El sexting, el seudoexhibicionismo y la pérdida de la privacidad llegaron para quedarse. Especialistas en género, tecnología y derecho analizan cómo seguir usando los nuevos dispositivos sin ser víctimas de ellos.

 

 

No es la primera vez ni la última que una oleada de famosos y anónimos sufre el robo y la exposición de sus fotos en la red. Los últimos, y más notorios, fueron los casos de Jennifer Lawrence, Kate Upton y Avril Lavigne. Hackers, agujeros de seguridad y vulnerabilidades varias pueden ser las causas de esta exposición que también se ha cobrado victimas en la Argentina y en otros lugares del planeta.

 

 

No Delete es, quizá, la frutilla del postre de este nuevo fenómeno: una muestra que incluirá fotos robadas en una galería de arte de St. Petersburg, Estados Unidos, de la mano del artista XVALA. La exposición colgará en sus paredes las fotos frescas y sin retoques como una crítica a la exposición actual en las redes, clara expresión de como la privacidad de un individuo se convierte en asunto público.

 

 

EL MEJOR CONSEJO PARA NO EXPONERSE EN LAS REDES ES: “SI ES PRIVADO, NO LO PUBLIQUES”.

 

 

El mejor consejo para no exponerse en las redes es si es privado, no lo publiques. Las fotos en el ámbito íntimo, a veces subidas a la nube en plataformas como Dropbox o iCloud, quedan en manos de la seguridad informática de un  sistema de terceros. Y, como los robos y accidentes, es inevitable que en algún momento sucedan.

 

 

En una época en la que el placer no es solo sentir, sino que sepan lo que sentís, y no es solo disfrutar, sino publicar lo que disfrutás; en la que se exhibe desde la sensación de un pie en el mar hasta cada plato de comida en un restaurante o en la propia cocina, la fotos también forman parte del goce sexual, que es la forma más poderosa de disfrute, reflexiona Luciana Peker, periodista especializada en temas de género. Sacarse fotos, guardarlas, enviarlas por WhatsApp, son parte de lo que antes quedaba librado al azar. Una foto en un cajón, un revelador de rollos sin escrúpulos o simplemente una ventana abierta.

 

 

Como en toda práctica sexual libre y consentida, no hay nada pecaminoso ni recriminable en el hecho de ver el propio cuerpo retratado en una imagen. Sería un moralismo pacato condenar a una persona que disfruta viendo una foto suya teniendo sexo o en una posición sensual, puntualiza Peker y agrega:Lo que pasa es que hay poca conciencia porque no hay suficiente información para que quienes lo hacen conozcan los riesgos que corren. Por ejemplo, una adolescente que practica sexting y luego padece que su ex novio use esa imagen con las connotaciones derivadas de la idea de que el varón es dueño de la mujer aun cuando ella no quiera seguir teniendo sexo con él. Por eso publicar una foto sin consentimiento es parte de la violencia sexual”.

 

 

La tecnología ya está entre nosotros pero nada nos garantiza que lo que hacemos a través de ella quede entre cuatro paredes. Ezequiel Passeron, coordinador del programa Con vos en la web del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, explica al respecto: Saliendo del ámbito de los famosos, este año en los talleres de Con vos en la web vimos que la filtración de fotos y videos es algo recurrente y muchos casos podrían prevenirse con la incorporación de buenas prácticas en el uso de las herramientas digitales. Como, por ejemplo, el uso de contraseñas seguras, la actualización periódica de antivirus y sistemas operativos, la descarga de aplicaciones seguras, etcétera. El mundo digital, mediado por internet y las redes sociales, vuelve difusos los límites entre lo privado y lo público; vivimos en una época en la que existe una mayor exposición de nuestros datos personales, pero eso no significa que se esté perdiendo el valor de un derecho humano tan importante como la intimidad.

 

 

 

Sexting es el nombre que lleva la práctica de enviar fotos y videos íntimos a través de teléfonos celulares o e-mail. No es algo nuevo y de hecho sus estadísticas alarman. Según el estudioSexting, una amenaza desconocida, un 40 por ciento de los usuarios de América Latina ha practicado el sexting. Los principales riesgos son la extorsión, el ciberbullying, los danos al honor, intimidad e imagen y la pornografía infantil. El 59 por ciento de las personas que lo practican no conocen su nombre.

