COMPAÑÍAS DE BASE TECNOLÓGICA Y LÍDERES EMPRENDEDORES TOMAN UN ROL CADA VEZ MÁS IMPORTANTE EN EL DESARROLLO DE PROYECTOS PARA ENFRENTAR PROBLEMÁTICAS COLECTIVAS. CÓMO TRABAJAN EN LA ARGENTINA.

 

Están moldeando cómo será el futuro, pero ese no es su único objetivo. Están creando los dispositivos, las aplicaciones y las innovaciones que impregnarán nuestras vidas, pero los usuarios queremos mucho más de ellos. El gran alcance y la posibilidad de cambio que permite la tecnología les han dado a sus creadores y difusores un gran poder, pero también una gran responsabilidad social. 

En la Argentina, muchas de las empresas más innovadoras del mundo despliegan planes de trabajo con una fuerte mirada social. Algunas lo hacen ofreciendo sus productos de manera gratuita para los sectores más desfavorecidos; otras, a través del trabajo conjunto con diferentes ONG que tratan problemáticas específicas. 

El año pasado, Google estrenó en el país Google For Non Profits, un proyecto global que, de manera gratuita, pone a disposición de distintas ONG soluciones del paquete para empresas de Google Apps, incluyendo Gmail, Docs, Calendar, etcétera. Esto permite reducir los costos de tecnología y fomenta la colaboración. También brinda publicidad gratuita en AdWords para promocionar websites en Google por un valor de 10.000 dólares, incluyendo orientación en la selección de palabras clave para poder llegar a las audiencias online. Y un programa con YouTube que, en la era del la imagen y el streaming, ofrece grandes oportunidades para las organizaciones sin fines de lucro de crear contenido interactivo y visualizar su impacto. 

“Internet no es la solución, pero sirve para resolver problemas”, asegura Mario Roset, director de Wingu, una ONG que se dedica a capacitar a otras organizaciones no gubernamentales en el uso de la tecnología para su desarrollo y que utiliza el programa de Google como también herramientas de CRM de Salesforce. Desde Wingu ya se ha trabajado con 9.000 instituciones y cuenta con 700 proyectos activos. 

Otro programa global con bajada local interesante es el Nanum Village de Samsung, que se está desplegando en el Gran Chaco. La acción de responsabilidad social empresarial de la surcoreana busca avanzar en acciones de incorporación de tecnología y la alfabetización digital mediante la instalación de antenas satelitales para localidades económica y socialmente desfavorecidas. El proyecto cuenta con una experiencia exitosa previa en Formosa.

 

Otras compañías, como el caso de LG, apuestan al uso de las plataformas online como Change.org para brindar visibilidad a problemáticas. LG Argentina aboga por el pequeño país insular Tuvalu, que corre riesgo de convertirse en el primer territorio sumergido a causa del cambio climático. La firma tech se unió a la ONG Plantarse e iniciaron una petición a través de la plataforma con el objetivo de reunir firmas para potenciar la voz de esta pequeña isla y presentar su caso ante la Organización de las Naciones Unidas previo a la Cumbre de París (COP21).

EL AÑO PASADO, GOOGLE ESTRENÓ EN EL PAÍS GOOGLE FOR NON PROFITS, UN PROYECTO QUE, DE MANERA GRATUITA, PONE A DISPOSICIÓN DE DISTINTAS ONG EL PAQUETE PARA EMPRESAS DE GOOGLE APPS.

 

UNA RESPUESTA NECESARIA

Las empresas, a través de sus programas de reciclaje, buscan aportar una solución a los desechos tecnológicos que resultan de sus equipos. Motorola ofrece en la Argentina su programa Ecomoto, en el que los usuarios pueden llevar sus productos en desuso a sus oficinas o a ciertos puntos de recolección y la compañía se encarga a través de partners del reciclaje o deposición final de todos los materiales para cuidar el medio ambiente. Sony, por su parte, acaba de celebrar el primer aniversario de su programa de reciclado Vive el Cambio, que nace en el marco de Road to Zero, el plan de la empresa que busca alcanzar cero huella ambiental para 2050. Este se encuentra funcionando desde abril de 2014 en las tiendas Sony de Buenos Aires, Córdoba y Rosario y ya ha recibido más de 3.200 kg de productos para reciclar: walkmans, parlantes, auriculares, radiograbadores, teléfonos celulares y accesorios.

