El grupo inglés llega a la Argentina en el marco del Personal Fest 2014. Como adelanto exclusivo de lo que ocurrirá el 8 de noviembre en Geba, Sebastián Espósito nos cuenta desde Chicago los pormenores de un show imperdible.

 

 

Grant Park es el pulmon de Chicago. Más chico que el enorme Central Park de Nueva York y el doble de extenso que nuestros bosques de Palermo, se ofrece como escenario ideal para un festival de verano. Ahí, desde hace casi una década, el Lollapalooza tiene su sede central. Son tres días de rock, electrónica, pop y minivacaciones para los miles de estadounidenses que llegan desde distintos puntos del país, y de México y Canadá también. Este ano, en la primera de las tres jornadas con más de cien mil personas cada día, los Arctic Monkeys tuvieron que medir fuerzas con Eminem. A la hora del cierre, la banda de rock inglesa y el rapero de Detroit salieron a tocar al mismo tiempo: en los dos escenarios principales, uno al norte y el otro al sur de la ciudad.

 

 

 

Como Maidana contra Mayweather, los Monkeys de Alex Turner salieron a rockear, a pelearle un poco de protagonismo a un crédito tan local como Marshall Mathers, que nació en la otra orilla del lago que abraza a Chicago, el Michigan. Y no solo no desentonaron sino que provocaron un empate técnico. Con su buen balance entre clásicos y temas nuevos (tocan nueve de los doce de AM) premiaron a los miles que se acercaron a verlos y aguantaron en pie a pesar de las diez horas de festival y la oferta amplia de bebidas alcohólicas. Es que en festivales como el Lolla de Chicago hay que emplear una táctica y respetarla hasta las ultimas consecuencias. Por un lado, empezar a tomar lo más tarde posible; por el otro, elegir que bandas uno va a ver. La superposición de horarios y los ocho escenarios (incluido el infantil: Kidzapalooza) en los que tocan más de 50 bandas, solistas y experimentos por día pueden marear a cualquiera (…)