El conductor de CNN en Español se puso al frente de la fundación que lleva su nombre y apuesta por el desarrollo vocacional de los niños y jóvenes de América latina. Además, tiene tres libros editados y se asoció con el médico indio Deepak Chopra para crear un programa de meditaciones gratuitas.

El bambú es flexible y, entre todas sus variedades, el japonés tarda más de seis años en echar raíces, hasta que luego brota con tallos que pueden llegar a los 30 metros en sólo tres meses. En eso se inspiró Ismael Cala para titular su último libro, El secreto del bambú, y eso es lo que me inspiró él, después de esta charla en ocasión de la presentación local de su segundo libro, “Un buen hijo de p…”. Un Ismael que se propuso todo lo que tiene, que creció a pasos agigantados y que no deja de impresionarme por su flexibilidad y su manera de encarar la vida.

Conozco poca gente en la vida que viaje tanto, ¿de dónde venís?

–Vengo de grabar algunos programas con Deepak Chopra en Miami. La semana pasada estuve en Colombia y en República Dominicana dando conferencias.

–¡Contame de Chopra! Hablemos de tus meditaciones, que me encantan.

–El año pasado se anotaron más de 400 mil personas, se registran y durante 21 días les llegan meditaciones diarias. Ahora estamos haciendo el segundo ciclo con el tema “La salud perfecta”. Deepak dice que no tenemos por qué enfermarnos, que todos tenemos un espacio que debemos encontrar para estar sanos.

–Estás en la cima del éxito y aparece en vos una necesidad espiritual muy grande, ¿siempre estuvo o es nueva?

–La hice pública ahora, pero la tuve desde que era adolescente y no quise compartirla con nadie, sentía vergüenza.

–¿Viviste situaciones difíciles en tu familia?

–Sí, cuando tenía casi 4 años se suicidó mi abuelo paterno, luego mi tía y su hija. Mucho después supe que mi padre también lo había intentado. Todo eso revolvió mi identidad y empecé a buscar respuestas y a pedirle a Dios que salvara mi vida porque temía escuchar las mismas voces que mi papá.

–Naciste en Cuba y te fuiste a los 28. Allá tuviste cosas muy buenas, como una profesora…

–¡Nilda! Mi maestra de cuarto grado, ella cambió el destino de mi vida: yo no tenía un modelo como comunicador y ella me invitaba a la estación de radio. Mi mamá me recogía a las cinco y me llevaba todos los sábados con un enorme sacrificio, porque el transporte público era fatal. Nilda todavía vive, reencontrarme con ella es una de las razones que me motivan a volver a Cuba. (…)

LA FUNDACIÓN ISMAEL CALA

“Hace mucho tiempo deseaba poner en práctica esta idea, para contribuir más eficazmente a enfrentar algunos de los retos de la región. Hay mucho que hacer, muchísimo. Este es mi granito de arena y espero que puedan sumarse muchas personas e instituciones para potenciar temas educativos, de inclusión social y de desarrollo de niños y jóvenes. (…)