Empezó la revolución: llegan los autos eléctricos. No vuelan en las rutas pero gastan poquísimo y se cargan solitos, en el garaje, mientras dormimos.

 

Renault Argentina quiere ser la primera automotriz en comercializar vehículos eléctricos en el país y está a punto de lograrlo: ya presentó dos de sus vehículos de propulsión totalmente eléctrica, el Kangoo Z.E. (por “cero emisiones”) y el simpático cuatriciclo Twizy.

 

 

En Europa, la gama Z.E. de Renault se vende desde 2011 y está compuesta por, además de estos dos vehículos, los modelos Zoe y Fluence, pero para la primera etapa la firma eligió importar el Kangoo Z.E. en sus versiones de pasajeros (Maxi) y utilitario (Furgón), con la silueta de la nueva generación que se fabrica en la Argentina.

 

 

Para tener en cuenta a la hora de analizar la compra de un vehículo de este tipo: el gasto promedio en combustible para un vehículo naftero es de 23 mil pesos cada 20 mil kilómetros, en tanto que un Kangoo Z.E. consume apenas 1.520 pesos para cubrir la misma distancia.

 

 

Los planes de la firma francesa apuntan a vender el Kangoo Z.E., en una primera etapa, sólo para renovación de flotas de empresas, por ejemplo de correo, alimentos, cargas livianas o cualquier otra tarea que necesite un reparto de mercadería a bajo costo.

 

 

El Kangoo Z.E. ofrece un motor eléctrico de 60 CV (se alimenta de baterías de iones de litio) acoplado a una transmisión automática de dos marchas, hacia adelante y hacia atrás. Un tema de debate cuando se habla de eléctricos es la autonomía.

 

 

En este Kangoo Z.E., siempre hablando en condiciones ideales de manejo y clima, puede llegar a los 170 kilómetros. Sin embargo, por la exigencia del tránsito, baja a una media de entre 120 y 130 kilómetros.

 

 

Una opción que se va a imponer rápido.

 

 

Y en materia de prestaciones, el modelo alcanza los 130 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en algo más de 20 segundos. La recarga de las baterías de ion litio se puede realizar desde un tomacorriente hogareño de 220 voltios, donde el proceso demora hasta 8 horas, o bien a través de un wall box (tomacorriente empotrado en una pared) que transforma la energía de 220 a 380 voltios para bajar el tiempo de recarga de ocho a cuatro horas, aproximadamente. Vale aclarar que en Europa existen estaciones de carga rápida (generalmente, en estacionamientos de shoppings), donde en 30 minutos se puede recuperar hasta el 80 por ciento de la batería.

 

 

De hecho, los directivos de Renault Argentina anunciaron un acuerdo con la empresa Edesur para la futura instalación de puntos de recarga para autos. Los vehículos cien por ciento eléctricos vienen para quedarse.

 

 

 

La pista de 90 años

 

 

Cuando la pista de pruebas Milford, de General Motors, abrió sus puertas en 1924, los ingenieros no tenían las herramientas ni la tecnología para realizar los tests de seguridad que conocemos hoy. En aquellos tiempos los únicos muñecos para prueba de choque eran las personas.

 

 

En la actualidad, los ingenieros ya no se trepan a los estribos para saltar segundos antes del impacto. Durante las pruebas se colocan en los vehículos dispositivos con forma humana (conocidos como dummies, que son muñecos de prueba para choque) que capturan los datos en lugar de los voluntarios que alguna vez arriesgaron sus vidas.


 

 

La tecnología que se utiliza hoy para testear los automóviles es superior a la del pasado, aunque la intención, obviamente, es la misma.