Los abdominales no bajan la pancita, y aumentar la actividad muscular local no reduce la grasa de la zona donde sobra. El secreto está en elegir los alimentos y el ejercicio aeróbico adecuados. Los 500 abdominales al día están out.

 

La actividad física mejora la vida en todo sentido porque no sólo influye en la salud sino que es el mejor sistema antienvejecimiento que se conozca. Todo el mundo debería hacer actividad física, y se puede empezar a cualquier edad. Eso sí, hay que tomar algunos recaudos.

 

 

La rehidratación es la clave de un rendimiento óptimo durante y después de la práctica de ejercicios, sobre todo cuando la temperatura ambiente es elevada. Hay que tomar al menos dos litros de líquido por día. Esto no sólo sirve para hidratarse sino que también ayuda a bajar de peso, puesto que ayuda a filtrar más rápido la grasa por el riñón.

 

 

¿Qué tomar? Agua, jugos de frutas naturales o bebidas deportivas, que son repositoras de fluidos y están científicamente formuladas para restituirlos (también a los electrolitos) y para proveer energía en forma de hidratos de carbono a los músculos en actividad.

 

 

A la hora de comer carne hay que elegir los cortes magros porque no basta con quitar la grasa visible, también hay que evitar la que está dentro de la fibra, ya que la grasa se deposita en el organismo muy rápidamente. Pero atención: que un alimento sea bajo en grasas no autoriza a comerlo sin límites. Un consejo: empezar la comida con un plato de sopa liviana, o una ensalada de hoja, ayuda a reducir el apetito. Pero no hay que dejar de comer: cuantas más veces al día lo hagamos mejor hará su proceso el aparato digestivo y, por consiguiente, el gasto calórico producido por la digestión se traducirá en pérdida de grasa. Si una persona come muy poco, menos de lo que su cuerpo necesita en condiciones de reposo, el ejercicio hará descender su metabolismo en lugar de acelerarlo, ya que el cuerpo tratará de conservar todas las calorías que pueda.

 

 

La comida más importante del día debe realizarse a la noche, ya que gran parte de las vías metabólicas se desarrollan durante el sueño. Si tenés que estar muchas horas sin comer nada, consumí mucho líquido, yogurt descremado y licuados. Tendrás menos hambre y no estarás pensando en lo que vas a comer luego. Por último, recordar que la serotonina, además de dar saciedad, mejora el estado de ánimo. La estimulan el sol, la banana, las proteínas sin grasa y el ejercicio.

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1- Tips para no equivocarse

 

 

Para lograr un óptimo acondicionamiento general debemos lograr un balance entre la fuerza muscular y la flexibilidad articular. En ese sentido, nada mejor que el entrenamiento personalizado, porque logra los objetivos propuestos en menor tiempo, en forma más dinámica, divertida y más segura. Los últimos estudios dicen que se consigue un 15 por ciento más de beneficios cuando lo que se busca son cambios estéticos.

 

 

2- Para tener en cuenta

 

 

* Después del entrenamiento, la elongación debe ser suave ya que si es excesiva puede romper fibras de tejido muscular y provocar dolor.

 

 

* Al terminar de correr no hay que detenerse bruscamente porque puede provocar una baja en la presión arterial y el consecuente mareo.

 

 

 

* La mujer embarazada sedentaria debe comenzar a realizar actividad física al final del primer trimestre. Si ya es deportista puede entrenar normalmente. Más del 70 por ciento de los trastornos que sufre la mujer durante su vida guardan una relación directa o indirecta con el sedentarismo o la falta de actividad física.

 

 

* No hagas lo que está de moda o lo que todos hacen sino lo que te resulte mejor. La aptitud física depende de la composición corporal, la resistencia cardiorrespiratoria, la fuerza y la resistencia muscular y la flexibilidad.

 

 

* Los deportistas parecen capaces de retardar el proceso de envejecimiento mejor que los sedentarios.

 

 

* Los mejores horarios para correr son a la mañana temprano (de 7 a 9) y a la tarde (de 18 a 20) porque este es el ritmo de los picos hormonales, con lo cual se mejora el rendimiento.

 

 

 

* Hay que aprender a controlar las pulsaciones. La forma óptima es tomar el pulso durante 15 segundos al terminar el ejercicio aeróbico y multiplicar el resultado por 4. El pulso se toma en la carótida (cuello), la muñeca o detrás de la rodilla con el índice y el mayor juntos y relajados.