Hace 20 años Oscar Fernández impuso un concepto estético desde el inusual escenario de una peluquería de Caballito. Hace videoclips, portadas de discos, campañas, publicidades y estilismo para los rockeros y las it girls que llenan las páginas de sociales. La moda, según el elegido de los elegidos.

 

 

¿Por qué elegiste la peluquería?

 

 

–¿Sabés que no lo sé? Eso es algo que calculo que tiene que ver con una parte de mi infancia que está muy ligada a que mis viejos culturalmente no eran brillantes. Mi mamá era ama de casa y mi papá era un empresario metalúrgico que me parece que no terminó el secundario. Con lo cual no tenían las herramientas para mostrarme a mí que podía ser director de cine, que podía ser artista… En mi colegio eras abogado, médico o contador, a lo sumo arquitecto, si estabas medio loco, y psicólogo si ya estabas re-loco, entonces era muy limitado el abanico de posibilidades que tenía. Yo me crié en el barrio de Devoto pero en ese momento vos te ibas a Palermo o a Belgrano y había otra data, los pibes sabían que podían ser diseñadores, por ejemplo. Y sin embargo a mí la imagen me conmovió siempre, desde muy chico me llamaba la atención desde un accidente de autos hasta una publicidad o un cuadro. Mi mamá dice que yo a los siete años me levantaba a ver el amanecer y me quedaba dos o tres horas sentado. ¡Estaba re-chiflado!

 

 

–Está muy ligado a lo que hacés ahora.

 

 

 

–Sí, pero es algo que mis amigos fueron descubriendo en mí. Una de las personas que más me ayudó en esto fue Gustavo Cerati, que me daba la opción de hacer un montón de cosas con él. El primer video clip que dirigí fue “Me quedo aquí”. En un momento Andy Fogwill (el creador y director de la premiada agencia publicitaria Landia) también me empezó a pedir ideas. Hice videoclips, portadas de discos, también estuve cinco años haciendo un programa en la Rock&Pop con Favio Posca (…)