Puerta de entrada de la mayoría de los americanos a Europa, la capital española luce espléndida. En las dos décadas pasadas, las previas a la gran crisis económica, reverdeció. Estos cambios perduran y han embellecido a la vieja ciudad, que hoy nos muestra un atractivo mix cultural, social, histórico y artístico. Madrid, tan igual a sí misma y tan diversa como sus barrios.

 

Toda la ciudad es bellísima: su Paseo del Prado, sobre el que se hallan los mejores museos (entre ellos el Prado, el Thyssen-Bornemisza y el nuevo y estupendo Caixa Forum), el Palacio Real, el Parque del Retiro, el Palacio de Cibeles y la fuente homónima enfrente, las Puertas del Sol y de Alcalá. Pero personalmente encuentro que hay barrios que siendo muy diferentes entre sí la definen como metrópolis y nos dan en pocos días una visión más o menos exacta de la ciudad.

 

 

En primer lugar, el aristocrático Salamanca, con sus elegantes calles, sus edificios coquetos y todas las casas de ropa y accesorios más importantes del mundo. Salamanca es la old money, se respira abolengo y es un buen lugar para pasear, comprar y comer.

 

 

Luego, sin duda alguna, Chueca, que supo ser un enclave gay y hoy se convirtió, con su hermosa plaza rodeada de edificios históricos, en el lugar alternativo por excelencia.

 

 

Las tiendas trendy, los restaurantes cancheros, los bares de tapas a la moda y la gente más linda de Madrid se concentran en este barrio, aunque lentamente va surgiendo un competidor. Su encanto casi medieval, sus callecitas pequeñas (muchas sin final), sus placitas encantadoras, pobladas de fuentes y estatuas, y una población ecléctica y cuasi hipster están haciendo de Malasaña un duro rival. Es un barrio romántico y joven, histórico y vivo, lleno de contrastes.

 

 

Tres museos

 

 

No podemos negar la importancia del Prado, con sus Velázquez, sus Greco, sus Durero. Sin embargo, mis favoritos son otros: por modernos, porque su arquitectura acompaña a sus espléndidas colecciones y porque son abarcables de un tirón, me quedo con estos tres que, además, tienen la ventaja de estar a muy pocos metros unos de otros: el Reina Sofía, con su impar Guernica, el ya nombrado Thyssen, con un lindo café y colecciones temporarias deliciosas, y el Caixa Forum, obra arquitectónica superlativa de Herzog y De Meuron, arquitectos suizos que hacen de la arquitectura un arte.

 

Caixa Forum

 

 

 

 

Vista del Guernica de Picasso, Museo Reina Sofía

 

 

 

 

Museo Thyssen