La presentadora más irreverente de los Estados Unidos dejó la cadena E! para mudarse a Netflix. Antes, concedió una entrevista exclusiva para El Planeta Urbano.

 

– En tu show jugás todo el tiempo con lo políticamente incorrecto. ¿Hay algún límite? ¿Con qué temas no te permitís hacer bromas?

 

 

–Bueno, la muerte no es algo realmente divertido. Quiero decir, como comediante, uno debe de alguna manera ser igualitaria y poder reírse de todo sin hacer diferencias. Entonces, te burlás de vos misma, te burlás de todo el mundo. Si te vas a divertir haciendo bromas de judíos, también debés hacer bromas sobre católicos, sobre árabes, sobre todo. Esa es la naturaleza de ser comediante: encontrar el humor en situaciones que no son divertidas. La única cosa que no es divertida es cuando alguien está muriendo. Si alguien murió, tal vez un par de meses después podés hacer una broma sobre eso, pero mientras está sucediendo, no. Los niños feos tampoco son un tema con el Cual se pueda hacer bromas. Creo que eso es malo.

 

 

–¿Qué te atrapó de Netflix? ¿Cuáles son tus proyecciones como comediante en esta nueva cadena?

 

 

–Me gusta mucho Netflix porque son gente muy lista. Cuando me senté en una habitación con ellos, fueron los únicos que presentaron ideas realmente creativas. Me encanta que sea una compañía global con presencia en muchos países diferentes. Amo viajar, y espero que eso sea un gran componente en esta nueva etapa. Como comediante, luego de haber hecho el show por siete años, lo único que quiero es desplegar mis alas y tratar de hacer algo más inteligente para mí. Estoy interesada en cosas nuevas.

 

 

 

–¿Cómo hacés para que algunos episodios de tu vida se transformen en historias para tus shows?

 

 

–Trato de elegir las cosas que me parecen más divertidas, o las más humillantes. Mucha gente no quiere mostrarse con una mala luz, por ejemplo, y yo no tengo problemas con ese tipo de cosas. Creo que es valioso para el público poder verte de la mejor manera y de la peor. Obviamente, yo soy una persona normal, como todo el mundo. Alguna gente piensa que muestro o comparto demasiado, pero creo que es importante ser realmente divertida y, sobre todo, tener sentido del humor. Si te encontrás en una situación en la que estás haciendo desastres todo el tiempo, es entretenido mostrarlo.

 

 

–¿Cómo te convertiste en el personaje irreverente y sin tapujos que construiste en los medios?

 

 

–Soy así desde que aprendí a hablar. Ya me expresaba de esta manera desde los tres años, y mis padres no sabían qué hacer conmigo. Ahora estoy acostumbrada a que la gente diga: “¡Dios, no puedo creer lo que estás diciendo!”, pero no lo hago por tratar de ser agresiva, es sólo mi personalidad. Soy muy directa y me gusta preguntarle a la gente cosas sin dar vueltas, de la misma manera que yo hablo de mi vida personal. No tengo conflictos con la privacidad, no soy así. Hice una carrera siendo yo misma, cosa que hasta el día de hoy me parece increíble.

 

 

–¿En dónde te sentís más cómoda: en un estudio de televisión, sobre un escenario o escribiendo en tu casa?

 

 

–Dios, no sé. No me siento cómoda en ningún lado, pero hago todas esas cosas porque me gustan los resultados. Amo publicar un libro, pero odio escribir. No me gusta hacer stand up, pero me encanta el momento en que dejo el escenario después de un show. Me gusta combinar diferentes actividades, y para cada una uso distintas partes de mi cerebro. Me gusta el combo, aunque lo más importante es mantenerme interesada, porque me aburro muy fácilmente.

 

 

–Siendo una comediante tan ácida, ¿cómo lidiás con la censura o con la gente que no entiende el tipo de humor que hacés?

 

 

–Bueno, si no entendés la comedia, definitivamente no deberías verme. La comedia no es para todo el mundo. Entonces, si no sos muy fan de lo que hago, lo mejor será que no me veas, porque nadie te obliga a hacerlo.

 

 

–¿Cómo te llevás con la fama?

 

 

–Bueno, no soy Madonna ni Jennifer Lopez. ¿Entendés? Además, yo expongo toda mi vida, así que los paparazzi me dejan tranquila porque no tienen mucho por descubrir.

 

 

 

El acuerdo celebrado entre Netflix y Chelsea incluye cuatro docucomedias especiales para 2015, y para 2016, el primer show de entrevistas creado para un servicio de contenido bajo demanda.

 

 

 

“Esa es la naturaleza de ser comediante: encontrar el humor en situaciones que no son divertidas.”