podría estar nunca con él si me mataran los celos. Soy celosa normal, como cualquier persona, pero me tienen como “¡Oh, la gran celosa!”. Y yo la verdad no me puedo hacer cargo de la imagen que se crean los demás.

–¿Qué aprendiste de la vida en estos 37 años?

–Uf, de todo. Y aprendo todos los días. A tener los pies en la tierra, a manejar el ego y el orgullo, a postergarte por tus hijos y priorizar su felicidad ante la tuya. En cuanto al trabajo, aprendí a respetarlo cada vez más, a cuidar a los clientes que me contratan. Aprendí también que la fama es un invento, que no existe.

–¿En algún momento te mareó?

–No. Mientras pasan los años te das cuenta de que la fama está ahí pero no es real. Yo salgo en ojotas a tomar un helado con mis hijos, esa es mi vida.

–¿Hay algo de lo que te arrepientas?

–No se puede volver el tiempo atrás. Cada decisión que uno toma, en el momento siente que es la correcta.