Tiene 22 años, es la hermana menor de Griselda y está dando sus primeros pasos en la actuación. Frontal, escapa de las etiquetas y dice que haberse ido a vivir con su novia fue una decisión marcada puramente por el amor. La fama, Lali Espósito, Adrián Suar y el fanatismo por Brasil en la voz de una chica con personalidad y vuelo propio.

 

 La ciencia habló. Según un reciente estudio de la Universidad británica de Hertfordshire comandado por el psicólogo Richard Wiseman (no sabemos quién es pero suena importante y además tiene entrada en Wikipedia), los hijos menores son los más divertidos de la familia. Publicado por la BBC, que enseguida encontró casos como los de Ricky Gervais y Rowan Atkinson para corroborarlo, el informe impacta de lleno en nuestra entrevistada. Leticia, en efecto, es la menor del clan Siciliani. Que para colmo son seis hijos, entre los que se encuentra, claro, la famosa Griselda (número dos en la escala de mayor a menor). 

Y es un hecho que Leticia, que actuó en Patito feo, Mis amigos de siempre y ahora es sor Nieves en Esperanza mía, disfruta de la risa. Nos recibe en su casa, un coqueto departamento palermitano (bien blanco y plagado de objetos de decoración) adonde se acaba de mudar junto a su novia, Delna, estudiante de Psicología. 

Ofrece café, té, mate o “lo que quieras”. Por estos días, su agenda no sabe mucho de pausas, está a full con las grabaciones y también con la versión teatral (en el Ópera Allianz) de la exitosa tira capitaneada por Lali Espósito. “Estoy en pleno modo vacaciones de invierno”, bromea ella. 

 

–¿Siempre supiste que ibas a dedicarte a esto?

–Más o menos. Cuando estaba terminando el primario empecé a estudiar comedia musical pero como un hobby. Ya de grande me empezó a gustar más, sobre todo gracias a mi hermana Griselda y a mis padres, que empezaron a llevarme muy seguido al teatro. 

 

–Para ese entonces, Griselda ya trabajaba en televisión y comenzaba a convertirse en famosa, ¿cómo te caía eso?

–Bien, aunque fue raro porque ella actuaba en Patito feo y tooodos en mi colegio la conocían. Era un poco extraño pero me adapté, de hecho terminé firmando yo los autógrafos que me encargaban. “Un beso grande. Gri”, les ponía (sonríe). Pobres, habrá muchos que se enterarán ahora de eso. Pero bueno, contaba con el visto bueno de mi hermana para hacerlo (risas).

 

–Y en este tiempo, ¿te encontraste con muchos prejuicios en el medio por ser “la hermana de”?

–Sí, no tanto de gente del trabajo como de cierta parte del público. Por Twitter me suelen escribir con ese tipo de planteos. La verdad es que cuando empecé yo misma tenía ese prejuicio, de pensar que estaba actuando por ser “la hermana de”. Por eso me dediqué tanto a aprender y a intentar superarme todo el tiempo. En eso estoy. 

 

–¿Cómo te llevás con Lali Espósito?

–Muy bien. Es una increíble compañera, muy generosa con todos. Aunque no parezca, yo soy bastante tímida y siempre me agarra un miedo de “¿me llevaré bien con este grupo de trabajo?”. Y en ese sentido es realmente un placer tener a una persona como Lali de cabeza de elenco. Es una aplanadora que hace sentir bien a todo el mundo que la rodea. La palabra que más la dene es esa: generosa. Con el elenco, los técnicos, el público…

 

–¿Te gustaría llegar a sus niveles de fama y popularidad?

–Mmm, no lo sé, lo que más admiro de Lali es que lo que se propuso, lo logró. Es realmente admirable que a los 23 años esté haciendo todo lo que hace. Y que encima mucho de ello haya sido por las suyas. Es para sacarse el sombrero.

 

–En tu perfil de Twitter te definís como “argento-brasileña”, ¿por qué?

