Maratones multitudinarios por toda la ciudad dan cuenta de una tendencia que crece y se extiende siguiendo el pulso vertiginoso de estos tiempos. Superarse, paliar el estrés y mejor ar la salud física son algunos de los premios tras la línea de llegada.

 

Martina llega a su departamento después de las ocho horas de su jornada laboral habitual y se dispone a ponerse cómoda. Se saca los tacos y no piensa en una bata o un pijama: se calza las zapatillas, su remera dry fit, el short y sale a correr. Es uno de los pocos momentos del día en que se permite pensar en ella misma. Así como Martina, muchos descubrieron en el running una especie de terapia que les ofrece relacionarse con el propio cuerpo, la vida saludable y los espacios verdes, lejos de las tensiones de la vida urbana.

 

 

 

“Salir durante una hora significa pensar lo que uno quiera, sin teléfono, sin e-mails, sin televisión, sin radio. Pensar en paz es uno de los grandes beneficios del running. A mí me cambió la vida”, cuenta el periodista Santiago García en su libro Correr para vivir, vivir para correr. La corredora Roxana del Cid, del equipo Dermaglós que acaba de ganar la categoría Damas en el Cruce de los Andes Columbia 2014, describe su sensación: “En carrera sólo sentimos nuestros latidos del corazón, el sonido de nuestros pasos y el balanceo de nuestros brazos acompañando a las piernas”. Oscar “el Indio” Cortínez, ocho veces campeón argentino y actual entrenador de uno de los 16 equipos de Nike en los Bosques de Palermo (uno de los centros más convocantes, que reúne grupos de entrenamiento de hombres y mujeres de todas las edades), también coincide en la idea de que la tendencia trasciende lo deportivo y ayuda a descomprimir las responsabilidades diarias. ¿Qué hay que tener para empezar? Ganas. “El requisito principal es quererte a vos mismo”, insiste el Indio.

 

 

 

Además de entrar en contacto en los grupos de ejercicio, los runners se suelen reconocer entre sí rápidamente: “El valor que tiene la pilcha es único. Un maratonista puede tener más de cien remeras entre todas las carreras”, cuenta Fernando Pérez Ferretti, psicoanalista perteneciente al famoso grupo Los Lagartos, que corre varias maratones por año. Por un lado, tienen una cuestión fetichista con su vestimenta, pero por otro es una cuestión de resultados. “Somos de probar todos los productos que salen”, dice, y destaca que el outfit de cabecera es una remera antitranspirante, shorts (o calzas para conservar el calor y evitar lesiones) y zapatillas.

 

 

En el mercado hay de todo y para todos los bolsillos. Asics, Adidas y Nike lideran el podio de las más elegidas en la ciudad, mientras que marcas como Salomon ganan terreno en la montaña. Nike Free Flyknit, uno de los últimos lanzamientos, es un calzado que desarrolla los beneficios del movimiento natural con un ajuste que simula una segunda piel. Por su parte, The North Face cuenta con camperas y pantalones como los GTD Tight, que tienen una fuerte compresión y ajuste, ideales para usar como segunda capa o solos.

 

 

Para los amantes de la tecnología, hay apps para ver las próximas carreras y controlar los tiempos y el rendimiento, como Endomondo, MapMyRun, Nike+, Runtastic, SmartRunner y RunKeeper.

 

 

Entre los runners existe una clara división: los que participan en carreras y entrenan dos o tres veces por semana y los aficionados, que se ejercitan con mayor frecuencia, corren más de 20 kilómetros semanales y varios maratones por año. Los maratones son, justamente, la prueba de fuego. La biblia de los runners es el best seller de Haruki Murakami De qué hablo cuando hablo de correr, donde el autor enfatiza la importancia devencer al rival que se tiene adelante, pero relativizala derrota. “Si tu motivación para correr unacarrera desaparece (o disminuye) cuando determinadorival, por los motivos que sean, no puedeparticipar en ella, está claro que no aguantarásmucho como corredor”, dice el escritor japonés.

 

 

Pérez Ferretti, de Los Lagartos, asegura que el ejercicio de la práctica alimenta el entusiasmo: “Cuando empiezo a correr menos por semana, ya me siento mal. El cuerpo me pide porque está acostumbrado a liberar las toxinas que normalmente expide con el entrenamiento. ¡Y por eso tenemos tan buen humor!”, bromea. Lo cierto es que al realizar tanto deporte se liberan endorfinas al igual que cuando se está enamorado y se genera un efecto analgésico y una sensación de bienestar que explicarían el ímpetu de los corredores. Martín de Ambrosio y Alfredo Ves Losada en su libro Por qué corremos: las causas científicas del furor de las maratones apuntan que a fines de los 90, Mihály Csíkszentmihályi, profesor de la Universidad de Claremont, California, denominó como flow (flujo o flotación) al estado en el que “los movimientos parecen no exigir esfuerzos y el tiempo parece quedar de lado y dejarse llevar hasta perder de algún modo la conciencia de lo que se hace”.

 

 

Esta pasión lleva a atravesar no sólo la línea de llegada, sino también las fronteras. Fines de semana y feriados se convierten en la ocasión para escapar a un destino sede de alguna carrera. Los especialistas dicen que es la gran excusa para viajar y conocer gente en un microclima donde se igualan los estratos sociales: “Desde el director de una empresa hasta el empleado que ahorra meses para comprarse un par de zapatillas”, describe el Indio Cortínez. Así, Nueva York es el sueño de muchos aunque la mayoría prefiere explorar distintos puntos del país por el presupuesto. En ese sentido, el medio maratón (el próximo 7 de septiembre) y el maratón (12 de octubre) de Buenos Aires es el gran objetivo de los runners locales.

 

 

 

Luego le siguen Rosario y carreras más cortas en Neuquén, Mendoza, Salta y Misiones. Cuando se puede, muchos apuntan a Río de Janeiro y al Cruce de los Andes, como hizo Virginia Galvez, corredora de elite especializada en carreras de aventura y ganadora de esta travesía, que confiesa: “Si tuviera la posibilidad de viajar a estas ciudades como corredora, no dudaría en recorrerlas haciendo lo que amo, que es correr”.

 

 

“En una carrera solo sentimos los latidos, nuestros pasos y el balanceo de los brazos con las piernas.”