Fotos falsas, fakes, muertes sin confirmar, teorías conspirativas y regueros de rumores inundan no sólo las redes sociales, sino los medios que se apresuran a publicar información sin verificar. ¿Creer o reventar?

 

Una imagen engaña más que mil palabras, y en internet la mentira no tiene patas cortas. La manipulación de la información no es una novedad, pero persiste y se perfecciona a medida que las redes crecen en influencia y popularidad.

 

 

Algunas imágenes son inocentes; otras graciosas o inverosímiles. Tiburones nadando en la costa este de Estados Unidos con el huracán Sandy o nubes sobre la estatua de la libertad son un pequeño ejemplo de ello. Pero hay miles, y algunos trascienden a las portadas de los diarios, como la foto falsa del fallecido Presidente Hugo Chávez en el diario El País.

 

 

Un grupo de investigadores del Instituto de Tecnología de la Información de Indraprastha (Delhi, India) analizó un tándem de imágenes falsas del huracán Sandy y la manera de descubrir su veracidad. Pero veracidad no es verosimilitud, y los expertos llegaron a la siguiente conclusión: si a la fotografía la difunden usuarios con larga trayectoria en Twitter, los lectores dan por sentado que es real. Como si se tratara de una información verificada por un periódico con profesionales trabajando para alcanzar la verdadera data. En dichoestudio, los analistas también hicieron hincapié en los retuits. En su ejemplo, los RTs representaron el 86 por ciento de las imágenes falsas que fueron compartidas, y que el 90 por ciento de estos estaban concentrados en un 0,3 por ciento de los usuarios. Conclusión: fueron los tuiteros más influyentes los que le dieron el halo de verdad a la imagen.

 

 

Sin ir más lejos, durante los saqueos del verano argentino, una serie de imágenes falsas o viejas comenzaron a circular por la red, ilustrando supuestos desmanes en diferentes provincias. Las fotos, como la noticia, corrieroncomo reguero de pólvora, generando pánico y desinformación. Algo similar a lo ocurrido en Venezuela, cuando la oposición publicó una serie de tuits que fueron levantados por la Embajada de Venezuela en España asegurando que había estudiantes muertos en Maracay, cuando se trataba de una imagen de unasesinato en Siria correspondiente al año 2012.

 

 

En ocasiones, los grandes medios se toman el trabajo de desmentirlas. Así lo hizo la CNN o la BBC con cinco noticias falsas generadas tras los atentados en la maratón de Boston. En la investigación, explican la ruta de dichos “fakes” y las imágenes trucadas para tal efecto. También existen sitios dedicados a chequear la información. Sin embargo, la viralidad es más fuerte y da la impresión que el imaginario colectivo se queda con la impactante mezcla de foto y título que pispeó rápidamente en su red social.

 

 

 

 

El Proyecto Feme

 

 

A raíz de los disturbios en Londres en 2011, un grupo de investigadores europeos de diferentes universidades crearon el Proyecto Feme, con el objetivo de diseñar un detector de mentiras para la información que surge en internet.

 

 

Luego de meses de investigación (aún en curso) se llegó a la conclusión de que los rumores en línea se clasifican en cuatro tipos: especulación, controversia, desinformación e información incorrecta. Pero el análisis de miles de líneas sólo se centra en el texto y su información contextual. “Es técnicamente muy difícil comprobar si una imagen ha sido retocada”, afirman. No sólo retocada, descontextualizada.

 

 

El atentado en Boston generó, además de mentiras y paranoia, análisis posteriores al respecto. Adam Gopnik, periodista de The New Yorker, dijo respecto de la relación redes sociales, periodismo y pericia: “Ahora somos una nación de expertos, con millones de personas que entienden el significado de todo lo que nunca han experimentado realmente (…) Excepto que la mayor parte del tiempo la gente misma es como un medio a través del cual las historias fluyen. Experiencias de segunda y tercera mano desfilan ante nuestros ojos a la velocidad de tuits, así como declaraciones, palabras y creencias de segunda mano”.

 

 

Otro estudio de la Universidad de Standford, relacionado con los tuits sobre el Terremoto de Chile ocurrido en 2010, apunta que alrededor del 96 por ciento de los mensajes que contenían información fidedigna fueron “afirmados” por usuarios, mientras que cerca del 50 por ciento de los rumores falsos fueron “negados”, concluyendo que con el tiempo, algunas mentiras se destapan solas gracias a la reacción de los mismos internautas.

 

 

La red ofrece muchas formas de comprobar la veracidad de la información. Las fotos pueden encontrar su correlato con el buscador de imágenes de Google, al que se accede con tansólo hacer click en el botón derecho del mouse. Otra opción es el sitio www. tineye.com, que permite copiar la URL de la imagen o subir el archivo para ver la procedencia, la cantidad de fotos repetidas y la más vieja o nueva publicada.

 

 

Como se dijo alguna vez: “una mentira puede darles la vuelta al mundo antes de que la verdad tenga tiempo de ponerse las botas”. ¿Será verdad?

 

 

El robot de compañía

 

 

JIBO es el primer robot familiar del mundo. Creado por una pionera en robótica social, es el primer dispositivo que puede tener interacción emocional con los niños. Cuenta cuentos, toma fotos, hace llamadas, sirve de agenda y, lo más importante, dialoga con vos. El chiquitínmide tan sólo 28 cm, tiene una pantalla táctil de 5,7 pulgadas que se transforma en monitor –o rostro con emociones, según la ocasión–. Tienecámaras, altavoces, micrófono y algo de movilidad en el cuerpo. Cuando salga al mercado costará 500 dólares.

 

 

Un kit para tus oídos

 

 

Las vinchas audífonos están de moda, y la calidad de sonido también. Ni lerdo ni perezoso, Samsung Level presentó una línea de productos para tal fin: se trata de los auriculares over-ear con bluetooth, cancelación de ruido y micrófonos integrados en diferentes sabores. Unos para exigentes, otros más económicos, unos para deportistas y un altavoz portátil Bluetooth con parlante estéreo y sistema de cancelación de ruido ambiental, micrófono y conectividad NFC. Al igual que los Beats, su precio va desde los 150 hasta los 350 dólares.

 

 

TuGo

 

 

Meses atrás, Movistar presentó su servicio para hablar por redes 3G y wi-fi en cualquier dispositivo, sin importar la conexión a la red celular. La aplicación es gratuita y las llamadas y SMS se cobran como si se hicieran del celular, sin importar la ubicación geográfica. Un salvavidas para la mala conexión local y una buena idea para evitar el costoso roaming en el exterior. Se descarga desde el smartphone o tablet.