Mientras Tidal, la gran apuesta de Jay-Z, colapsa, Spotify se afianza y Apple amenaza con cambiar las reglas del juego del consumo musical online.

  

Parecía una reunión de los Avengers: a fines de marzo, el rapero y magnate Jay-Z logró aunar sobre un mismo escenario a 16 de los artistas más grandes del mundo, incluyendo a su esposa, Beyoncé, a Kanye West, a Madonna, a Daft Punk y a Jack White, para presentar Tidal, un nuevo servicio de streaming de música.

 

 ¿Otro más? Sí, pero este prometía ser diferente: la presencia de los creadores de la música aseguraba la fidelidad de audio más alta, mejores regalías para los sellos y músicos y contenidos exclusivos de calidad.

 

 Tres meses después de su lanzamiento, el experimento ya fue etiquetado como un fracaso. Tidal no se convirtió en la panacea que sus accionistas superestrellas esperaban: la ilusión explícita de hacer frente a las compañías que supuestamente explotan a los artistas y “cambiar el curso de la historia” no impresionó a los usuarios, mientras que la prensa interpretó el emprendimiento como un club de millonarios quejándose porque no les pagan lo suficiente.

 

 Desde la compañía, la versión oficial es que las expectativas fueron superadas y ya cuentan con un millón de usuarios activos, pero es difícil creer que este fuera el resultado imaginado por la ambición utópica de Jay-Z. 

Mientras Tidal se hunde y busca un nuevo rumbo, Spotify continúa prosperando como líder (por ahora) indiscutido del campo de batalla del streaming. Tanto es así que la música ya le quedó chica y anunció que va por todo como plataforma de contenidos multimedia. El gigante no quiere competir con Deezer, Pandora, Rdio y demás servicios para escuchar música online: quiere plantársele a YouTube. Para eso, en su nueva sección “Now” presentará contenidos en video producidos por MTV, TED, ESPN, Vice y otras bestias del entretenimiento, y a las opciones para escuchar se les suman los cada vez más populares podcasts. Además, apuesta a uno de los grupos de consumidores más activos: los corredores. Spotify Running puede detectar el ritmo al que vas corriendo y te va pasando temas adecuados para tu ejercicio.

 

 Pero incluso el aparentemente imparable Spotify tiene motivos para preocuparse, porque está por entrar un nuevo jugador en la cancha. 

 

 Apple no es una empresa conocida por inventar, sino por perfeccionar: pasó con los reproductores de MP3 y el iPod, las tablets y el iPad, los smartphones y el iPhone y, desde hace poco, con los relojes inteligentes y el Apple Watch. 

 

 ¿Podrá ofrecernos la mejor app de música posible? Al menos, lo van a intentar. Apple Music fue la estrella de la conferencia WWDC y lo que quedó claro es que su diferencial es el componente humano: donde Spotify se jacta de sus algoritmos para saber qué canción mostrarte a continuación, Apple confía en la curación de especialistas.

 

La nueva app cuenta con cinco apartados: “For You” te presenta recomendaciones a medida, con playlists armadas por músicos y periodistas; en “New” podés encontrar temas de artistas nuevos, también seleccionados por expertos; “Radio” será un stream de 24 horas de música elegida por diferentes DJ de renombre; “Connect” aporta el condimento social, una especie de blog donde los músicos presentarán sus novedades (está confirmado que el nuevo disco de Drake saldrá por esta vía); finalmente, “My Music” te da acceso a la música que tenés guardada en tu dispositivo.

 

 ¿Alcanza todo esto para competir con Spotify? Apple Music ofrece una suscripción por diez dólares mensuales, el mismo precio que su principal competidor: esa fue una de las primeras batallas perdidas por Apple, que buscaba diferenciarse con un número más bajo, pero encontró la resistencia de sellos y artistas.

 

 Más allá de los estrenos y contenidos exclusivos, la música tampoco es diferente: es la misma que podés encontrar en otras aplicaciones. Y Spotify ya cuenta con 75 millones de usuarios. Como muestra de su dominio, basta el tuit de Daniel Ek, presidente de la empresa, el día del anuncio de Apple Music: “Oh, OK”.