El emblema más inquieto del rock global, un ícono del flamenco y el cantautor uruguayo más prestigioso. Por el mismo precio, el recuerdo de uno de los contrabajistas más determinantes de la historia del jazz y los veinte años de una de las bandas más audaces de la Argentina.

 

JACK WHITE

 

LAZARETTO

 

Sony Music

 

A Jack White le queda cada vez menos margen. Sacudió al mundo con el minimalismo grandilocuente de los White Stripes, sorprendió con el gancho de The Raconteurs, amplió el espectro con The Dead Weather y hasta supo reinventarse con su primer disco solista.

 

 

Para el resto de los mortales este sería el momento ineludible de un disco fallido. O, en el mejor de los casos, el comienzo de un inevitable declive creativo. Pero no para el inquieto y vehemente White. El guitarrista, cantante, compositor, productor y varios demases viene profesando una carrera particularmente intensa y mutante desde hace 15 años y siempre se las arregla para dar en la tecla. Con este segundo trabajo solista ensancha su poderosa fórmula de blues de altísimo voltaje, rock, country y folk. Se dice fácil, pero White la maneja como nadie y logra llevar al oyente a otra dimensión. El disco brilla desde el megahit “Lazaretto”; el groove adictivo de “Three Woman”; la sucesión de riffs y aires fantasmales de la instrumental “High Ball Stepper”; la bella y épica “Would You Fight for my Love?”, y las canciones rurales sencillas y exactas, como “Entitled” y “Temporary Ground”. White extiende su magia.

 

 

PACO DE LUCÍA

 

CANCIÓN ANDALUZA

 

Universal

 

La muerte de Paco de Lucía –ocurrida el 26 de febrero último– no sólo dejó al mundo sin uno de sus guitarristas más geniales y explosivos. También apartó de la escena a un músico siempre curioso y, en más de una faceta, revolucionario. Canción andaluza es un disco póstumo de esos que siempre generan sospechas. Se supone que para febrero estaba casi terminado. Pero nunca sabremos hasta qué punto el propio De Lucía consideraba que el álbum estaba listo para salir a la calle o las circunstancias directamente lo impusieron. Lo concreto es que Canción andaluza, con sus 35 minutos de duración y ocho temas –cinco instrumentales– puede eludir más de una especulación.

 

 

El disco repasa algunas de las composiciones que marcaron la niñez de De Lucía y que, según el guitarrista, a menudo eran menospreciadas. Su tono es casi siempre melancólico y deja atrás las estallidos rítmicos y vuelos pirotécnicos que distinguían buena parte del estilo del guitarrista. La bella “Quiroga por bulerías” y la tristeza profunda de “Ojos verdes” marcan el norte de una despedida digna.

 

 

FERNANDO CABRERA

 

VIVA LA PATRIA

 

S-MUSIC

 

 

Hace rato que Fernando Cabrera es un secreto a voces en la Argentina. El cantautor uruguayo viene precedido por un aura de prestigio amplificado por decenas de colegas y militantes que lograron que el respeto asociado a su nombre le gane por lejos al conocimiento de sus canciones. Pero más allá de estas circunstancias, Cabrera supo construir una obra singular, con canciones que articulan aires beatlescos, uruguayismos sobrios, aires de tango, folklore y fraseos de payador. La receta se completa con un gran manejo de los silencios, letras cuidadas y un registro grave que por momentos fluye como una bicicleta en una calle de empedrado. El trabajo incluye hallazgos como la intimista “Canelones”, la melodía de “Camino en flor”, la desnudez de “Escondido” y el juego confesional de “Nunca te dije te amo”. Y baja el nivel en el soft blues “Fotoestudio” y el intento festivo de “Futura cumbia”. Cabrera no se detiene y siempre se las arregla para seguir encontrando.

 

 

 

HADEN ETERNO

 

El viernes 11 de julio, poco antes de cumplir 77 años, murió el contrabajista y compositor de jazz Charlie Haden. Su currículum es notable y se podría confundir con el amontonamiento de una larga lista de notables. Lo determinante es su capacidad como instrumentista, compositor y su permanente búsqueda, que le permitió desde ser parte de la banda de Ornette Coleman, que desafió casi todos los cánones de la música occidental, hasta forjar un disco de profunda belleza, como Steal Haway (1995) junto a Hank Jones. También impulsó el colectivo Liberation Music Orchestra, el Quartet West y compartió cartel con Keith Jarrett, Egberto Gismonti y Pat Metheny, entre muchas otras aventuras. Se fue un músico único.

 

 

EN FOCO

 

Veinte años no son nada

 

 

La escena musical en general y la del rock en particular parecen cada vez más cómodas amparándose en aniversarios y onomásticos varios. Pero lo que en tantos otros casos sería sólo marketing, excusas o protocolo, en el de Catupecu Machu suena como un verdadero triunfo contra las adversidades.

 

 

La banda de Fernando Ruiz Díaz festejará sus dos décadas de vida con un megashow en el Luna Park, el sábado 23 de agosto. No se trata sólo del valor de sobreponerse a las diferentes pérdidas que sufrió la banda –la más determinante fue el accidente automovilístico de Gabriel Ruiz Díaz que lo dejó fuera del proyecto–. También es digna de celebrar una carrera a contracorriente de modas y tendencias, siempre dispuesta a sorprender y sorprenderse.