Periodista deportivo de raza y conductor de oficio, el hombre de las mañanas de Radio Metro hace en esta, una de las pocas entrevistas que se atreve a conceder, su revelación del año: en 2016 piensa dejar por completo el periodismo para dedicarse de lleno a la política. Los detalles, en este reportaje.

 

El joven que, terapia mediante, se atrevió a romper con el mandato familiar del título académico y a fines del 91 decidió que su vocación no estaba en la Facultad de Ciencias Económicas ni en la carrera de Ciencia Política sino en el periodismo, ahora, a comienzos de 2015, asegura que lo suyo es la política y que luego de los Juegos Olímpicos de Río 2016 dejará todo para, quizá, algún día, ser presidente de la Nación.

 

 

Juan Pablo Varsky comenzó su carrera en el periodismo deportivo, aunque hace varios años se desempeña como periodista también político y conductor de la primera mañana de FM Metro, al frente de No somos nadie. Como analista político, Varsky coincide con el kirchnersimo al hablar de la “década ganada”, pero aclara que “sólo por un gol de diferencia”.

 

 

Es escorpiano, tiene 44 años, dos hijos, es hincha de Boca –uno de los pocos periodistas deportivos que se atreve a decir su cuadro– y, muy por encima de la imagen que transmite –clásica y conservadora–, transgrede las normas del fútbol y del hincha fundamentalista y se pinta una uña con la bandera de los Millonarios cuando Boca pierde un clásico, como sucedió la última vez que se enfrentaron en la cancha de River.

 

 

–¿Cuál es su análisis de la gestión de Daniel Angelici en Boca?

 

 

–El arranque de Angelici fue raro. Angelici fue electo el día que Boca sale campeón invicto. El presidente en ejercicio era Jorge Ameal, que estaba terminando el mandato de Pedro Pompilio. En 2011, Angelici asume ya sin la interna de Martín Palermo– Juan Román Riquelme; Julio César Falcioni venía ganando, y eso lo condicionó a tomar una decisión que no estaba en sus planes, que era renovarle el contrato. Después viene el tema de Riquelme, que deja de jugar y luego vuelve. Creo que tampoco era su intención contratar a Carlos Bianchi, aunque Bianchi le dice que sí. Angelici, desde el punto de vista deportivo, recién empezó a tomar las decisiones que él quería tomar en este último tramo. Contrató a Bianchi y a Riquelme sin quererlo y estuvo tres semestres así y sin títulos, lo que es mucho.

 

 

–¿Cómo ve las próximas elecciones en Boca?

 

 

–Va a depender mucho de 2015. Es un año muy político, no sólo en Boca, también en la Nación y en la AFA. Son tres compartimentos muy potentes. Fútbol para Todos es socio de AFA, por eso la elección nacional es importante para el fútbol. Si bien hoy ninguno tiene como fin eliminarlo, hay matices. En Boca hay que ver los números, las cuentas y el contexto político. La política nacional influye, no en el resultado sino en el proceso (…)