Si no querés tener el “corazón partío”, es mejor que lo cuides. No hay que hacer nada del otro mundo: alcanza con ejercitarse, comer bien y tomar algunas precauciones que aquí te contamos con lujo de detalles.

 

 Tener un corazón saludable es fundamental para disfrutar al máximo de la vida. Es importante que todo el mundo entienda las amenazas planteadas por las enfermedades coronarias y que tome conciencia sobre qué hay que hacer para contrarrestar un estilo de vida poco saludable. Los ataques al corazón y los accidentes cerebrovasculares (ACV) suelen ser fenómenos agudos y se deben, sobre todo, a obstrucciones que impiden que la sangre fluya hacia el corazón o el cerebro. La causa más frecuente es la formación de depósitos de grasa en las paredes de los vasos sanguíneos que irrigan el corazón o el cerebro.

OCHO RECOMENDACIONES PARA CUIDAR NUESTRO CORAZÓN

 

Vigilar la balanza. El peso es uno de los factores de riesgo que predisponen a sufrir problemas cardiovasculares.

Realizar ejercicio de forma periódica. Tenemos que evitar el sedentarismo. Caminar entre media hora y una hora diaria o practicar cualquier otra actividad (baile, natación, ciclismo, etc.) puede ser considerado como factor de prevención. Además de proporcionar beneficios a nuestra salud en general, el ejercicio físico aeróbico es una gran ayuda para el corazón.

Reducir el estrés. El aumento de la ansiedad y la tensión emocional resulta peligroso para el corazón. Se debería parar unos minutos, durante el día, para hacer ejercicios de respiración pausada y controlada para equilibrar el organismo.

Comer saludable. Es preferible que cocinemos los alimentos al vapor, al horno o a la plancha, y evitemos las frituras y las salsas. Es bueno utilizar aceite de oliva (por sus propiedades cardiosaludables) y evitar, en lo posible, la manteca y la margarina. También hay que reducir al mínimo las grasas animales (es mejor consumir carnes blancas, pollo sin piel y pescados azules); planificar una dieta rica en verduras, legumbres, fruta y fibra; dejar la sal en el salero, porque incrementa la tensión arterial (podemos sustituirla por apio o hierbas aromáticas, para darles sabor a nuestras comidas).

No tabaco. Es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular.

Controlar el consumo de café y alcohol. Dos o tres tazas de café y una copa de vino diaria son las medidas recomendables.

Es importante medir periódicamente todos los niveles de tensión y colesterol. Todos los adultos de más de 40 años deben vigilarlos, sobre todo si tienen antecedentes familiares.

Usar complementos nutricionales. A veces puede ser recomendable complementar la dieta con soluciones nutricionales que nos garanticen un aporte extra, como complementos de Omega-3, pero es mejor consultar siempre al médico.