 

 

La escuela es uno de los lugares más importantes para informar y capacitar sobre cómo manejarse con el envío de información privada. Pero la familia, los amigos y los medios, también.

 

 

Cada vez que hay una filtración de fotos, los canales de TV y los portales de internet las publican y generan un efecto domino en el que nadie cuida la privacidad. Es un problema social. Desde Con vos en la webfomentamos la incorporación de las redes sociales tanto a nivel pedagógico, como recreativo. Es necesario educar complementariamente sobre el uso seguro y responsable de estas herramientas”, informa Passeron.

 

 

Hay exhibiciones que se pueden prevenir, pero a la hora de curar, dependerá de cada caso. Fernando Tomeo, abogado especialista en tecnologías de información, explica: Una vez que se produjo la filtración es difícil reparar el daño causado, porque una orden judicial en sede civil (esto es, el dictado de una medida cautelar de bloqueo de acceso al contenido o sitios donde las fotos están alojadas) podrá minimizar el daño pero no alcanzara a un servidor externo donde la foto seguirá alojada.

 

 

También se podrá solicitar a Google o Yahoo que bloqueen el acceso a dichas fotografías pero eso no conlleva una solución total: el daño se minimiza pero no se elimina. Tomeo coincide con el resto de los especialistas: Para prevenir, lo mejor es no sacarse este tipo de fotos eróticas, pero si lo querés hacer, tenés que cuidar el material y no dejarlo alojado en un celular o en tu computadora. El problema no solo es de los famosos, sino de todos los usuarios que se exponen a guardar cierto tipo de contenido por alguna vía electrónica. Los hackers no son los únicos malvados de la película.

 

 

Además de casos famosos de publico conocimiento, hay otros ejemplos, como el de un empresario que tenia fotos eróticas con su amante guardadas en su oficina. Un empleado de la empresa que fue despedido accedió al celular de ella, tomo las fotos y las colgó en Facebook y en varios blogs. Luego de una investigación penal pudimos ubicarlo a través de la dirección IP, pero a ella la echaron del trabajo y al empresario, de la casa, cuenta Tomeo. Luciana Peker agrega: Es una elección legítima sacarse fotos privadas pero hay que saber que el riesgo no termina con el acto sexual. Esto no se extingue, y queda expuesto a reacciones de parejas u otro tipo de filtraciones de internet.

 

 

 

 

Las redes cambiaron la manera de relacionarnos, y si bien sigue siendo noticia que hayan robado fotos intimas y hayan sido publicadas, esta práctica avanza junto con el difuso límite entre lo privado y lo público. Lo que se graba y no se borra queda ahí, en un éter en donde los usuarios pueden convertirse en víctimas por siempre: No Delete.

 

 

iCloud tiene la culpa

 

 

La famosa nube utilizada como storage para almacenamiento de datos es responsable de muchas filtraciones de fotos célebres y non sanctas. El sistema basado en la nube permite a los usuarios almacenar música, videos, fotos, aplicaciones, documentos, enlaces favoritos de navegador, recordatorios, notas, iBooks y contactos, además de servir como plataforma para servidores de correo electrónico de Apple y calendarios.

 

 

Cada cuenta tiene 5 GB de almacenamiento gratuito, y el contenido comprado de Apple iTunes se almacena de forma gratuita sin interferir en esos 5 GB. Cuando un usuario registra un nuevo dispositivo, todo el contenido de iTunes se puede descargar automáticamente.

 

 

 

 

UNA VEZ QUE SE PRODUJO LA FILTRACIÓN, EL DAÑO SE MINIMIZA PERO NO SE ELIMINA.

 

 

 

LA PRÁCTICA DE ENVIAR FOTOS Y VIDEOS IÍNTIMOS A TRAVÉS DE TELÉFONOS CELULARES O E-MAIL SE LLAMA SEXTING. EL 59% DE LAS PERSONAS QUE LO HACEN NO CONOCEN SU NOMBRE.