El carismático trompetista Marcelo Rodríguez se ha convertido en un hombre de radio y en un músico con una misión: reivindicar a sus colegas y salvar sus obras del olvido. Radiografía de un libre pensador.

La sabiduría popular sostiene que el que mucho abarca poco aprieta, postulando la necesidad de concentrar la energía porque “no se puede hacer todo bien”. Pero en el caso de Gillespi, los condicionamientos son relativos. “Prefiero resignar el ancho de banda y ser menos virtuoso para emprender otras cosas: un día me despierto y soy músico; otro día, escritor, y otro, jugador de tenis. En esa diversidad me entretengo”, dice. Y en ese combo, el trompetista –porque esencialmente se considera músico– desarrolla sus inquietudes en el programa de Radio Nacional Burundanga, en una columna en el diario La Razón, y en una participación en Télam. Ahora mismo se concentra en un libro sobre rock nacional.

“Son conversaciones en ámbitos privados con varios íconos del rock argentino, como Spinetta, Charly García, Ricardo Mollo, Fito Páez, David Lebón y Roberto Pettinato, entre otros”, describe. “Con Gustavo Cerati tuve cuatro charlas, son como 50 páginas de entrevista. Es un libro que va a tener entre 350 y 400 páginas.”

–Con todos ellos tuvo la oportunidad de tocar.

 

 

–Sí. Por eso será un libro amplio en el que aprovecho para hablar de temas domésticos, cuestiones que no aparecen en Wikipedia, como sus técnicas de composición, el proceso creativo y también la relación con las drogas y la vida personal.

–¿Es un libro de historia?

 

–Creo que es una obra que puede complementar a otras ya publicadas sobre el rock, firmadas por escritores o periodistas. Pienso, por ejemplo, en el libro sobre Charly que escribió Sergio Marchi (…)