Con sólo 25 años, esta joven estadounidense se ha convertido en la cantante más popular del mundo. Tras una lista interminable de célebres ex novios y decenas de canciones despechadas en su honor, encabeza todos los rankings de ventas y es el modelo a seguir por millones de adolescentes.

 

Taylor Swift es la reina del drama, y tal vez por eso todas sus canciones empiezan con un corazón roto: el suyo. Imagen de cover girl, embajadora de Nueva York y asesora del programa musical The Voice, Swift representa la idea de joven estadounidense, cantante de country, dulce e ingenua que a veces parece haberse escapado de La familia Ingalls. ¿Quedan jóvenes así en realidad? Taylor Swift es una de ellas en todo su esplendor. Con ella nos reunimos en Los Ángeles para hablar sobre su nuevo álbum, su pasión por el cine y su miedo al fracaso.

 

 

–¿Escribís mejor cuando te han roto el corazón? ¿Te resulta terapéutico escribir?

 

 

–Nunca diría que escribo mejores canciones cuando mi corazón está roto, pero escribo más canciones cuando me siento triste. Todos sabemos que las rupturas nos hacen vivir más despacio y de forma más intensa nuestros sentimientos. Pasás de estar ocupada con una persona a tener todo este tiempo libre para pensar en tu dolor, en tus emociones. Cuando estoy enamorada sólo pienso que estoy contenta y no me sale una canción, pero si un chico me deja puedo escribir una docena. Yo no puedo evitar manifestar mis sentimientos en palabras. Cuando estoy enamorada pienso que es maravilloso, y cuando termina sólo puedo sufrir y escribir (risas).

 

 

–¿Dirías que te inspira más el dolor que la felicidad?

 

 

–Lo que más me inspira es la esperanza de encontrar la felicidad. La espera, el ansia por sentir lo que uno no tiene. El amor es como una luz que de pronto se enciende cuando menos lo esperás. Cuando alguien que querés aparece en tu vida tus prioridades cambian, todo lo que pensás cambia y se reacomoda porque el amor es lo primero. Luego, cuando te lo quitan, te sentís a oscuras (…)