Su último concierto reunió a 380 mil fanáticos en una sola tarde. Antes, hizo 90 funciones en el Gran Rex, llenó 10 Luna Park y presentó 200 shows en su gira internacional. Tini, nuestra golden girl favorita, está lista para dejar el traje de Violetta y seguir conquistando el mundo.

 

La fama la hizo crecer de golpe, pero ella siempre estuvo a la altura de las circunstancias. Muy puntual a pesar de la lluvia torrencial que invadía la ciudad el día del shooting, entró en el estudio de Machado Cicala cargando ella misma dos valijas llenas de ropa. “Es que me gusta ser yo en las producciones y, además, nunca se sabe qué se puede necesitar… yo traigo un poco de todo para ayudar o complementar”, nos aclaró. Una mente despierta, atenta y sorprendentemente profesional.

 

 

Una chica que no pierde la sonrisa en ningún momento y se muestra cálida con todo el equipo. Besos, abrazos, ojos bien abiertos y una personalidad explosiva que invade el estudio de energía. Se deja vestir, maquillar y peinar: cero drama, cero divinismo. Pregunta por su mamá y gran sostén en la vorágine cotidiana, Mariana, que por el tránsito está retrasada, y luego pide algo para comer. Desde muy temprano está grabando los nuevos capítulos de la tercera temporada de Violetta y todavía la espera un día lleno de compromisos por delante.

 

 

Martina Stoessel, Tini para los amigos y mejor conocida como Violetta, la protagonista del programa de Disney Channel que se convirtió en un hit a nivel mundial, tiene sólo 17 años y se maneja con la soltura de una experta. Con más de un millón de followers en Twitter, 1,4 millón de likes en Facebook y 479 mil seguidores en Instagram, la adolescentedel momento charla relajada y sin creerse el cuento de la fama, como si todo lo que le sucede le estuviese pasando a otra persona. Pero aunque ella no termine de caer, fue la responsable de las 380 mil tinistas que se juntaron en el Monumento de los Españoles el pasado 2 de mayo para vivir un show que marcó un antes y un después en su carrera.

 

 

También fue quien presentó, junto al elenco de Violetta, 90 funciones en el Gran Rex, 10 en el Luna Park y 200 shows durante la gira internacional que arrasó y fanatizó a Europa y Latinoamérica. Al margen de todo esto, Martina se define como una chica común y corriente a la que le pasan cosas extraordinarias, como una fanática de su familia y con un amor tan grande hacia nuestro país que le sería imposible pensar en un futuro fuera de su tierra. Smartphone en mano, comparte todo con sus fans: se la pasa sacando selfies y retratando lo que sucede a su alrededor. Odia su torpeza y, con la reciente adquisición de su primer auto, se siente más grande e independiente que nunca. ¿Próximo paso? Nuestra niña de oro va a ser dirigida por el mismísimo Martin Scorsese en la pantalla grande.

 

 

–¿Qué sentiste al salir al escenario y ver una marea de personas gritando tu nombre en la Juntada Tinista?

 

 

–Desbordaba de emoción. Fue un show que armé con mi papá y fue una experiencia desconocida: mi orden, mi vestuario, el mensaje, los videos, las flores…todo lo que yo quería. Todo. El hecho de que la gente pueda ver otra faceta mía, que me vea tal cual soy y no en personaje, es algo muy fuerte. Era mi nombre, Martina, no Violetta. Estaba yo sola parada arriba del escenario, a diferencia de todo lo que viví hasta ahora con los chicos del elenco. Fue la oportunidad perfecta para recordar lo que verdaderamente es lindo en la vida: el amor, bailar, cantar, compartir, la música.

 

 

 

–Y al día siguiente fue la presentación de tu libro.