–Porque estoy un poquito loca y porque amo ese país. Todo empezó un poco de la nada, fui al recital de un amigo músico y cuando empezó a cantar en portugués quedé fascinada. Ahí nomás me puse a estudiar ese idioma, y todo lo que estuviese relacionado con la cultura de Brasil.

 

–¿Pudiste ir?

–Sí, fui dos veces, a Río y a Salvador de Bahía. Flasheé mal. Con la onda de la gente, de la calle… Tienen otra idea de la vida. En Salvador, por ejemplo, son muy pobres pero aun así valoran muchísimo la playa, el sol, la música… Suena a fantasía pero te juro que es así. 

 

–¿Te gustaría vivir allá?

–Sí, pero creo que me costaría mucho la distancia con mis afectos. Soy recontra familiera.

 

–Hace poco llamaste la atención de muchos cuando contaste que vivías con tu novia. En principio, ¿cómo te cae que eso se transforme en noticia?

–Ni bien ni mal. Lo de mi novia lo conté como algo de lo más común y corriente. Me preguntaron con quién vivía y respondí. Me pareció tan normal como decir que vivía con un novio.

 

–¿Tuviste novios?

–No. Salí con chicos pero nunca llegué a un noviazgo.

 

–¿Te definirías como bisexual?

–La verdad es que jamás me planteé cuál era mi orientación sexual. Fue todo más simple, me enamoré de Delfi, fasheé de amor por ella y listo. Ojo, al principio yo también me sorprendí, pero apenas me di cuenta de que esto claramente no era una amistad y de que tampoco se trataba de un enganche pasajero, le di para adelante. No me definiría como nada. Como enamorada. Hoy siento eso y que no puedo estar con otra persona, ni mujer ni varón, que no sea Delfi.

 

–¿Sos celosa?

–Sí, muy. Pero no sólo de mi novia. Soy celosa de mis hermanas, de mis amigas… Y bueno, soy la más chica de la familia.

 

–Los psicólogos suelen decir lo contrario, que además de divertidos los hermanos menores son poco celosos.

–Soy la excepción a la regla, entonces. O quizá mis padres tienen un hijo no reconocido por ahí (risas). 

 

–¿Cuántos años de casados llevan tus papás?

–Cuarenta, recién cumplidos.

 

–Supongo que eso te debe marcar en varios aspectos.

–Sí, totalmente. Entre mis amigas, soy el bicho raro, la que aún tiene a sus padres viviendo juntos. Es más, yo me fui a vivir sola a los 19 para que ellos puedan disfrutar de esta nueva etapa de novios. Todos mis hermanos ya se habían ido y yo pensé: “No me voy a quedar a aguarles la fiesta”. Y hoy son re-novios. Salen juntos a todos lados, van a comer, hacen sus escapadas y viajes… Son lo más. 

 

–¿Te imaginás formando algo así?

–Sí, claro. Creo a full en el amor para toda la vida y en todas esas cosas lindas. Espero que sea con Delfi.

 

–¿Y también te ves como madre?

–Sí, re. Al tener tantos hermanos siempre me imaginé rodeada de hijos. Pienso mucho en eso.

 

–¿Creés que tu orientación sexual puede ser una traba?

–No, supongo que se dará de forma diferente, nada más. Últimamente ha habido muchos avances en ese terreno. La Ley de Fertilización Asistida, por ejemplo. Y espero que lo mismo suceda con la Ley de Adopción, y que sea más sencillo adoptar, no sólo para parejas homosexuales sino para todo el mundo. Soy joven todavía, espero que sigan creciendo las opciones para formar una familia.

 

–A nivel laboral, ¿qué te imaginás para tu futuro?

–No lo sé, por ahora tengo la cabeza puesta en Esperanza mía. Sí admito que me desespera un poco la incertidumbre de esta profesión. Y eso que hasta ahora sólo estuve seis meses sin trabajar. Soy una privilegiada.

 

–¿Te salva para ese futuro tener a Adrián Suar en la familia?

–No. Creo que Adrián en eso es superprofesional. Si él o su equipo te convocan es porque piensan que lo vas a hacer bien. No me lo imagino haciéndolo de favor. Ni a mí ni a nadie.