México es mucho más que ruinas mayas y resorts al gusto de sus vecinos del norte, es un país que deslumbra al viajero con pueblitos pintorescos y playas increíbles. Para descubrirlos hay que viajar a la costa oeste y dejarse llevar.

 

Siguiendo la línea costera del Pacífico mexicano hacia el norte de Acapulco, a unas cuatro horas de viaje terrestre, se encuentra una de las villas con más encantos del país: Zihuatanejo. Y a vuelta de ruta hallamos su contracara modernosa y for export,Ixtapa, hecha desde cero por un plan del gobierno durante los 60 para crear artificialmente sitios más “internacionales”, producto del cual surgió en la costa opuesta la populosa Cancún.

 

 

La bella Zihuatanejo

 

 

Si bien ambos lugares figuran en los catálogos turísticos como una dupla y la distancia entre ellos es de 15 minutos en automóvil, nada puede ser más distinto. Zihuatanejo es una bellísima y antigua aldea de pescadores, recostada sobre montañas y bañada por las aguas de una bahía natural del océano Pacífico. Se encuentra en el Estado de Guerrero, cuya gema fundamental es la clásica Acapulco. Fue tradicionalmente una plantación de cocoteros. De aquello, ni rastros: hoy es un acogedor destino de playa que cuenta con elegantes hoteles construidos respetando el colorido, los motivos y las tradiciones del lugar.

 

 

El ejemplo más acabado es el resort La Casa que Canta, construido sobre la ladera de una montaña, descendiendo desde la ruta hacia las rocas que se encuentran con el mar. El entorno es bucólico, las habitaciones son un muestrario de lujo sin pretensiones, y los espacios comunes –piscinas, restaurante, senderos–, un placer digno de ser frecuentado. Una recorrida por el pueblito y su muelle es imprescindible, así como también nadar y practicar snorkel en la fabulosa playa La Madera.

 

 

Ixtapa, a la vuelta de la esquina

 

 

Esta localidad es una especie de enorme resort creado en 1968 por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo con la idea de promover el turismo internacional en el país luego de que Acapulco, su ciudad insignia, cayera transitoriamente en desgracia. Se encuentra a cinco kilómetros de Zihuatanejo y cuenta con múltiples complejos hoteleros de cuatro y cinco estrellas ideados para satisfacer sobre todo el paladar estadounidense.

 

 

Sus playas son agradables, sus restaurantes variados y no es inusual avistar campos de golf y canchas de tenis repartidos por todos lados. El campo de golf Palma Real, de 18 hoyos, creado por Robert Trent Jones Jr., concita la atención de los amantes de ese deporte, año tras año.