El restaurante del chef Gabriel Oggero cumplió diez años y sigue a la vanguardia con su exquisito oyster bar. Su talento y evolución como cocinero se reflejan en una carta moderna en la que hay muchísimo más que bivalvos.

 

Hace diez años, el chef Gabriel Oggero abrió Crizia y rompió con todos los moldes cuando presentó su elegante grill y oyster bar. Una década en la que el paladar argentino cambió por completo y que consolidó también los pilares que convirtieron a Crizia en uno mde los mejores restaurantes de la ciudad. El primero es el cuidado por el producto, algo que Oggero aprendió desde chiquito en El Ciervo de Oro, el famoso catering de su familia. “Trabajo directamente con el productor, si no tengo lenguado, no sirvo.” Siguiendo estas premisas se asoció con un vivero de ostras en Río Negro, que lo provee en exclusiva de su bocado emblemático.

 

 

“Fue una apuesta jugada, acá nadie comía ostras. Pero le pude imponer una mística, tanto es así que mis colegas me llaman ‘el rey de las ostras’ (en la última feria Masticar vendió más de diez mil piezas). Al principio las importaba de Chile, pero hoy son plaga en el Mar Argentino. “Cosechamos las que están en la costa, que son las mejores.

 

 

Son de la variedad asiática que tienen el mismo tamaño de la valva y son cómodas para comer. Estoy muy encima controlando la calidad, es un producto muy delicado.” Por supuesto, en Crizia, además de su barra de hielo con frutos de mar, hay mucho más: se trata de una cocina de detalles que combina texturas y temperaturas con sabores y perfumes del mundo. En la cocina a la vista se trabaja con alta tecnología (no deje de probar el cochinillo cocido durante 17 horas a 71° c y madurado otras seis horas en el horno).

 

 

En el primer piso funciona un laboratorio de pastelería, un salón privado (con la modalidad chef table) y tres cámaras (una de ellas se utiliza para madurar cortes de carne). ¿Qué comer? Ostras, por supuesto (vienen de a media docena, precio aproximado $ 160), en todos sus formatos: (crudas, rebozadas con panko, a la Rockefeller (gratinadas con espinaca, crema y parmesano) o las “Crizia” (gratinadas con echalots, parmesano y aceite de trufa). Para compartir es imbatible el Combinado del Oyster Bar ($ 415), que además de ostras trae langostinos, ceviche, salsa cocktail y limón. El menú sigue con crudos y ceviches, y entre las entradas, el paté de campo (con base de hígados de pollo macerados en Armañac) se lleva aplausos.

 

 

Los principales vuelan alto: risotto de langostinos y mascarpone casero ($ 185) o abadejo a la plancha con endivias, zapallo asado y cítricos ($ 195). Emociona el atún rojo al grill, convinagreta de lima y jengibre ($ 235). De postre pida el farandole Crizia y podrá probar un poco de cada uno ($ 185, para dos). Tragos de autor, creaciones del bartender Juan Lavarello, merecen una visita a la barra. Una cava con 380 etiquetas administradas por la sommelier Dulce Long propone un recorrido por los mejores vinos argentinos. Espumantes, sin duda, la elección infalible para empezar y terminar la cena feliz y contento.

 

 

Un amplísimo salón que va de Gorriti al pasaje Soria ofrece distintos ambientes: livings, mesas altas y bajas, la barra de tragos o la cercanía con la barra de hielo, donde reposan las estrellas de Crizia, las ostras fresquísimas de Río Negro.

 

 

Sashimi salad: atún rojo al grill, hojas verdes, emulsión de lima y vinagreta oriental, cilantro, jengibre y lemon grass. Ceviche mixto, langostinos, salmón y pesca del día. Ostras crocantes en panko, protagonistas de la carta.

 

 

“Acá nadie comía ostras, pero le pude imponer una mística,tanto es así que me llaman ‘el rey de las otras'”.

 

Crizia

 

 

Gorriti 5143. Abierto de lunes a sábados desde las 19.30h.

 

Reservas: 4831-4979/ 4831-5105. www.crizia.com.ar