Todavía estaba en la primaria cuando empezó en Chiquititas y conquistó al público infantil. Logró reinventarse y convertirse en esta diosa sexy que sorprende a diario en Camino al amor.

 

 

–¿Cuándo supiste que querías ser actriz?

 

 

–Desde siempre.

 

 

–¿Nunca dentista o abogada?

 

 

–No. Mi mamá, que es dentista, quería que yo también lo fuera, pero a mí no me gustaba. Fue una amiga de mi mamá la que me anotó en teatro, no sé qué hubiera pasado si no me llevaba.

 

 

–¿Y cómo llegaste a trabajar con Cris Morena?

 

 

–Mi sueño siempre había sido estar en Chiquititas. Vi que iban a hacer un casting y sabía que era para ella, pero no para qué. Había miles de chicos y quedé seleccionada para el taller. De miles quedan veinticuatro; de ahí, doce, y de esos hay dos o tres que ya están elegidos, entonces sólo te quedan esos ocho lugarcitos (…)