La gran promesa de música urbana, que vendrá al país en calidad de acto central del Lollapalooza 2015, se convirtió en una de las visitas más anunciadas del año. Productor, cantante, compositor y fashion icon, se perfila como la nueva megaestrella mundial contemporánea.

 

Ni siquiera el batacazo que se mandó el novato Sam Smith –tras hacerse con tres estatuillas y transformándose de esa manera en la revelación de la noche– opacó la consagración de Pharrell Williams en la pasada entrega de los Grammy. El cantante, productor y compositor estadounidense no sólo obtuvo la misma cantidad de gramófonos que su colega británico, hecho que lo convirtió en el otro triunfador de la 57 edición del galardón que otorga la Academia de la Grabación, sino que lo ratificó como el nuevo rey Midas del pop. Y eso lo demostró, más allá de la obtención de los trofeos al “Mejor álbum urbano contemporáneo”, “Mejor video musical” y “Mejor interpretación solista de pop”, con su performance en la gala, en la que sacudió literalmente al Staples Center de Los Ángeles al son de una versión de “Happy” matizada por el barroquismo, cosa que no le restó festividad. Así que, además de redimir el ingenio del artista de 41 años, ese show dejó entrever que uno de los himnos de la generación hípster mantiene su potencia intacta.

 

 

Esta es la segunda edición consecutiva de los Grammy en la que concursa “Happy”, si bien en esta ocasión lo hizo como parte del repertorio de Girl, el más reciente disco de Williams, el año pasado participó en calidad de single promocional de la banda de sonido de la segunda parte de Mi villano favorito. También le valió una nominación al Oscar, en la categoría de “Mejor canción original”, y dos para los MTV Video Music Awards. No obstante, la paradoja de esta canción, lanzada el 21 de noviembre de 2013, es que Pharrell la compuso originalmente para Cee Lo Green (integrante de Gnarls Barkley, artífices del hit “Crazy”), cuyo equipo de trabajo la terminó desechando del álbum que estaba preparando el rapero en aquel momento. Por lo que al recuperar el control y el derecho del tema, lo grabó para la película animada.

 

 

A lo que le secundó el lanzamiento del video, que inspiró versiones espontáneas que fueron colgadas en YouTube, incluso en Irán, donde a sus autores se les condenó “por producir un video vulgar” y “mantener relaciones ilícitas” (…)