Mariana Cortés hace ropa linda, original y cómoda. Por eso la usan en Baires, Nueva York y Tokio. Cada prenda es un estallido de color y ninguna es apta para aburridas.

 

Mariana Cortés es una de las megaestrellas de Palermo Soho. A los 21 años egresó de la carrera de Diseño de Indumentaria, en la UBA, y cuatro después fundó Juana de Arco, una marca que utiliza técnicas artesanales para confeccionar prendas únicas. El color, la naturaleza y el yoga son los disparadores de cada colección. Hoy, Juana de Arco vive una etapa de expansión por el interior del país, los Estados Unidos y Asia. Casi el 50 por ciento de lo que produce se va a Japón, un mercado del que Mariana dice aprender día tras día. “Allá disfrutan de vestirse distinto”, explica.

 

–¿Y acá cómo funciona?

–Estamos más pendientes del qué dirán, al menos mi generación. Los más jóvenes, si se visten raro, es porque se usa. Hay pocas personas que pueden conectarse con sí mismas y ofrecer al vestirse como lo sienten, pero creo que, paulatinamente, esto se está revirtiendo.

 

–Sos una pionera del Soho.

–Sí, antes por la calle El Salvador no pasaba nadie. Tenía que organizar tés con amigas para que me vinieran a comprar algo. Si veías pasar a alguien seguro que era una vecina que iba a la panadería.

 

–¿Cuál es tu labor principal en Juana de Arco?

–Ahora lo que más hago es el textil, desde el color de las telas hasta las estampas.

 

–¿Cuál es el punto de partida de tus colecciones?

–Lo textil y elegir un tema. Por ejemplo, la nueva temporada de verano se llama Florida y uní todo lo que significa para mí esa palabra, desde la calle de Buenos Aires, pasando por la península de Miami, hasta una mujer en flor que me remite a una persona abierta en su actitud. Trabajé todas estas situaciones y bajé un concepto concreto para después pasarlo a las telas.

 

–¿Qué es la colección Únicos?

–Con los textiles de temporadas anteriores armamos una línea clásica, que siempre está. Son básicos, hay ropa interior, home wear, ropa para estar en casa o para hacer yoga, algo que es sport o casual pero único, como si fuese alta costura.

 

–¿Por qué elegiste a Inés Efrón para que represente a Juana de Arco?

–Para la nueva colección imaginaba un despertar de grandes ojos celestes, y con amigas empezamos a pensar en personas con esta característica. Así llegamos a Inés. La convoqué y me encantó porque, más allá de ser una gran actriz, tiene los valores de la marca: es vegetariana, practica yoga, hace su propia comida, etcétera. 

 

–La marca siempre es una explosión de color, ¿cómo se elige?

–Siempre trabajo con lo que me quedó de la colección anterior, lo nuevo que estoy investigando, las bases que puedo comprar y con lo que quiero estampar. En esta última colección usé ores, que eran aptas para todos los colores.

 

 

–Hoy se utiliza mucho el mix de estampas, algo que siempre hiciste.

–Yo hago mi arte, no me guío por la tendencia mundial. Si tengo ganas de hacer una estampa de frutillas, la hago; si tengo ganas de hacer una estampa que diga “Salven a las tortugas”, como hice ahora, la hago. Eso es lo que le da originalidad a la marca. Quizás en otros lugares hacen una estampa original, pero le bajan la tendencia que viene de Europa. Juana de Arco labura desde el mix de arte y cada prenda tiene que ser atemporal. Para que lo sea tiene que ser bella por sí misma, sin importar de qué año es o cuando se hizo. 

 

–¿Tu público tiene alguna característica particular?

–Juana es un espíritu, creo que no tiene edad. Este año, mi abuela cumple 99 y la vestí entera de la marca. Me gusta que las prendas, además de bellas, sean holgadas y cómodas.

 

–¿Cómo trabajan lo sustentable?

–Lo que yo hago es reciclar retazos, armo la nueva colección con el picadillo de telas que me sobró de una anterior. Siempre se tira algo, pero por lo menos desde el concepto eco tratamos de rescatar algo.

 

–¿Por qué “Juana de Arco”?

–Quería el nombre de una mujer pero no el mío, y fue el primero que se me vino a la mente. Lo único que sabía era que había muerto en la hoguera, y cuando me puse a investigar más me gustó. Además, en mi familia hay cinco Juanas, de modo que nunca más me lo volví a plantear. Es un homenaje a todas.

 

–¿Qué vamos a ver en el BAF?

–La idea es estar en un espacio performático, plantearlo como un desle más desestructurado, más mandálico y relacionado con la actitud, el color y el espacio; con una forma tridimensional, donde podamos proyectar el video-arte que estoy haciendo.(…)

 

 –¿Y vamos a poder ver un poco de Florida?

–Estoy pensando que la mitad del desfile sea con productos comerciales y la otra con vectores exclusivos para el BAF. Quiero mostrar cosas nuevas y de dónde viene todo.

 

–¿Cómo te llevás con las redes sociales?

–Me encantan, me parecen muy democráticas y son buenísimas para la gente que recién arranca. Quisiera tener más tiempo para dedicarles porque la gente te da un feedback directo desde cualquier parte del mundo.

 

–¿Viajás seguido a Japón?

–Voy cada año y medio y me gusta mucho, los japoneses son muy respetuosos y me consideran una artista, se hacen fans.

 

–¿Las colecciones son las mismas?

–Hacemos productos especiales, pero son solamente pequeñas modicaciones en el largo o en los talles. Acá el talle 1 no se vende tanto y allá es el principal. De todos modos, ninguna prenda es idéntica, porque lo que se vende acá nunca va a ser igual a lo que se venda allá, ya que los textiles son una continuación.

 

“Trabajo mezclando imágenes. Cada prenda tiene que ser atemporal.”