 

 

–Claramente es un momento de crecimiento y proyectos personales que marcan momentos importantísimos en mi vida. El libro habla sobre quién soy yo, lo que pienso, siento y cómo vivo. La gente tiene muchos preconceptos de los artistas a los que sigue, cosa que a mí también me pasaba, y en muchas ocasiones eso está muy lejos de ser verdad. Es la manera que encontré de mostrar quién soy verdaderamente y de dónde vengo para que todos entiendan de qué va todo esto. Soy una chica normal que hace cosas no tan normales. Trato siempre de mantener a mi familia cerca. Es algo más real y la gente logra identificarse de mejor manera. Mostrando cómo llegué aliento a todos a lograr sus sueños, porque yo siempre mantuve una actitud positiva a través del “yo quiero, yo puedo” y me encanta que puedan tener fe en que las cosas sí se pueden lograr.

 

 

–El año que viene cumplís 18 años, ¿pensás ponerle fin a la imagen de chica Disney?

 

 

–No estoy apurada en desprenderme todavía. A mí ellos me dieron todo y me permitieron ser quien soy y crecer de manera exponencial. Soy muy chica y se me va a ir dando sola. Aparte, las redes sociales me permiten ser yo misma y separarme del personaje, así que no es que formalmente necesito ponerle un punto final, sino que puedo seguir yendo de la mano con Violetta y, a la vez, crear mis propios proyectos. Ambas podemos convivir perfectamente.

 

 

–¿Cuáles son esos proyectos que tenés en mente?

 

 

–Lo que más me gusta es, sin lugar a dudas, la música. Me fascina. Estoy aprendiendo a tocar la guitarra, tomando clases de composición, yendo a canto dos veces por semana, terminando mi documental y retomando clases de inglés, entre otras cosas. Me encantaría poder crecer en esto, componer mis propios temas y hacer mis propios shows. El año que viene se enterarán. Por ahora queda mucho de Violetta: la tercera y última temporada, los shows y la gira internacional. El año que viene estoy con ganas de hacer una película. Tengo un par de ideas y propuestas, pero no quiero adelantarme y prefiero hacer las cosas con calma.

 

 

–¿Tenés algún referente?

 

 

–(Piensa) No. Quiero abrirme camino y no fijarme tanto en lo que hacen los demás. Quiero crear mi propio estilo, busco ser original. Claramente uno siempre tiene referentes, gente a la que admira. A mí Michael Jackson me inspira, la veo a Beyoncé y se me vienen mil ideas a la cabeza, pero no buscaría ser como ellos, sino crear a partir de su genialidad. Me dan fuerza y ganas de salir adelante. Los Beatles es otra banda increíble: me llegó tan profundo su mensaje que me tatué “All you need is love” en la muñeca.

 

 

 

“Amo mi cuarto, me encanta, es mi refugio. Llego a casa y me encierro, es mi lugar en el mundo, definitivamente. Tengo mis virgencitas en la mesita de luz, hay buena energía, es el fiel reflejo de mi personalidad”.

 

 

–¿Te genera vértigo ser tan famosa?

 

 

–No caigo, no soy consciente de lo que me pasa. Lo vivo y me encanta, me hace feliz, me llena de amor, pero no termino de entender lo que realmente me pasa. No me acostumbro, es imposible acostumbrarse. No tomo dimensión de lo que es. Intento llevarlo lo mejor posible y no abrumarme. Vivo asombrándome. Hay que enfocarse en lo que realmente importa, porque muchas veces las personas se ocupan de ser negativas, incluso a mí me pasa. Pero siempre practico pensar en positivo: tengo una familia increíble, tengo amigas, tengo novio (N de la R: el actor Peter Lanzani), tengo gente que me quiere de verdad… ¿Qué más puedo pedir? Esa es la clave para no desviarse y caer en lugares y situaciones que no están buenas. El estar tan expuesta y en boca de tantas personas es muy difícil, y hay que aprender a aislarse de eso un poco.

 

 

–¿Qué extrañás de la Argentina cuando salís de gira?

