El director creativo de Tramando lleva diez años promoviendo la integración social y la cultura del trabajo desde la cima de la moda.

A Martín Churba no le molesta definirse a sí mismo como un empresario, y en su caso el rótulo no es privativo de un espíritu inquieto, creativo y humano. Esa naturaleza ha llevado a sus textiles a lo más alto de la moda mundial, conquistando mercados tan disímiles como Dubái y Japón. En paralelo, lleva más de una década de colaboración con la cooperativa de desocupados de La Juanita y la organización Red Puna, haciendo de la integración social y la cultura del trabajo otra de sus exitosas marcas registradas.

–¿Por qué describís a Tramando como un “negocio de diseño” y no como una marca?

–Tramando no es sólo una marca de ropa sino que comprende también otras unidades de negocio que la llevan a otros ámbitos del diseño, como Tramando Casa, que es nuestra línea de interiorismo, y Tramando Consultoría y Diseño para Empresas.

–En una entrevista reciente dijiste que al argentino le preocupa el ridículo. ¿Cómo se puede desarrollar un alma creativa si las personas le huyen a lo extravagante y buscan seguridad en su ropa?

–La creatividad tiene un enorme poder transformador y aun con restricciones puede ser una gran herramienta para poder trabajar. No creo que en otros países haya evolucionado la libertad a la hora de vestir, creo más bien que existen países como Japón donde estos preceptos de “lo ridículo” no existen, sino que existen otros.

–¿Qué elementos y características proponés en tu nueva colección?

–Se trata de una colección con identidad propia y textiles únicos, diseñados, desarrollados y producidos en la Argentina por todo el equipo de Tramando. La moda propuesta en nuestras colecciones tiene un estilo arty chic sin contracturas, característica distinguible respecto de otras marcas a simple vista. De hecho, las vidrieras de las boutiques, en general, muestran un mismo tipo de tendencia. Con Tramando es distinto: si vos venís caminando viendo vidrieras, la de Tramando te va a mostrar otra cosa. Esto lo conseguimos en el trabajo con los textiles, que cambian el gen de la ropa y lo transforman en un producto único.

–La Juanita es una cooperativa fundada por el político y dirigente social Héctor “Toty” Flores que se encarga de recomponer los lazos sociales a través de la educación y el trabajo. ¿Cómo nace este proyecto solidario y cuál es su objetivo?

–El objetivo detrás de todas las acciones en conjunto con La Juanita es mi integración personal con lo social y, a su vez, la integración de lo social con Tramando. La búsqueda tiene que ver con vincularnos para poder ser originales y estar ligados a un contexto particular. El trabajo con La Juanita fue transformador para todos, tanto para los socios de la cooperativa como para los que participamos en los distintos programas o emprendimientos. Hoy contamos con una relación de pares que nos permite el diálogo y la asociación para proyectos particulares de beneficio mutuo.

–El primer proyecto que hicieron en conjunto fue la producción, acompañada por piqueteros y sus máquinas, de unos guardapolvos que exportaron a Japón. Luego estuvo al mando de la realización de cajas que contenían pan dulce que se vendía para recaudar fondos, ¿hoy están en un tercer programa juntos?

–Así es; estamos trabajando en un proyecto ligado al reciclado con una aerolínea. La mano de obra es de los socios de la cooperativa, que además les aportan su propia creatividad a los tratamientos textiles propios de Tramando.

–¿Qué es la Red Puna?

–La Red Puna es una organización de base que existe hace mas de 20 años y que agrupa a los pobladores y pobladoras del área de la Puna y la Quebrada de las provincias del norte de nuestro país, Salta y Jujuy, para el ejercicio político de reposicionamiento de la cultura y de las comunidades tan olvidadas por los programas nacionales de desarrollo.

–¿Cómo desarrolla este proyecto junto con Tramando?

–Tramando se vincula con la Red en el año 2006, convocado desde las áreas de género (reposicionamiento del rol de la mujer) y de comercialización y producción (ligadas al desarrollo de la producción de los insumos de la ganadería) para realizar un programa para el desarrollo de la artesanía textil hecha con fibra de lana hilada y tejida a mano. Desde aquel momento hasta la actualidad, trabajamos en distintas instancias del programa que ha contado con talleres, ferias de venta en Capital Federal y en ciudades turísticas de Jujuy (Tilcara y Purmamarca) y encuentros entre profesionales para integrar a los productores en la cadena productivo-comercial de Buenos Aires (en lo referido al textil y al retail), pero sobre todo es una relación también de integración, en similar sentido a La Juanita, que nos ha dado mutuamente valores que nos eran propios: el mercado y la tradición.

–¿Cuáles son tus futuros proyectos en relación a tus trabajos solidarios?

–Estamos conversando con la Fundación Sí para llevar a cabo un proyecto textil para las personas en situación de calle.

–¿Y en cuanto a Tramando?

–En junio abriremos un nuevo local en Patio Bullrich, espacio que nos acercará mucho más al turismo.