Una prisión neoyorquina es el encierro desde el que se cuentan las vidas de Piper Chapman y un grupo muy power de latinas, negras y blancas. Sexo entre chicas, drogas, violencia y diversión son los ingredientes de esta serie casi de culto. 

 

Mujeres asesinas, traficantes, drogadictas, todas delincuentes en algún grado, todas enfrentadas al sistema. Blancas, negras, latinas, todas detenidas en una prisión neoyorquina, mostrando quiénes son en ese mundo, viéndose como las transforma o como hace surgir en ellas a alguien que ni sabían que tenían adentro. Todas son un bardo y en algún momento lo irán demostrando.

 

 

La serie, producida por Netflix, se llama Orange is the New Black y vino a romper estereotipos y convencionalismos.Estamos aquí porque doblamos mal cuando íbamos a misa, dice una de las presas, dando el tono de comedia que elige la creadora para transitar el drama de las historias.

 

 

Basada en el libro autobiográfico de una norteamericana blanca llamada Piper Kerman, Orange is the New Black, crónica de mi año en una prisión federal de mujeres, la serie es en verdad responsabilidad de Jenji Kohan guionista, productora y directora de televisión, quien comenzó a ser claramente reconocida a partir de la creación de Weeds, en 2005. Como en aquella serie, que duró ocho temporadas, Kohan revierte tantos, da vuelta concepciones, forma e informa para que se piense con una cabeza más abierta, no ahorra criticas al sistema, a los más diversos asuntos de la sociedad y el Estado norteamericanos, a ese barniz mentiroso del statu quo que se llama bienpensar. En esta, además, logra hacer visibles a complejos personajes de mujeres negras y latinas que difícilmente accedan a algún protagonismo en televisión si no es vestidas de estereotipo. Para hacerlo, cuela sus historias a la par de la del personaje principal que se inspiró en Piper Kerman, que aquí también se llama Piper, pero Chapman, una encantadora rubia treintañera de clase media alta que encarna la actriz Taylor Schilling. Piper Chapman ingresa a prisión por un desliz de diez años atrás, toda una vida anterior en la que formaba pareja con Alex Vause (la espectacular Laura Prepon, la Donna pelirroja de That ‘70s Show, ahora morocha), una traficante de drogas a gran escala que en aquel momento le encargo que viajara con un bolso con unos dineros del narco y a la vuelta de los anos, mientras Piper se encuentra en una tranquila relación heterosexual con Larry Bloom (Jason Biggs, el de American Pie), la acusa en su declaración judicial. El reencuentro de las ex novias es en la prisión.

 

 

Hicimos una excursion para visitar una cárcel de mujeres y cuando llegamos, entramos y pensamos, esto no se ve tan mal, y después de diez minutos no podía esperar para salir de allí. De repente todo se hunde, se vuelve horrible y lo único que querés es irte. La restricción a tu libertad llega a un primer plano muy rápidamente, cuenta Jenji Kohan, y es así como se siente Orange…. Ese no se ve tan mal en la serie esta marcado por un recorrido que tranquiliza, hecho de solidaridades internas e instantes de justicia poética, en que los malos sufren su parte, y que por momentos llega a un edulcoramiento muy poco verosímil. Aunque luego siempre cae el mazazo: más y más injusticias generadas en caprichos de los guardias o en delaciones y traiciones entre compañeras, en viejos rencores, castigos desmesurados, el terrible aislamiento, donde dejan las luces prendidas para que no sepas la hora, respiras pero ya no sos una persona.

 

 

Volver a la prisión desde el confinamiento es casi como salir en libertad. Todo se relativiza. Hay grados, y también confusión, se transita en los límites que no se conocen, porque allí se aprenden nuevos códigos, y a los golpes, algunos indeciblemente duros. No por nada están en una institución que es la peor mancha en la conciencia colectiva de este país desde la esclavitud, como la define un periodista que quiere contar la corrupción administrativa del lugar.

 

 

A una de las reclusas no se le autoriza una operación que los médicos recomendaron para tratar su cáncer, sin importar que morirá si no se la practican. Otra muere de sobredosis de la droga que le compra a un guardia. De cosas como esas se habla, aunque sea en pasos de comedia.

 

 

 

Y tal vez lo más impactante es la forma en que se trata el sexo. El lesbianismo es uno de los senderos más transitados en la serie: se ejerce y se reflexiona sobre él. No te volvés gay y ya está. Caés en algún punto de un espectro, como en la escala de Kinsey, le explica Piper a una compañera. La relación entre Piper y Alex enciende chispas, adentro y afuera de la ficción, con las redes incendiadas pidiendo más y más, ya ubicadas en el top hot por legiones de lesbianas.

 

 

 

Pero no son ellas las únicas lesbianas en prisión. Hasta llega a haber una competencia entre dos de ellas para ver quien tiene sexo con más chicas, in situ.

 

 

No es una adicción, es una colección, colecciono orgasmos, me gusta dar placer. Soy como la madre Teresa de los clítoris, dice Nicky Nichols, el encantador y complejo personaje encarnado por Natasha Lyonne, con un discurso muy en correspondencia con el de la creadora de Orange…: La única cosa en la que siempre hago hincapié es en que quiero ver más cogidas y más sexo, dice Kohan.

 

 

Y como si quebrar vallas fuera un sino de la serie, incluso entre ficción y realidad, una de las guionistas acaba de anunciar su abandono de la heterosexualidad y su relación con una de las actrices de Orange… Lauren Morelli lo contó en un artículo que publico como Identities en el portal Mic, donde relata que apenas comenzó a escribir sus guiones, la relación de Piper con Alex la ayudo a definirse. Estaba nerviosa cuando escribí la primera escena de amor entre ellas. Me encanto escribirla, ver la ternura que emergió en su relación, donde la pasión parecía ser lo que la regía, dijo Morelli, quien se divorció de su marido y se enamoró de Samira Wiley, la Poussey de la tira.

 

 

La serie, que se estrenó en julio de 2013, es uno de los mayores éxitos de Netflix, que ya emitió la segunda temporada. La primera tuvo 12 nominaciones a los Emmy y gano tres, uno fue para Uzo Aduba, como mejor actriz invitada en serie de comedia, quien venció a dos compañeras de reparto, Laverne Cox y Natasha Lyonne. Una de las nominaciones fue para Jodie Foster, por la dirección del capítulo donde se cuenta la transformación de hombre a mujer de Sophia Burset, interpretada por la actriz transexual Laverne Cox. Y ahora, paciencia, no será hasta junio o julio de 2015 que se podrá ver en streaming la tercera temporada.

 

 

Lo único que se sabe es que vuelve con nueva fuerza la relación entre Piper y Alex. Todo lo demás, se graba en el más alto secreto.