Tiene dos millones y medio de seguidores en Twitter repartidos por todo el mundo. Despierta un fanatismo pocas veces visto entre los más kóvenes, que llenan estadios de hasta 70 mil personas para verla cantar y bailar. Además de romperla en la música, se prepara para protagonizar la nueva tira de Pol-ka y asegura que su carrera recién comienza. Humilde, graciosa y profesional como pocas, está dispuesta a todo para convertirse en la nueva reina del pop.

 

 

Son las 12 del mediodía en Mar del Plata y por la rambla se vive un alboroto que rompe la rutina de playa. Cientos de chicas de entre 12 y 16 años acampan frente a un escenario vacío, plantando bandera en la primera fila de un show al que le faltan siete horas para comenzar. Llevan gorras, banderas y remeras de Lali, su ídola popstar, y parecen dispuestas a todo por verla de cerca. Más tarde, hacia la noche, las cientos de personas se transforman en miles –70 mil, para ser más precisos–, y Lali, con 23 años recién cumplidos, mira incrédula desde su suite del Provincial a esa multitud que la espera fervorosa. “Me agarró una especie de calor que no te puedo describir”, dirá después, cuando todo ha pasado, en la soledad de su cuarto de hotel. “Me bajé de la combi para subir al escenario y desde una lomada vi por primera vez a las 70 mil personas que fueron al show, todas juntas esperándome. Sentí un calor tremendo, pensé que me iba a desmayar y se suspendía todo. Pero junté fuerzas y salí.”

 

 

–¿Te pusiste muy nerviosa?

 

 

–Para nada. No conozco los nervios, esas cosas no me paralizan, al contrario.

 

 

–¿En qué estado se sale luego de haber dado un recital como ese?

 

 

 

–Es raro, estás a tope en un megashow y después, a los diez minutos, estás sola comiendo unas pastas en tu cuarto de hotel, pensando “estoy aburrida” (…)