Si Woodstock fue grande, Coachella es enorme. Y además ya es el festival más caliente del planeta, con una increíble sucesión de artistas consagrados y emergentes. El público es un show aparte, con sus Levi’s nuevos, viejos o customizados. Ver para creer.

Si ponés Coachella en Google aparecen aproximadamente once millones de resultados. Quizás conozcas este festival que data de largo y que en los últimos años se ha convertido en un must go en la agenda de toda celebridad con afinidad indie, de 18 a 35 años, con lo que todo eso significa en materia de moda y gossip.

 

 

Pero la realidad es que Coachella tiene mucha historia haciendo historia: ya lleva 15 años poniendo en escena lo más del rock, el hip hop y la música electrónica. Por este escenario pasaron artistas como Pearl Jam, Amy Winehouse, Prince y Radiohead, entre otros. La ciudad se prepara especialmente para este festival, gente de todo el mundo viaja a la tierra de las palmeras y el clima se pone a tono con la fiesta. Coachella siempre me pareció lo más en fotos y lo fue también en la realidad.

 

 

La agenda era muy tentadora, seis días en California, Estados Unidos. Y ahí estábamos nosotros, con nuestros 501s, nuestros shorts de jean, nuestras remeras con inscripciones y nuestras gafas espejadas. Estábamos #Equippedtorock a punto de embarcar en una increíble experiencia convocados por Levi’s.

 

 

Me tocó ser una de las bloggeras con coronita, en mi caso con Blog Lunar, que la marca eligió para ser testigo de lo que ellos vienen hablando desde sus diseños: la #NewFrontier. Esos espacios donde la gente sin importar edad, color y género disfruta lo que hace, ayuda al otro, piensa en el real impacto de sus acciones. Parece distante, pero que los hay los hay, y algunos visten Levi’s.

 

 

 

Conformamos un equipo genial. Desde Uruguay y con el “pa” a flor de piel se sumó Mónica Zanocci del sitio Blog Couture, un espacio de construcción y comunicación del diseño charrúa y del mundo también. Desde Colombia, dijo presente la bloggera Laura Echavarría, que a través de Fashion Lessons les acercó a sus seguidores sus mejores looks pensados para el espíritu del festival y la noche de Los Ángeles. Y desde nuestra adorada Argentina, el fotógrafo socialité Michigan Rabbit apostó todo a su talento y su cámara analógica con la que tomó fotos inolvidables de aquellos seis días de estímulo sensorial.

 

 

En nuestras diferencias y similitudes habíamos sido reunidos para hacer una cobertura trendy, divertida y musical para nuestras redes sociales. En los primeros tres días conocimos un poco de Los Ángeles, su temperatura húmeda, sus anchas calles y la amplitud de su ciudad. Visitamos Santa Mónica, Venice Beach y Malibú y nos divertimos en la #HausseofStrauss party que Levi’s realizó a modo de pre-Coachella en una exclusiva casa de West Hollywood. No sólo vimos cómo otros visten sus jeans sino que entre vinchas de plumas y bandanas cowboys, bailamos los DJ sets de Solange (hermana de Beyoncé) y Big Boi (de Outkast) en una fiesta muy íntima.

 

 

Después de caminar toda la avenida La Brea en búsqueda de hits vintage, partimos con nuestras prendas customizadas, entre ellas la campera de Michigan que se llevó todas las miradas, en un viaje que desde la ruta ya era mágico.

 

 

Un cambio total de escenario natural entre valles, montañas, desierto y palmeras cruzados por autopistas de 6 o 7 carriles con autos en la misma dirección. La emoción fue creciendo, como los grados de temperatura que nos esperaban, y llegamos a Palms Spring completamente listos para pasarla muy bien.

 

 

El line up tenía todos los condimentos, y no podíamos permitirnos perdernos ninguna banda. Llegamos cuando el sol se ponía, el cielo se teñía de rosa y las luces que marcaban los límites del enorme campo de polo llenaban de color las palmeras. En el outdoor stage comenzaba a sonar Broken Bells y la temperatura llegaba a los 28 grados.

 

 

 

Coachella es todo lo que vemos en fotos y más. Las bandas suenan increíble, la gente está en una sintonía no sólo de alegría sino de cordialidad con el otro, todo lo que uno ve alrededor genera ganas de vivirlo y fotografiarlo al mismo tiempo.

 

 

En materia de outfit la gente festeja a quien se atreve a un look osado, ya sea un estampado en guiño gracioso. Máscaras de caballos, vinchas de indios, plumas en camperas de jeans, bandanas en el cuello, arreglos florales enormes, gorras, sombreros, flecos, estampas florales, shorts de jeans, borcegos, zapatillas, luces de colores y sonrisas. Grupos de amigos vestidos en sintonía, parejas en composé.

 

 

Musicalmente descubrí artistas increíbles, como Haim, The Knife, Kid Cudi, Warpaint y Poolside, entre otros. Y tuve la suerte de ver en vivo a artistas como Pharrell Williams, Girl Talk, Fatboy Slim, MGMT, Blood Orange y el más grande de todos los tiempos, Beck. Los ocho escenarios que conforman la estructura de Coachella conviven con arte móvil de tamaños impensados diseñados y creados especialmente para cada edición, en la nuestra: el astronauta. Bloques de espejo que parecen perdidos en medio de un campo de polo pero cuando cae el sol nos recuerdan que estamos rodeados de montañas y palmeras.

 

 

Todo en Coachella funciona, desde la wristband que se activa cuando entrás en el festival y con la que podés hacer check in en cada escenario, hasta el largo pasillo de comidas para todos los gustos y nacionalidades, griega, india, mexicana, italiana, estadounidense, jamaiquina, china, de todos lados.

 

 

Y funciona todo tan bien que aventurarse a ir en carpa o motorhome no parece nada descabellado hasta para alguien que nunca lo hizo. Irse sabiendo que harás que suceda otra vez, que abril con palmeras es un bello abril y que aún sin saber qué depará el line up 2015, Coachella will never let you down!

 

 

 

 

NO SOLO VIMOS COMO OTROS VISTEN SUS JEANS SINO QUE ENTRE VINCHAS DE PLUMA Y BANDANAS COWBOYS, BAILAMOS LOS DJ SETS DE SOLANGE, HERMANA DE BEYONCE, Y BIG BOI, DE OUTKAST, EN UNA FIESTA MUY INTIMA.