El boom de las aplicaciones trae como consecuencia la pérdida de la privacidad cuando las instalamos en el celular. ¿Lo gratis sale caro?

 

Una incompatible situación se está viviendo en los usuarios de teléfonos inteligentes. Por un lado, más de un millón de aplicaciones conviven en AppStore y Google Play. Por el otro, celulares que no toleran, en espacio y rendimiento, más de cinco aplicaciones extras a las que vienen en el sistema operativo. Las nuevas, las innovadoras, sólo quedan para unos pocos elegidos. Estamos hablando de aplicaciones gratis, que son descargadas por el 90 por ciento de los usuarios (sólo un 10 por ciento accede a pagar). Y aquí el problema: ¿Son gratis realmente? ¿De dónde ganan dinero WhatsApp, Instagram o GoogleMaps? ¿Le estamos vendiendo el alma a la CIA?

 

 

Algo así denunció el polémico John McAfee, fundador de la empresa de antivirus, en la última conferencia de seguridad informática SecureCIO, celebrada en San Francisco: “Los teléfonos inteligentes están espiando a los consumidores estadounidenses, quienes no se molestan en leer las cláusulas de uso”, denunció.

 

 

Para paliar la ira que genera la invasión de las aplicaciones o corrupción de los servicios de telefonía, McAfee creó una web llamada BrownList que dio sus frutos y se llenó de denuncias. Lo cierto es que lo que vemos en una aplicación es el maquillaje. Su corazón es inaccesible para nosotros.

 

 

Quizás bastaría con leer bien los términos y condiciones, cosa quetampoco hacemos. Es útil hacerlo, y cuando nos pide acceso, terminamos cediendo. Según la consultora de seguridad RiskIQ, hay más de 212.000 aplicaciones con vínculo a la cámara, 184.000 aplicaciones que pueden acceder a tus contactos, 497.000 pueden hacer vibrar el dispositivo, 245.000 graban nuestros pasos y 66.000 leen los mensajes de texto.

 

 

Esto podría complicar más a las empresas con datos confidenciales, bancos, servicios de salud o incluso tiendas con aplicaciones que aceptan tarjetas de crédito en el celular, que a los usuarios finales. Sea como fuere, estamos brindando información de todo lo que hacemos, cuándo lo hacemos y con quién lo hacemos, a alguien.

 

 

El objetivo de quienes analizan automáticamente toda esta BigData es la publicidad. O en el peor de los casos, la venta de nuestros perfiles a otras empresas o gobiernos.

 

 

Es sabido que Edward Snowden (el topo de la CIA), guardaba su celular en la heladera para evitar el rastreo o que Julian Assange no tiene dudas sobre que todos estamos siendo vigilados en este momento y más aún en el futuro.

 

 

También se dice que John McAfee es un paranoico. Su vida personal estuvo plagada de incidentes incomprobables pero no por ello falsos: dice que el gobierno de Belice lo quiere matar y para escapar, se tiñó el pelo, los dientes y hasta se puso chicle en las encías para parecer más gordo.

 

 

Más allá de la vida personal del gurú informático, la información que despliega es verídica. Por eso, a pesar de no ser expertos en software ni paranoicos, deberíamos tomarnos el trabajo de configurar cada tanto las aplicaciones instaladas en el celular para poder decidir si somos el precio que estamos pagando por todo lo gratis que nos descargamos con un click.

 

 

YotaPhone: ¡deme dos pantallas!

 

 

El primer celular de tinta electrónica y pantalla doble no sólo es un hecho, sino que será presentado en el país hacia fin de año. De la mano de la compañía rusa Rostec, ya tiene dos versiones, ambas con doble pantalla: una convencional al frente y otra de tinta electrónica que permite leer sin sufrir el reflejo del sol, ahorrar batería y aprovechar esta tecnología sin tener un libro electrónico aparte. El chiche tiene buena performance, ya que tiene un chip de cuatro núcleos y 32 GB de almacenamiento interno.

 

 

 

 

 

 

Reloj que proyecta 3D

 

Es un prototipo de teléfono inteligente que puede crear hologramas. O mejor dicho, imágenes en 3D por fuera de la pantalla. La empresa china que divulgó su joya es Shenzhen Estar Displaytech, y el dispositivo, llamado “Takee”, tiene 5,5 pulgadas y las mismas funcionalidades que un Smartphone tradicional. Si bien no hay datos ni fechas certeras, se sabe que funciona con cuatro pantallas más un sensor que identificará la mirada del usuario para regular el efecto tridimensional de las imágenes.

 

 


Los smartwatches ahora son redondos

 

 

El primero en anunciar su reloj inteligente con forma de uno tradicional, con cara circular, fue Motorola, con su anuncio del Moto360, próximo a salir. Por el momento sólo se sabe que funcionará con el sistema operativo AndroidWear. Poco después de conocerse este próximo lanzamiento, LG también anunció un dispositivo similar bajo el nombre de R Watch.