El mundo admira a los valientes pero desconfía de los temerarios, sin embargo los que lograron algo grande fueron una mezcla de las dos cosas. Si le queda alguna duda, mejor lea estas historias.

 

Mirando hacia atrás, cuando la mitología grecorromana sugería que todo estaba permitido en un universo mágico de premios y castigos, el hombre podía permitirse fluctuar (y actuar) imbuido de valentía, pero sobre todo de temeridad. Porque, al fin de cuentas, si había desmesura (los padres devoraban a sus hijos, los hijos fornicaban con sus madres, estas degollaban a niños pequeños para vengarse del marido, etcétera) luego de la sangre, la violación o el estupro, la diosa de la razón, Palas Atenea, podía ayudar a Zeus, dios de dioses, a planificar las cosas del caos del horror para que de allí surgieran caballos alados blancos de pureza, como Pegaso. Dice el diccionario que temerario es quien se muestra excesivamente imprudente arrostrando peligros. Quien dice, hace o piensa sin fundamento, razón o motivo. En tanto, es valiente aquel que en su línea muestra esfuerzo, aliento, vigor o realizauna hazaña heroica con valor. El arrojo feliz, la gallardía en la manera de concebir o ejecutar una obra material o espiritual forman parte también de esa cualidad. Porque ser valiente en la cultura occidental tiene muy buena prensa. No así, ser temerario.

 

 

 

Todo aquel que califica en ese rubro es considerado un irresponsable: alguien que no piensa en los riesgos que su palabra o sus actos pueden acarrear o provocar; el impulso inconsciente, la audacia, el vértigo, la tendencia a lanzarse al abismo cualquiera sea su área –sin medir la consecuencias– más que valiente puede ser tildado de imprudente, violento, obcecado o, simplemente, de loco.

 

 

 

El tema es lo suficientemente complejo como para establecer más interrogantes que respuestas sobre los modelos que nos ofrece la historia de la cultura. Sería “temerario”, por caso y valga la redundancia, afirmar que Colón o Copérnico sólo fueron valientes. Se necesitaba audacia, temeridad, para afrontar semejantes conquistas. Descubrimientos geográficos, científicos, mentales. La Tierra es redonda, decía Colón. La afirmación, más que temeraria, era para el siglo XV sencillamente un disparate. ¿Que la Tierra rotaba sobre sí misma y junto a miles de estrellas se trasladaba en paralelo alrededor del Sol? ¡Una locura! Ni hablemos de la valiente y temeraria Eva bíblica. ¿A quién si no a ella se le ocurrió inducir a Adán a comer de la manzana del árbol del bien y del mal? Un desatino. No por intentar acceder a la sabiduría, que le permitió, entre otras cosas, conocer su propio sexo y el de su compañero, portadores ambos de diferentes frutos, sino porque a partir de su audacia fue condenada al rol de ser una curiosa “mal”. Y a parir con dolor.

 

 

Si volvemos por un rato a la mitología griega, no desdeñemos el tema de los oráculos, tan de moda en estos días. La adivina Casandra se fue de mambo con lo de temeraria. Su nombre en griego antiguo significa “la que enreda a los hombres” o “hermana de los hombres”. Empezamos mal. Enredar suena peyorativo. Hija de Hécuba y Príamo, reyes de Troya, Casandra fue sacerdotisa de Apolo, con quien pactó, a cambio de un encuentro carnal, la concesión del don de la profecía. Sin embargo, cuando accedió a la adivinación, Casandra rechazó el amor del dios. Apolo no le gustó. ¿O acaso no existe el refrán de que el hombre propone y Dios dispone? En este caso, sucedió al revés. Dios propuso y Casandra dispuso. El dios, viéndose traicionado, la maldijo escupiéndole en la boca: seguiría teniendo su don, pero nadie creería jamás en sus pronósticos. Tiempo después, ante su anuncio repetido de la inminente caída de Troya, ningún ciudadano dio crédito a sus vaticinios. Y los troyanos murieron como moscas.

