Los personajes secundarios más carismáticos algunas veces pegan el salto y logran protagonizar su propia serie. A todos no les va bien y por cada Frasier hay una decena de Joey. El abogado trucho de Walter White parece tener suerte: Saul ya bate récords.

 

 

 

El abogado turbio de Breaking Bad pegó el salto y se ganó su propia serie. ¿Los spin-offs están de moda? Que Saul Goodman es uno de los personajes más carismáticos de Breaking Bad es innegable. Pero cuando la cadena AMC anunció el lanzamiento de una serie protagonizada por el abogado de Walter White, reinó el escepticismo. ¿Se puede sostener una nueva producción ambientada en el universo de uno de los ciclos más aclamados de la televisión reciente, pero sin sus estrellas más emblemáticas? La respuesta parece ser sí, y Better Call Saul ya está rompiendo ré- cords de audiencia con sólo cuatro episodios emitidos. En la Argentina podemos verla en Netflix, al día siguiente de su salida en los Estados Unidos, y conocer el camino que recorre Jimmy McGill para transformarse en el Saul Goodman que conocemos. La razón principal del suceso artístico y comercial de Better Call Saul es la presencia de Vince Gilligan, la mente detrás de Breaking Bad, y Peter Gould, creador del personaje. El gran Bob Odenkirk otra vez la rompe con su talento descomunal para la comedia negra y el drama y poder volver a ver caras conocidas de la original, como el Mike Ehrmantraut de Jonathan Banks, suma bastante. El experimento fue exitoso y Saul ya tiene su continuidad garantizada en, por lo menos, una segunda temporada. Los desprendimientos, o spin-offs, no son una novedad en la tele y es común que se craneen nuevos mundos alrededor de personajes preexistentes para alargar la vida útil de una serie a la que le fue bien. La historia de la televisión está plagada de spin-offs fallidos, que no logran despegar porque su existencia no era necesaria. El ejemplo más icónico es Joey, la secuela de Friends protagonizada por Matt LeBlanc, que demostró que el personaje no funcionaba fuera del entorno que lo hizo querible. Algunos merecen mejor suerte, como The Lone Gunmen, el derivado de The X-Files que seguía a estos investigadores de conspiraciones, a pedido de los fans que luego le dieron la espalda: duró apenas una temporada. Y otros no llegan a ver la luz: es el caso de How I Met Your Dad, el poco inspirado spin-off de How I Met Your Mother, y The Farm, que planeaba mostrar la vida del disfuncional Dwight Schrute después de The Office. Ninguno pasó del episodio piloto. Pero por cada diez Joey hay un Frasier: la memorable sitcom encabezada por Kelsey Grammer tras su paso por la también clásica Cheers llegó a durar once años. Daria, nacida en los dibujos de Beavis and Butt-Head, se volvió una figura tan recordada como ellos. Y de The Practice surgió Boston Legal, uno de los mejores dramas de abogados. Pero probablemente nunca haya otra como Star Trek: la huella que dejó la franquicia inaugurada en 1966 fue tan grande que engendró doce películas y cinco sagas de televisión. Los spin-offs están en boga y, con el éxito de The Flash fuera de Arrow y la inminente llegada de una nueva producción ambientada en el universo de The Walking Dead, ya no es absurdo esperar la serie de Hodor de Game of Thrones que todos soñamos ver.  

 

 

 

Los dos videos que tenés que ver este mes:

 

 

 

EN YOUTUBE

 

Desde su formación en 1994, Foo Fighters creó alrededor de 150 canciones, varias de ellas devenidas en himnos. Un ferviente fan llamado Kye Smith decidió homenajear sus dos décadas de trayectoria del mismo modo que ya había hecho con Green Day: interpretando casi todos sus temas en su batería, en apenas cinco minutos.

 

 

 

EN VIMEO

 

 

Para ponerle imágenes a su tema “Unconditional Rebel”, la banda Siska eligió al director Guillaume Panariello. El resultado fue la grabación más corta del mundo: apenas cinco segundos… Capturados con una cámara de supervelocidad, desde un auto moviéndose a 50 kilómetros por hora. No dejen de ver cómo al ser ralentizado se convierte en una locura de tres minutos y medio.