China la ama, París la idolatra, Japón la recibirá este año y la Argentina la tiene como uno de sus tesoros más preciados en el exterior. Ella, que empezó a los siete años en el Colón, encontró en este baile su camino y así llegó a lo más alto de las marquesinas. Diario de una mujer imparable.

 

La agenda de Mora Godoy no da tregua: presentaciones por el interior con Tanguera, su espectáculo más personal; una escuela de tango que la tiene como fundadora, directora y docente; la locura de Showmatch y todas sus implicancias -coreográficas, mediáticas, escandalosas-, y la reposición de Chantecler Tango, un lujoso y extravagante musical que hizo furor en París el año pasado y ahora se presenta con 16 funciones exclusivas en el teatro Ópera City. Después, o en medio de todo eso, Asia la espera con los brazos abiertos para una nueva gira internacional.

 

 

Chantecler Tango es un gran musical que se espera con muchas expectativas, ¿cómo es este espectáculo?

 

 

–Chantecler fue uno de los cabarets más famosos en la época de oro de Buenos Aires, creado por el francés  Amadeo Garesio, en 1924. Nosotros quisimos mostrar el espíritu de ese lugar partiendo de un hecho real: Garesio se casa con Ritana, mi personaje, una francesa que llegó a Buenos Aires en busca de un futuro mejor. Dicen que ella fue amante de Carlos Gardel, que era un asiduo concurrente del Chantecler, y se escondía detrás de los cortinados de pana en el palco.

 

 

–¿Qué recuerdos quedan de la experiencia en Francia el año pasado?

 

 

–Hicimos treinta funciones de Chantecler en el teatro Châtelet de París. Fueimpresionante la cantidad de gente quenos vino a ver, muy emocionante. 

 

 

–¿Cómo se llega a llenar treinta funciones con un musical argentino en París?

 

 

–Qué se yo… Está todo París lleno de afiches que promocionan el show, los subtes, los colectivos, toda la ciudad.

 

 

–¿Cómo la presentan allá?

 

 

–Para ellos soy una estrella de tango, la bailarina de tango.

 

 

–Y en el resto del mundo también. ¿A dónde va con Chantecler después de estas 16 funciones en Buenos Aires?

 

 

–Termina con un tour a Japón y otros lugares de Asia que todavía no están confirmados.

 

 

–¿Con cuál de los públicos de todo el mundo se siente más cómoda? ¿Quiénes la tratan mejor?

 

 

–En París me recibieron muy bien, fue espectacular, pero uno de los lugares en donde mejor me reciben es China, seguido de Rusia.

 

 

–¿Cómo es el público chino?

 

 

–Muy efusivo, no sabés el amor, el respeto y la admiración que me tienen. Te juro que me sorprende mucho y siento que no les devuelvo lo mismo, porque es tanta la devoción que me demuestran que yo quiero darles más.

 

 

–¿Qué es lo que más la sorprende de ese país?

 

 

–Todo. China es el país del futuro, es lo que se viene, es una potencia impresionante. Cinco autopistas cruzando a la vez, más el tren bala, el tren común, los subtes, todo es alucinante.

 

 

–¿Cuán raro es ser famoso allá?

 

 

–Es raro y es muy importante, porque lo que se viene en el mundo es China. Imaginate que si los chinos se prenden con esto tenemos para muchos años de tango allá, y muchos grupos que puedan ir. Es una apertura impresionante.

 

  

“¿Fracasaste? Llorá, enojate, pasá por eso y después salí adelante y matá. Es importante atravesar los procesos”.

 

 

 

–¿El tango ya es furor en China?

 

 

–No. La primera compañía de tango allá fue la mía, en 2003, y después no paré de ir todos los años. Yo siento que conmigo tienen una amor especial, y por eso me llaman “la reina del tango”. Ellos dicen que conocieron el tango a través de mí.

 

 

–En Japón es diferente.

 

 

–Sí, nada que ver, en Japón ya tienen una tradición con el tango, yo voy a ir ahora recién por primera vez.

 

 

–¿No termina agotada después de una gira por Asia?

 

 

–Olvidate, llego a Buenos Aires y durante tres o cuatro días no hago nada porque físicamente te demuele.

 

 

–Pero está acostumbrada al sacrificio. ¿Cómo tomó la decisión de ingresar en la Escuela del Colón con sólo siete años? ¿Fue idea de sus padres?

 

 

–No, mis padres son muy relajados y ninguno de los dos viene del mundo de la danza.

 

 

–¿Cómo fueron esos años de disciplina extrema en el Colón?

 

 

–Muy duros, es muy dura toda la carrera, muy estresante. Cuando terminé me sentí muy triste, muy desmoralizada.

 

 

–¿Qué edad tenía?

 

 

–19 años.

 

 

–¿Y el colegio?

 

 

–También terminé el secundario, fui una de las pocas que pudo con las dos cosas. Me levantaba a las 6 de la mañana y a las 7.30 estaba en el Colón, salía 12.30 e iba corriendo a la casa de mi abuela para comer y de ahí al colegio toda la tarde. Después me iba al estudio de Olga Ferri, salía a la 9 de la noche, comía y me iba a dormir. ¿Y podés creer que los fines de semana todavía me quedaban energías para salir a bailar con mis amigas?

 

 

 

–¿Por qué se sintió desmoralizada al egresar del Colón?

 

 

–Porque sentía que no había oportunidades ahí. Lo único que tenía en la cabeza era una zapatilla de punta. Entonces me sentí mal, triste y frustrada. Los concursos son cada diez o quince años y entran dos o tres, así que ni siquiera quise intentarlo. Me agarró un vacío, una angustia muy grande. Por suerte, al poco tiempo me encontré con el tango, y no lo solté más.

 

 

–Cuando empezó a ser figura principal en un ambiente tan machista como el del tango siempre le decían que no a todo. ¿Cómo hizo para transformar ese no en un sí?

 

 

–Yo siempre me encerré mucho a seguir trabajando. Me encerraba a trabajar, a ensayar, a pensar, a hacer. ¿Cómo hice? Haciendo, haciendo y demostrando todo el tiempo, pero no para los demás, demostrando para uno y creciendo. Es muy importante hacer, y a veces no escuchar las cosas feas o malas que dicen los demás. Hay mucha envidia afuera, por eso no hay que escuchar tantas cosas, y menos los chismes, que hacen mal.

 

 

–Dicen que el éxito está hecho de mil fracasos, ¿no la desmoraliza un fracaso?

 

 

–Sí, pero un tiempo, un rato. Y después me fortalece. ¿Fracasaste? Llorá, enojate, pasá por eso y después salí adelante y matá. Es importante atravesar los procesos.

 

 

–¿Qué lugar ocupan la pereza y el ocio en su vida?

 

 

–Yo soy una trabajadora, pero no te niego que a veces estoy esperando terminar. Te pongo el ejemplo del fin de semana pasado: viernes, función en Mar del Plata; al otro día, viaje a La Plata, ensayo y función ahí. Terminé, me vine para Buenos Aires, me fui a dormir y al otro día no me podía mover de la cama, me quedé haciendo zapping todo el día, mirando películas y nada más. No me levanté ni para buscar agua, nada.

 

 

–¿Toma alcohol?

 

 

–Sí, obvio. Soy re-sana, pero para mí tomar alcohol es mucho más sano que otras cosas. Hay que disfrutar la vida, porque si te vas a reprimir por todo, no da. Mi copita de vino es sagrada a la noche, ¿si no, cómo bajo?