 

 

Rosa Parks, la valiente

 

 

El 1 de diciembre de 1955, Rosa Louise Parks se negó a ceder a un blanco su asiento del autobús. Rosa estaba sentada en el sector de negros, pero como al chofer le pareció que un blanco no podía viajar parado mientras los negros lo hacían sentados, la intimó a levantarse. Rosa insistió en su negativa. No se levantó. Fue encarcelada por su conducta, acusada de haber perturbado el orden. Este acto, de enorme valentía y combinado con una dosis de temeridad, se cita con frecuencia como la chispa del movimiento de derechos civiles en los Estados Unidos en el momento en que la segregación racial era moneda corriente en ese país. Por este, su pequeño movimiento personal de rebeldía, se la reconoce como “la primera dama de los derechos civiles”. En respuesta al encarcelamiento de Rosa, el gran líder pacifista del movimiento afroamericano, Martin Luther King, un pastor bautista relativamente desconocido hasta el incidente, condujo la protesta a los autobuses de Montgomery en los que simplemente convocaba a la población afroamericana a organizarse para transportarse por sus propios medios y no tomar los autobuses. Parks trabajó con Luther King y se convirtió en un ícono del movimiento de derechos civiles.

 

 

La audacia de Marissa Mayer

 

 

Quienes la conocen dicen que Marissa Mayer no está quieta. Jamás. Esta mujer de 39 años llegó a Yahoo! hace casi dos años, embarazada, y no ha dejado de tomar decisiones y ejecutarlas sin prisa y sin pausa. En los primeros doce meses compró más de una treintena de start ups, ahora dice que venderá una porción de las acciones que posee del gigante asiático Alibaba, que tiene previsto empezar a cotizar en Wall Street en unos meses. Cerró el primer trimestre de 2014 con unos ingresos de 1.140 millones de dólares, similares a los de hace un año. Mayer habla poco. Su hiperactividad no se muestra en sus gestos ni en sus palabras, pero sí en sus ejecuciones. Desde que empezó el año ha anunciado el lanzamiento de un portal de videos para competir con YouTube, ha comprado Blink, la aplicación que permite enviar mensajes que se autodestruyen. Mayer se ha empeñado en que Yahoo!, nacido como buscador y reconvertido en portal, se readapte de la web al smartphone.

 

 

Ha conseguido aumentar los usuarios mensuales en todo el mundo a 430 millones, el 40 por ciento de todas sus visitas. “El negocio se centra en el móvil, el video y las redes sociales”, subraya Mayer. Y el contenido, claro. Desde que empezó 2014, Yahoo! ha lanzado cinco revistas: sobre viajes, tecnología, comida, películas y belleza, esta última en junio. Defiende el pago de los contenidos en internet: “Creo que la publicidad y la suscripción deben convivir. Pagas una suscripción por la televisión y también tienes anuncios. Las industrias más avanzadas mantienen ambos modelos”. Y si algo no le funciona, “fired”, despedido, como le pasó a su segundo, a quien voló de un plumazo. “La valentía que no se funda sobre la base de la prudencia se llama temeridad, y las hazañas del temerario más se atribuyen a la buena fortuna que a su ánimo.” La frase, que pertenece al gran Miguel de Cervantes Saavedra, es probablemente verdadera de toda verdad en el contenido de lo que afirma. Pero… hete aquí que Cervantes escribió el libro considerado la joya mayor de la literatura de todos los tiempos: Don Quijote de la Mancha. El noble hidalgo, quien en la ficción es llevado por la temeridad de suánimo afiebrado, es ciertamente idealista y romántico, enfrenta las aventuras másaudaces que en el mundo han sido. Entre otras, la de luchar contra molinos de viento,pensando que eran gigantes. Le iba siempre mal, claro. Pero la obra quedó como paradigma de quienes se animan, valientes (y quizás un tanto locos) a desafiar lo imposible.Les dejo esta inquietud, con mis respetos, siempre.

 

 

Valga la redundancia, sería “temerario” afirmar que Colón o Copérnico sólo fueron valientes. Se necesitaba audacia, temeridad, para sus conquistas. La Tierra es redonda, decía Colón. La afirmación, para el siglo XV, era un disparate. ¿Que la Tierra rotaba sobre sí misma y junto a miles de estrellas se trasladaba en paralelo alrededor del Sol? ¡Una locura!