Además, junto a la Asociación Civil Andar, Sony desplegó el primer Street Football Stadium de la Argentina, un estadio de fútbol movible diseñado especialmente para niños. Esta donación forma parte de uno de los 25 estadios de fútbol portátiles que benefician a 30 mil niños en proyectos sociales en toda América latina. Estos impulsan entornos seguros e inclusivos para que los jóvenes jueguen, y ayuda a las organizaciones comunitarias a aplicar efectivamente los programas educativos para niños en comunidades remotas y desfavorecidas. En muchas ocasiones las corporaciones innovadoras se alían con ONG expertas en distintas áreas o de base innovadora, como lo son Social Lab, Njambre, Yofavor o la ya mencionada Wingu, entre muchas otras. 

 

REFERENTES PARA EL CAMBIO

Provenientes de grandes empresas, emergen cada vez más líderes sociales con proyectos disruptivos y de base tecnológica con foco en grandes problemáticas sociales. Profesionales que deciden volcar todo su conocimiento en innovación a resolver o paliar grades problemáticas de la sociedad. Emiliano Rodríguez Nuesch es especialista en creatividad digital. Un día observó el trabajo de unos rescatistas en catástrofes mexicanos y notó que regalaban una linterna a cada colaborador en agradecimiento por su donación. Los Topos, como se llamaba este grupo, le contaron que si alguien queda atrapado, tener luz aumenta cinco veces las posibilidades de sobrevivir que si sequeda a oscuras. “La luz ayuda psicológicamente, aporta para tomar mejores decisiones, da esperanzas”, cuenta Nuesch. Así surgió Amuleto, un cilindro plástico rojo que, además de emitir luz, ayuda a captar las ondas de los sonares que utilizan los rescatistas, tiene conectividad y ofrece un mensaje grabado por un sobreviviente del famoso gran terremoto de 1985. A partir de la experiencia de Amuleto, Rodríguez Nuesch lanzó junto con sus socios la start-up para catástrofes llamada Pacífico, que trabaja en un kit de emergencia para el celular y en mesas inteligentes: son el mueble que sobrevive a derrumbes, y se recomienda a la gente refugiarse debajo de ellas. En Pacífico están ideando también mesas con conectividad y comida por debajo, para sobrevivir varios días.

Conseguir la logística o pensar a quién ayudar suelen ser dos impedimentos que alejan a muchas personas de concretar donaciones o de materializar un anhelo de ayuda al prójimo. Mariana Kexel, docente y experta en pedagogía, lo experimentó y creó una plataforma online para facilitar esta “última milla”. Fue a partir de la severa inundación en La Plata de hace dos años que lanzó Desdetulugar.com.ar, en donde las personas pueden ofrecer sus donaciones y consiguen quién se encargue de entregarlas a las organizaciones que más las necesiten. La plataforma y sus voluntarios ya llevan 90 procesos de ayuda concretados, apelando al poder de las redes sociales: “Hay millones de microvoluntades de colaboraciones que no llegan a destino porque la gente no tiene tiempo de terminar de cerrar el círculo, aunque haya muchas ganas de colaborar”, dice Kexel.

El avance científico puede ser un gran motor de cambio de realidades sociales. Pero no es la tecnología la que actúa por sí sola. Hacen faltan millones de iniciativas como estas para que el impacto de las herramientas innovadoras esté verdaderamente disponible para quienes más lo necesitan.

 

EN MUCHAS OCASIONES LAS CORPORACIONES INNOVADORAS SE ALÍAN CON ONG EXPERTAS EN DISTINTAS ÁREAS O DE BASE INNOVADORA.