El año pasado interpretó al antigalán Donofrio en Guapas y hoy protagoniza en teatro Otro estilo de vida, junto a Inés Estévez. En una charla íntima con su autora, cuenta cómo se animó de dejarlo todo para actuar.

 

 

–En tu trabajo de galán hay una gran construcción actoral. Te tocó hacer de mantenimiento de aviones, en mameluco, no de playboy.

 

 

–Claro. Una vez que pasaste la secundaria, los motivos por los que te atrae una persona no son los mismos. El fachero del barrio ya maneja un remís y está pelado. Además, para mi galán es Vittorio Gassman. No hay competencia entre el galán y el actor, son la misma cosa. El otro día me contaron que alguien tuiteó “Ajaka se cree que es tan buen actor como De Niro, tan fachero como Brad Pitt, pobre boludo afectado” y me di cuenta de que ahora me miran más y hay una valorización de mi persona, de mi exterior, de mi facha.

 

 

–¿De los hombres o de las mujeres?

 

 

 

–A mí me pasa muchísimo, desde la mitad de la tira en adelante, que los tipos me piden fotos para su mujer. Sin embargo, me dicen: “Mi mujer quiere que sea como vos”. No dicen que quiere que tenga mi pinta o mis abdominales. “Quiere que sea como vos”, como el personaje (…)