 

 

–Todo. Soy muy argentina, muy familiera, soy muy de casa. No es lo mismo llegar cansada de un show a una cama y un baño de hotel que llegar a tu casa con tu cuarto, tu cama, tu ducha, tu mate, tu café con leche. Eso se me va de las manos y, aunque re disfruto estar de gira, no deja de ser cansador. Muchos piensan “ay, es re normal para ella porque vive de eso”, pero no, soy una persona común y corriente y sigo siendo una adolescente que extraña a sus amigas, extraña salir, extraña estar con su hermano y su abuela y el asado del domingo. Todo extraño. Pero tampoco lo cambiaría por nada, porque esto es mi vida.

 

 

–¿Cómo te ves de grande?

 

 

–No pienso en el futuro. Me enfoco en el día a día y en disfrutar de lo que me está pasando ahora. Seguro voy a dedicarme a la música, pero tampoco me quiero adelantar, no sé qué puede llegar a pasar. Dejame primero que me acomode a lo que me pasa ahora. Ni sé qué voy a hacer mañana, imaginate en cinco años. ¡Es un montón!

 

 

–¿Qué cosas te divierten?

 

 

–Dormir, estar con mis amigas, jugar con el teléfono, escuchar música, comer, tomar mate, las redes sociales, comprar ropa, la moda, hacerme las manos.

 

 

–¿Qué te estresa, te angustia o te pone de mal humor?

 

 

–No tolero que me mastiquen el chicle con la boca abierta o hagan ruido cuando comen. Me estresa que mis amigas entren en mi cuarto y me revisen todo. Una vez que logro ordenarlo, vienen y me lo dan vuelta como si fuese un shopping.

 

 

–¿Qué te relaja?

 

 

–Estar en mi cuarto. Amo mi cuarto, me encanta, es mi refugio. Llego a casa y me encierro. Me falta una heladera adentro y listo, puedo vivir ahí. Lo tengo re decorado con muchos colores y hasta un mural en una pared que hizo un amigo. Es mi lugar en el mundo, definitivamente. Tengo mis virgencitas en la mesita de luz, hay buena energía, es el fiel reflejo de mi personalidad.

 

 

–¿Qué hacés cuando no trabajás?

 

 

–Duermo un montón. Hago hip-hop dos veces por semana y este año, por suerte, termino el colegio por internet, así que voy a estar más tranquila. Extraño ver a mis amigas todos los días en el colegio, pero no me arrepiento porque hacerlo así me permite vivir de lo que amo.

 

 

–¿Quiénes son tus amigas?

 

 

–Las que siempre estuvieron desde que empecé el jardín de infantes en el San Marcos. Ahora que tengo el auto me creo mil (risas), las paso a buscar a todas para tomar el té y se quedan todo el día en casa porque entienden que a veces estoy muy cansada para salir. Me baja a tierra estar con ellas, me permite tener 17 años y olvidarme de tantas responsabilidades que amo, pero que igual pesan.

 

 

–¿Pensaste en dedicarte a otra cosa en algún momento?

 

 

–No, lo que hago hoy en día es todo para mí. Si no me hubiese dedicado a la música y la actuación hubiese buscado por el mundo de la moda, la producción o el diseño. Pero no.

 

 

–¿Qué es lo que más valorás de este proceso?

 

 

–Lo que crecí profesionalmente y como persona. Fue un giro de 180 grados. Tres años de aprendizaje, caídas, volver a levantarse, aprender de mis errores, conocerme. A veces uno cree que se conoce, pero no. Hacen falta experiencias que te marquen para darte cuenta de quién sos realmente. El que convive las 24 horas del día con uno es, justamente, uno mismo. La gira y tantas experiencias vividas me ayudaron a conocermede verdad. Verme en situaciones que me ponen de buen o mal humor y darme cuenta el porqué. Todo eso me ayuda a crecer. Fue una ola de cosas que me hicieron crecer de golpe y un montón de personas nuevas que entraron en mi vida.

 

 

“Este año termino el colegio por internet, así que voy a estar más tranquila. Extraño ver a mis amigas todos los días en el colegio, pero no me arrepiento porque hacerlo así me permite vivir de lo que amo”.