Milán es más que el Cuadrilátero, ese pedacito donde están las vidrieras más lindas del mundo y solamente pueden comprar los millonarios. La antigua ciudad lombarda ofrece belleza, historia y glamour a cada paso.

 

Es chic. Reinventó el glamour. Es una pasarela las 24 horas, todos los días. Desplazó a París de su trono de reina de la moda. Todo eso es Milán, sólo que para muchos se reduce a las pocas manzanas que conforman el famoso Cuadrilátero de la Moda, limitado por Via Montenapoleone, Via Manzoni, Via della Spiga y Via Sant’Andrea. Por supuesto que nadie dejará de visitar las suntuosas boutiques de Salvatore Ferragamo, Alberta Ferreti, Bluemarine o Valentino, pero la ciudad merece ser recordada por muchos esplendores pasados y presentes que exceden el fashion.

 

 

Uno de los puntos más altos de un paseo por la ciudad es, sin duda, el famoso Duomo, catedral cuya construcción se inició en 1386 y llevó la friolera de quinientos años finalizarla. Es una de las catedrales góticas más bellas del mundo, una de las más visitadas, y corona el conjunto conocido como Piazza del Duomo, cita ineludible de locales y foráneos.

 

 

A un costado de la plaza se alza la galería Vittorio Emanuele, glamoroso paseo de compras diseñado en el siglo XIX por Giuseppe Mangoni.

 

 

Sus lujosas tiendas, sus exquisitos cafés y sus magnificas cúpulas de vidrio ameritan la visita… y el precio del capuchino.

 

 

Alejándonos unos pasos de la galería está la Piazza della Scala, frente a la cual se levanta la mítica Scala, el famoso teatro lírico. Pasear por la plaza, visitar el teatro, almorzar en el restaurante que está dentro del complejo del que forma parte y luego cruzar al Café Trussardi para ver pasar a la gente más elegante de Italia está entre los grandes placeres de esta vida.

 

 

Finalmente, alejado de este conjunto fantástico, el Castello Sforcesco, residencia principal de Ludovico el Moro, construido durante el siglo XV por la familia Sforza, aloja hoy en día tres museos, el más popular de los cuales, el Histórico, conserva la última obra conocida de Miguel Ángel, la Pietá Rondanini, pieza inacabada que muestra a la Virgen acunando el cuerpo de su hijo.

 

 

Algunos tips para agradecer

 

 

El histórico y elegante barrio de Brera, en el corazón de Milán, ofrece sofisticación, arte y moda en iguales proporciones. En él se localizan la famosa Pinacoteca de Milán y la Academia de Bellas Artes, mezcladas con pequeñas boutiques y elegantes restaurantes donde durante el día podés almorzar con los ejecutivos de Armani, Trussardi o Dolce & Gabanna.

 

 

Esto hace que el ambiente sea una excéntrica combinación de jóvenes artistas, elegantes modelos, altivos millonarios y sobreproducidos trabajadores de la moda. Imposible perdérselo. Otro must es el ya mitológico 10 Corso Como, multitienda enclavada en una bella casona milanesa, con un encantador restaurante en el patio y una selección esplendida de ropa, deco, arte, literatura y música. Bastará decir que pertenece a la galerista y editora Carla Sozzani, hermana de la ilustre Franca Sozzani, editora estrella de Vogue Italia, y es una de las tiendas más exclusivas del planeta, sólo comparable con la Colette parisina.

 

 

 

Galería Vittorio Emanuele.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Boutique de Valentino

 

 

 

 

 

 

 

 

Pinacoteca de Milán, en Brera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tienda 10 Corso Como

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Piazza Della Scala