Nació en Trelew, se crió en Rosario y a los 20 años fue elegida en un casting mundial para protagonizar West Side Story, el musical de Broadway furor entre los latinos. De regreso en Buenos Aires, actúa en el prime time de Telefé mientras planea volver al teatro, su gran amor.

 

–¿Cómo llegaste a Broadway?

 

 

–Nací en Trelew, pero me crié en Rosario. De chica empecé a vincularme con el teatro y la comedia musical. Mi vocación fue muy fuerte, nunca tuve dudas y mi familia me apoyó siempre, así que de a poco empecé a venir a Buenos Aires para tomar clases de ballet y de canto lírico. Mi primer trabajo fue en Hairspray, con Enrique Pinti. Ahí me vieron los F&F, unos productores que manejan los derechos de las obras internacionales en la Argentina, y me recomendaron para el scouting mundial de West Side Story. Audicioné, obtuve el rol y a los 20 días estaba trabajando allá. Largué todo: Hairspray, novio, novia, todo.

 

 

–¿Estabas saliendo con alguien?

 

 

–Sí, pero tenía veinte años. Más allá de eso, el tema era dejar mi vida entera.

 

 

–¿Te fuiste a vivir sola?

 

 

 

–Sí, me trataron como a una reina, me esperaron con un piso 16 en un megaedificio. Pero fue muy duro, porque es una sociedad muy diferente. Hay una gran fantasía en torno a Nueva York y el sueño americano. Y la realidad es que es difícil sobrellevar la distancia. Porque más allá de estar lejos de los seres queridos, la sociedad es tan distinta que hacerse un lugar lleva tiempo. Y ese tiempo yo tampoco lo tenía porque estaba ensayando ocho horas diarias, cuidándome y haciendo las funciones. Era mucho trabajo, así que los momentos que tenía para socializar me los pasaba descansando. Fue algo extraordinario, fuera de lo común, y yo con mis 21 años recién cumplidos lo atravesé como pude. Hice más de 600 funciones (…)