Para estar sanos y en forma, ya lo sabemos, hay que comer bien y hacer ejercicios. Pero a veces fracasamos y no sabemos por qué. Aquí va una lista de recomendaciones para empezar de nuevo y conseguir el éxito.

 

 

El primer consejo es casi obvio: no hagas lo que está de moda, o lo que hacen todos, sino lo que te resulte mejor. Tené en cuenta que la aptitud física depende de la composición corporal, la resistencia cardiorrespiratoria, la fuerza, la resistencia muscular y la flexibilidad. Un buen atleta puede entrar en tal estado de conciencia corporal que los movimientos correctos ocurren por sí mismos, sin pensarlos. Pero el principiante tiene altibajos. 

  

 

Estos consejos son para superarnos

 

-Cuando salgas a correr, no te detengas bruscamente al terminar, esto puede provocar una baja en la presión arterial y el consecuente mareo.

-Después del entrenamiento la elongación debe ser suave, porque si es excesiva puede romper fibras de tejido muscular y agravar el dolor en vez de aliviarlo.

-Los mejores momentos del día para salir a correr son a la mañana temprano (de 7 a 9) y a la tardecita (de 18 a 20), no solamente porque en verano desciende la temperatura sino también porque este es el ritmo de los picos hormonales, con lo cual se mejora el rendimiento.

-Cuanto más fuertes estén los huesos en la juventud, más probable será que puedas mantener esa fortaleza en los años venideros.

-La forma óptima para tomar las pulsaciones es la siguiente: no bien termina el ejercicio aeróbico se toma el pulso durante 15 segundos y dicho resultado se multiplica por cuatro. El pulso se toma en la carótida (cuello), muñeca o detrás de la rodilla, con los dedos índice y mayor juntos y relajados.

-Cuando uno corre, los brazos cumplen una doble función: compensan la acción de las piernas y logran el equilibrio y la economía de la carrera. Por eso deben estar flexionados y cerca del cuerpo moviéndose hacia delante y hacia atrás en línea recta. Las manos deben estar levemente cerradas, o con el dedo pulgar hacia arriba, o descansando suavemente sobre el índice flexionado y el resto de los dedos por debajo. La acción dinámica y potente de las piernas debe ser igual a los brazos.

-Hay que estirar los principales músculos implicados en el ejercicio a realizar antes de comenzar la ejecución y al finalizarla.

-Realizar movimientos articulares (rotación de hombros, muñecas, pies, cadera, etc.) para dar viscosidad a las articulaciones.

-No rebotar en los estiramientos (para evitar lesiones en los ligamentos).

-Después de realizar una actividad fuerte, caminar o correr suavemente, tomar un hidromasaje o hacerse masajes para seguir removiendo ácido láctico, que es una sustancia de deshecho del metabolismo celular que se acumula como producto de la fatiga muscular.

-Utilizar la escala subjetiva de sensación del esfuerzo de uno (normal) a diez (muy cansado). Lo mejor es parar el entrenamiento en la sensación siete.

-No te frustres si todavía no llegaste a cumplir tus propósitos: los tres pilares sobre los cuales se tiene que basar tu entrenamiento son constancia, voluntad y perseverancia.

  

A la mesa

 

-Elegir cortes magros, fundamentalmente en las carnes rojas. No basta con cortar la grasa visible, es igualmente importante la que está dentro de la fibra, la que no vemos.

-La grasa se deposita muy rápidamente en el organismo, por lo que debe ser consumida en poca cantidad. Preferir siempre los alimentos con menos de cuatro por ciento de porcentaje graso.

Cuantas más veces comas al día, mejor. El aparato digestivo tendrá más posibilidades de hacer el proceso y de esta manera el gasto calórico que produce la digestión se traducirá en pérdida de grasa. 

-Comer de cinco a seis porciones diarias eleva el gasto metabólico (es decir que gastamos más calorías cuando estamos en reposo) y nos ayuda a mantener la masa muscular. Claro que estas ingestiones deben seguir bases de nutrición sana: poca grasa, mucha fibra y equilibrio entre proteínas y carbohidratos complejos. 

-Tomar mucho líquido. Al menos dos litros por día. Esto no sólo sirve para hidratarse, sino que también favorece la pérdida de peso ya que ayuda a filtrar más rápido la grasa por el riñón.